La presenta propuesta de comunicación se enmarca en los resultados obtenidos durante la escritura de una tesis doctoral en el grupo de investigación Cuerpo y Textualidad de la Universidad Autónoma de Barcelona y, más concretamente, en los diálogos establecidos durante la estancia en la universidad de Utrecht (Países Bajos). Se pretende realizar una primera aportación sobre reflexiones en torno de la metodología feminista, cuir y decolonial. Siendo Donna Haraway y Sara Harding las fundadoras de gran tradición de crítica afirmativa sobre las metodologías de las ciencias sociales, y siendo más que conscientes del sesgo androcéntrico, heterocéntrico, racista y capacitista de las ciencias y las instituciones, una metodología materialista feminista busca problematizar no únicamente las posturas más convencionales respecto a las ciencias y el conocimiento sobre el sujeto sino también ciertos patrones de análisis dentro del conocimiento feminista en el cual diferentes pugnas por la razón metonímica (Da Sousa, 2017: 165) tienen lugar. En otras palabras, la voluntad de universalizar un discurso como único prisma válido (psicoanálisis, marxismo, estructuralismo, postestructuralismo, feminismo blanco de la segunda ola, feminismo de la igualdad, feminismo de la diferencia) conlleva luchas y borrados históricos. Además, si tenemos en cuenta la construcción de ciertas subjetividades y saberes subyugados (Foucault, 2004 ) en la diferencia colonial producida por la Modernidad/Colonialidad (Vasquez, 2014, Lugones, 2010) y marginados por el Eurocentrismo, cabe replantearse cuál es el lugar de los saberes otros y borrados y cómo establecer una nueva manera de no únicamente criticar sino producir nuevos saberes.
El objetivo general que guía esta propuesta es la lectura en clave metodológica y como marco teórico de futuras investigaciones del trabajo de algunas teóricas como Silvia Rivera Cusicanqui, Donna Haraway, Karen Barad o Gloria Anzaldúa.
Por consiguiente, esta comunicación de índole introductoria tiene como objetivo enmarcar y caracterizar cómo podría ser un método diferente. El objetivo es producir una forma de mirar las diferencias y las luchas profundamente comprometida con la materialidad del cuerpo y con una comprensión complejizante de la materia más allá de la mera pasividad. Esta forma de mirar las diferencias persigue la emancipación -entiendo emancipación como algo más complejo que autonomía de/ sino liberación en términos onto-ético-epistemológicos de sujetos/otros-: mujeres, personas no binarias, personas no-heterosexuales, personas racializadas, personas con diversidades funcionales.
Este método feminista/materialista es un método heterogéneo y heterodoxo que se realiza en el contexto de una investigación que analiza cómo nuevas teorías que enlazan lo cultural y lo material analizan el cuerpo como un problema filosófico, biomédico y cultural, situándose en medio de dos posturas históricamente opuestas: Ni el cuerpo cumple la divisa de Freud según la cual “la anatomía es destino”, ni tampoco es una mera tabula rasa sobre la cual se inscriben códigos socioculturales, como ciertas lecturas rápidas del constructivismo social parecen sugerir.
El método ha sido un discurso central para las ciencias europeas. Sin embargo, existe un método detrás de toda actividad de conocimiento, aunque dicho conocimiento no provenga de las ciencias eurocéntricas: metodología significa etimológicamente el estudio del camino "para cruzar": el método es una forma de ir más allá, de encontrar un camino para ir más allá y percibir, conocer y habitar de una forma diferente. A continuación se detallan algunas de las características de la metodología feminista sobre la que se está trabajando:
En primer lugar, se trata de un método ontoeticoespistemológico: es decir, un método que da cuenta de la relación intrínseca entre lo que existe (ontología), la manera en la que se actúa o debería actuar (ética) y la producción de un tipo de saber y de manera de poder conocer (epistemología): toda ontología, ética y epistemología se influencian entre sí y este entrecruce es altamente político. El campo de lo que existe/no existe y de lo que se puede conocer/no conocer así como el de cómo actuar están profundamente interconectados, pese a la concepción supuestamente separada de dichas esferas que se promulga desde la ciencia supuestamente neutral, objetiva y cuantificable. Este método debe dar cuenta siempre de las políticas de enunciación del sujeto (Haraway, 2001) cuyos conocimientos, afectos y pretensiones están necesariamente influenciando la investigación.
