Los 60 años de conflicto interno armado en Colombia, dejaron tantas heridas en las colectividades rurales, que tal vez el tiempo que falta por vivir no sea suficiente para cicatrizarlas. Sin embargo, los pueblos indígenas, entienden que este es un momento más de las muchas violencias que han tenido que resistir desde la invasión española en el siglo XV hasta nuestros días.
Se pretende mostrar la forma como los pueblos indígenas del sur del Departamento del Valle del Cauca, en el occidente de Colombia, se vieron obligados a reconfigurar su cultura y su identidad, durante las seis décadas de conflicto interno armado, para evitar la desaparición de sus territorios. Este trabajo contiene algunos resultados del proyecto de investigación titulado “Reconfiguración identitaria de los pueblos indígenas del sur del Departamento del Valle del Cauca, en el posconflicto”, que se realiza con la Escuela Superior de Administración Pública , ESAP, y el grupo de investigación Praxis Política.
Para el desarrollo del trabajo se definieron tres comunidades o resguardos indígenas; la comunidad del resguardo Triunfo Cristal Páez y Nasa Thä del Municipio de Florida; y el resguardo Kwet Wala del Municipio de Pradera.
El espacio geográfico donde se encuentran los resguardos Kwet Wala, Nasa Thä y triunfo Cristal Páez, pertenecientes al pueblo Nasa, fue cooptado por la Guerrilla de las FARC-EP como corredor estratégico de guerra para moverse entre el sur y el centro de Colombia. Esto convirtió a la zona en epicentro de las confrontaciones armadas, y su control, en un botín de guerra para las fuerzas regulares y los grupos armados ilegales.
Bajo esta dinámica, los pueblos se vieron obligados a abandonar temporalmente las zonas de resguardo, las prácticas sociales y culturales fueron abandonadas, lo lugares sagrados fueron ocupados por los grupos armados en confrontación, y muchos líderes indígenas fueron asesinados por la guerrilla, los paramilitares y el ejército regular, en medio de la lucha por el control territorial.
Bajo este panorama, se procura identificar la forma como se reconfiguró la identidad cultural de los pueblos indígenas de los municipios de Florida y Pradera como consecuencia del conflicto interno armado (1); identificar la forma como los pueblos indígenas están reconstruyendo su identidad cultural (2); y, determinar, a juicio de los pueblos, cuál es el aporte que hace el Acuerdo de Paz, para que las comunidades indígenas puedan reconstruir su identidad cultural en el post-acuerdo, o si por el contrario reafirma la reconfiguración identitaria generada por el conflicto armado.
Un informe del pueblo Nasa consignado en la solicitud judicial de restitución de tierras despojadas por el paramilitarismo(«Valle Del Cauca - Notificación Judicial - URT», s. f.) refiere que las acciones de los grupos armados en desarrollo de las hostilidades han ejecutado en el territorio homicidios, masacres y amenazas de muerte contra la población nativa, ocasionando la desaparición de dos asentamientos indígenas localizados en las veredas La Ruiza y Los Pinos, en el Municipio de Pradera, lugares que formaban parte del Resguardo Kwet Wala, y del cual se espera que el Estado restituya esos territorios a la población.
La desaparición de esos asentamientos significó la violación de los derechos al territorio ancestral del sujeto colectivo que incorpora a la comunidad étnica, a pesar de que muchos indígenas como sujetos individuales recibieron reparación por afectaciones sufridas en el marco del conflicto.
Para alcanzar estos objetivos se apela a la etnografía, utilizando como instrumento la entrevista semiestructurada, para indagar los efectos que tuvo la guerra sobre el territorio indígena, y la forma como se reconfiguró la identidad de los pueblos a partir de las presiones ejercidas por los actores de la guerra a lo largo del conflicto interno armado.
En términos generales el conflicto armado afectó la dinámica político-organizativa, la medicina tradicional, y las prácticas espirituales de los pueblos, obligando a las comunidades a reconfigurarse identitariamente, para evitar su extinción como colectivo indígena.
El final de la guerra con las FARC-EP, no ha significado el logro de una paz definitiva en los territorios indígenas; las familias que están retornando a las zonas de resguardo han comenzado a vivir nuevamente las tensiones de nuevas formas de violencia que comienzan a manifestarse con la presencia de otros actores armados que intentan controlar los espacios dejados por las FARC-EP, tras la firma del Acuerdo Final para la terminación del conflicto armado.