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Resumen de ponencia
Centralización y federalismo en la configuración histórica de la(s) política(s) científica(s) nacional(es): aportes para la construcción de una mirada desde adentro.

*Lucrecia D'agostino



Las acciones orientadas a institucionalizar las ciencias en Argentina y en otros países de la región se consolidaron hacia mediados del siglo XX como nuevos espacios de intervención estatal. Mientras la mirada canónica considera a las instituciones creadas a partir de 1956 como el hito que inicia la política científica argentina, en nuestro trabajo nos preguntamos por los debates y acontecimientos acaecidos en los años previos. Si bien estas discusiones no siempre prosperaron en una institucionalización de la ciencia y la tecnología, la etapa de germinación de instituciones científicas contiene elementos que resultan clave para comprender la configuración de la política científica argentina en las décadas siguientes. Al mismo tiempo, recuperar las experiencias subnacionales contribuye a reconocer el rol que asumieron las provincias en la institucionalización de la ciencia argentina y, de esta manera, aporta elementos a la discusión sobre el surgimiento de la política científica en Argentina como consecuencia de una suerte de efecto derrame de decisiones tomadas por los países centrales una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial. En particular, consideramos que la explicación del efecto derrame aplicada a Argentina y a otros países “periféricos”, tiende a subestimar el aporte de las experiencias locales (nacionales y subnacionales). En este sentido, para una historia más cabal de la(s) política(s) científica(s), consideramos necesario invertir la lectura canónica y repensar este proceso incluyendo otras coordenadas.

Nuestra propuesta de abordar la historia de la(s) política(s) científica(s) “desde adentro” no es sustitutiva sino complementaria a otras explicaciones para comprender el surgimiento de la(s) misma(s) en su sentido contemporáneo, en particular, aquella que enfatiza en la recepción de ideas e instituciones provenientes “desde afuera” a partir de la movilización de científicos y burócratas preocupados por la institucionalización de la ciencia. Aporta también a discutir la idea de que las provincias se limitaron a “recibir” los resultados de los esfuerzos nacionales en materia de ciencia y tecnología.

El problema planteado —el rol de las provincias en la construcción de la(s) política(s) científica(s) nacional(es)— no es exclusivamente historiográfico sino también político. En primer lugar, es un problema político porque fortalece una posición centralista en relación con la distribución factual de las competencias en materia de ciencia y tecnología que sugiere que las provincias no realizan política científica (o al menos contribuye a crear un imaginario en el sentido). Si bien es incuestionable el peso relativo que tienen las universidades nacionales, el CONICET y otros organismos de ciencia y tecnología sostenidos por el gobierno nacional, en los últimos años las provincias se expresaron en la escena pública como nuevos actores institucionales en el complejo científico-tecnológico. La configuración de espacios federales en la década del ’90 y, luego, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en 2007 contribuyeron en este sentido. Sin embargo, como intentamos mostrar en este trabajo, el impulso a la ciencia y la tecnología en el nivel subnacional no es necesariamente un fenómeno nuevo y el contexto germinal de la política científica es un periodo necesario de abordar en este sentido.

En segundo lugar, es un problema político porque estudiar las experiencias subnacionales vuelve más evidente una tensión que es medularmente política: la relación entre la política científica con el régimen social de acumulación. En la medida en que determinadas decisiones de política macroeconómica ―el régimen cambiario, las decisiones en materia monetaria o la definición de aranceles por nombrar algunas― condicionan el impacto de los esfuerzos que las provincias pueden realizar, construir ciencia y tecnología en el nivel subnacional no es, en absoluto, un asunto sencillo y representa un problema para el federalismo argentino.

En este trabajo presentamos un conjunto de conjeturas elaboradas a partir de una investigación sobre experiencias de institucionalización de actividades científicas y tecnológicas en Mendoza y su vinculación con el proceso de industrialización entre los años 1938-1955. Como hipótesis general sostenemos que el desarrollo de la(s) política(s) científica(s) en Argentina no se nutrió exclusivamente de la recepción de experiencias externas sino que en su configuración tuvieron un papel relevante las experiencias previas a 1956, desarrolladas no solo en el ámbito nacional sino también en las provincias. Sobre experiencias provinciales que han sido muy ricas en términos de políticas científicas, nos preguntamos por su devenir en la noción de la(s) política(s) científica(s) de carácter nacional y, nuestras potenciales respuestas, se presentan como derivas.

La primera deriva se relaciona con la convivencia de experiencias de institucionalización provinciales con la expansión de instituciones científicas y tecnológicas nacionales. La creación de nuevas universidades nacionales y la proyección de instituciones como el INTA, el INTI y más adelante la creación de centros de estudios vinculados a CONICET generaron las condiciones para que las actividades de investigación tendieran a distanciarse de la función pública provincial.

La segunda deriva refiere a un proceso de crecimiento y agotamiento institucional ligado a la rutinización de determinadas tareas que originalmente implicaron acciones positivas para incorporar nuevos conocimientos a la función pública como la producción periódica de estadísticas o la realización repetitiva de pruebas de laboratorio con el objeto de certificar materiales o productos industriales. Ocurre entonces un proceso de transformación cualitativa. Desde la producción de conocimiento (básico o aplicado a partir de la adecuación a las condiciones locales) a la reproducción, a partir de la aplicación de ensayos de rutina, del conocimiento dado).

La tercera deriva remite a la incidencia de nuevas agendas estatales influenciadas en algunos casos por organismos internacionales que brindaron recursos para la planificación y programación técnica de los países latinoamericanos tales como CEPAL o el BID. A través de capacitaciones a funcionarios e instrumentos de financiamiento estos organismos aportaron un conjunto de temas y problemas vinculados al desarrollo económico. En la configuración federal, operó en este sentido el Consejo Federal de Inversiones (CFI).

Las derivas presentadas no son caminos excluyentes ni agotan el universo de posibles transformaciones de la agencia. El cambio de prioridades políticas dado, por ejemplo, con la reestructuración neoliberal del Estado, que afectó especialmente a las provincias, también podrían sumarse al listado anterior.

Los años previos a 1956 constituyen un periodo muy rico para la historia de la política científica en cuanto conviven un conjunto de debates, proyectos y experiencias concretas de institucionalización de la ciencia. De esta etapa consideramos que las experiencias provinciales no han tenido hasta el momento un lugar muy relevante en los estudios sociales de la ciencia y la tecnología. Como dijimos, no se trata sólo de una cuestión historiográfica sino que resulta igualmente significativa para las discusiones de las mesas institucionales que proponen federalizar la ciencia y la tecnología y para reparticiones provinciales destinadas a este fin. En este caso, los antecedentes recuperados constituyen un insumo para repensar el rol de las provincias en la construcción de la(s) política(s) científica(s) argentina(s).

En síntesis, incorporar a las provincias como partícipes de la(s) política(s) científica(s) complejiza aún más el análisis del funcionamiento sobre la articulación integral del sistema científico y tecnológico argentino. Si la tarea analítica considera además la historicidad de estas relaciones seguramente hallaremos rastros para pensar en clave genealógica las dificultades que encuentra la articulación entre actores e instituciones dedicadas a la ciencia y la tecnología de manera transversal o sectorial, correspondientes a distintos niveles de gobierno, atravesadas por intereses no necesariamente convergentes en un proyecto común.

Bibliografía general

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* D'agostino
Secretaría de Investigación y Publicación Científica. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo - SIPUC/FCPyS - UNCUYO. Mendoza, Argentina