En segundo lugar, no se trata de una propuesta de método para las ciencias sociales que trace mapas que capturen la totalidad de los significados sino que abran posibilidades para pensar. En lugar de un mapa, una aproximación cartográfica cumple la función de proporcionar herramientas creativas y crear alternativas teóricas en lugar de pretender representar fidedignamente la realidad. Se busca un método afirmativo, no-oposicional, generativo y productivo (van der Tuin, 2015)
En tercer lugar, se propone un método que trabaje mediante figuraciones y no únicamente ideaciones. A menudo las figuras pueden llegar a condensar historias o permitir un lugar de pensamiento diferente al que vehicula las ideas: pensar con-figuraciones nos podría servir para escapar del método inductivo y/o deductivo, es decir, la manera de razonar mediante la cual el método a seguir es la composición o descomposición de ideas. Investigar de una manera rizomática (Deleuze, 2001) no implica abogar por el caos: significa buscar una ordenación-otra. También significa una crítica al pensamiento de la síntesis, en la cual toda investigación debe ser conclusiva y suponer una resolución de una pregunta concreta. Pensar con imágenes, tal y como sugiere la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui, “alude a una forma de memoria que condensa otros sentidos(…) La descolonización de la mirada consistiría en liberar la visualización de las ataduras del lenguaje, en reactualizar la memoria como un todo indisoluble. En el que se funden los sentidos corporales y mentales” (Rivera, 2013: 23). Este tipo de forma de investigar, pues, busca una comprensión altamente corporal y afectiva. Se trata de una visión estética del conocimiento, no entendiendo aquí estética como la reflexión sobre las formas artísticas sino más bien en su sentido original griego, estética como capacidad para sentir, percibir. Hacer teoría, producir conocimiento son formas de crear mundos diferentes: son maneras de contraponer historias e historiografías y tejer nuevos significados. En unas palabras muy similares, Gloria Anzaldúa explica en un texto póstumo que “Struggling with a “story” (a concept or theory), embracing personal and social identity, is a bodily activity. The narrative works itself through my physical, emotional, and spiritual bodies, which emerge out of and are filtered through the natural, spiritual worlds around me (...). If i’m receptive, a new conocimiento/insight will flash up through the cracks of the unconscious, what I call el cenote, la noria interior, a subterranean reservoir of personal and collective knowledge”. (Anzaldúa, 2015: 66)
En cuarto lugar, se trata de un método tentacular y difractivo. Donna Haraway ilustra cómo sería un método con múltiples tentáculos o terminaciones nerviosas mediante la imagen de la ofiura, un equinodermo que no cuenta con cerebro ni con centro sino con cinco tentáculos que sienten y producen respuestas inteligentes en un sistema acéfalo (2016: 36). Relacionado con este pensamiento descentrado, Donna Haraway critica la propia estructura del pensar reflexivo, en el que un sujeto siempre se re-flexiona u opera sobre un objeto. En lugar de una forma reflexiva de conocimiento, Donna Haraway propone un método difractivo. La física cuántica Karen Barad retoma dicha noción de lo difractivo. La difracción es un fenómeno característico de las ondas que se basa en la desviación de estas al encontrar un obstáculo o al atravesar una rendija. Por tanto, un método difractivo es un método de multiplicación de posibilidades a partir de la interferencia. Una visión difractiva, en lugar de una visión re-flexiva, pretende también trabajar una concepción no-lineal del tiempo. Según Karen Barad, para la cual la difracción es un método de producir la diferencia, la difracción “is not a singular event that happens in space and time; rather, it is a dynamism that is integral to spacetimemattering. Diffractions are untimely. Time is out of joint; it is diffracted, broken apart in different directions, noncontemporaneous with itself. Each moment is an infinite multiplicity.” (Barad, 2014: 169). Por consiguiente, la difracción no es un evento que ocurre; para Karen Barad los eventos no únicamente suceden, esto es, no existen interacciones entre eventos u objetos sino que los eventos u objetos se co-constituyen en la relación, esto es, son intra-acciones.
Si la ponencia es escogida se proporcionaría una bibliografía detallada así como una versión escrita más extensa.