Distintos autores desde han considerado que desde hace tiempo se está viviendo una crisis de autoridad. Desde esta perspectiva al único acuerdo que se puede llegar es que vivimos un proceso de transformación de los roles que se establecen dentro de las instituciones familiares, religiosas y escolares, resinificando las relaciones de poder y autoridad dadas entre los sujetos que en ellas participan. Estos cambios han llevado a hablar de una crisis de autoridad en la sociedad y específicamente en la educación. Esta afirmación se sustenta con las teorías de Tenfi Fandani 2004, Dubet, 2010:22, Arendt (1996).
Lo anterior nos permite cuestionarnos sobre las causas de esta crisis de autoridad en nuestro contexto, de lo cual surge la pregunta: ¿cuáles son los procesos que están mediando la construcción de nociones de autoridad?
Para el desarrollo de ésta investigación se parte del supuesto de que dicha crisis en las sociedades modernas está afectado por elementos que, afirmamos son constitutivos de éstas sociedades. Por lo que resulta importante realizar un repaso histórico ubicando estos elementos. En un segundo momento se realiza una revisión teórica frente a la construcción de nociones de autoridad en los procesos de socialización tanto primarios como segundarios. En un tercer momento se establecerán las formas en que alumnos y docentes configuran relaciones que les permiten a los jóvenes tener una mirada del mundo educativo. Por último, se plantea el problema de la formación política y lo que esta aportaría para enfrentar la crisis de autoridad que afecta a la escuela.
Resolver el problema propuesto implica en primera medida abordar el concepto de autoridad, el cual ha sido objeto de estudio de la sociología, la psicología, particularmente la psicología social y principalmente por la ciencia política; su significado esta frecuentemente asociado a conceptos como: poder, dominación, jerarquía y legitimidad.
Para abordar este concepto se retoma la perspectiva de Hannah Arendt (1996) dese la cual se establece la diferencia entre el poder y la autoridad con la violencia. Por otro lado Gina Zabludovsky (1995) realza una revisión teórica abordando el concepto de autoridad entendiéndolo como un atributo de una persona, cargo u oficio que otorga un derecho a dar órdenes.
El primer apartado trata: El problema de la autoridad en la historia de la modernidad, ya que existen en el origen de la misma modernidad elementos que nos permiten rastrear cómo se fue conformando las crisis de la autoridad. Cambios como la reforma protestante, la contrarreforma, la constitución del estado moderno, el nuevo espíritu científico y la filosofía cartesiana (Vásquez, 2010:4); son acontecimientos que sustituyeron formas de autoridad a partir de las cuales se re-interpretan las relaciones sociales.
Posteriormente la investigación se enfoca en los procesos de socialización como uno de los principales objetos de estudio de las ciencias sociales desde el siglo XX, abordado por distintos enfoques conceptuales y metodológicos. Diferentes autores definen la socialización, en términos generales como el proceso en el cual los individuos incorporan roles, valores, costumbres, tendencias y creencias, a partir de su contexto socio-histórico en el que actúan diferentes agentes como la familia, los medios de comunicación, los pares, las instituciones educativas, religiosas entre otras.(Durkheim, 1985:;Parsons, 1999:17; Benedicto, 1995:230; Alvarado, 2008:249)
Sin embargo la socialización resulta ineficaz para entender los patrones de comportamiento de acuerdo a la trayectoria vivida a nivel intrapersonal y sociocultural. Para el desarrollo de este aparatado se tienen en cuenta las teorías de Freud (1923), Fromm (1941), Mires (2005).
Esta mirada desde el psicoanálisis permite relacionar al ser humano con la vida política. De esta manera Mires (2005) afirma: que “La tarea política y no solamente psicológica es, en consecuencia, reabrir las posibilidades de sublimación que son, al fin y al cabo, las que permiten la formación de la individualidad e impiden, por consiguiente, la masificación de los individualistas” (Mires, 2005:196). Con estos planteamientos entramos a analizar el tema de la socialización y la formación política, ya que en estos procesos se codifican las nociones de autoridad que los individuos van adquiriendo y que resultan ser fundamentales en la construcción de sus individualidades
Para este análisis se toman distintos autores que coinciden en que los procesos de socialización política se desarrollan de manera paralela al resto de procesos sociales (Benedicto, 1995:231) (Alvarado Díaz, 2004:174) (Alvarado, 2008: 249) teniendo como eje central escuela, a través de estos se adquiere una cultura política donde el individuo va conformando sus creencias básicas sobre la sociedad y la política
Aclarados todos los factores que intervienen en el desarrollo de los estudiantes es importante entender cómo se relacionan estos agentes dentro del campo educativo (estudiantes-docentes). Estas relaciones se pueden dar de diferentes maneras, de ahí la importancia de este apartado: Debates teóricos, relaciones entre docentes y alumnos.
Para hablar del tema de autoridad en la escuela es necesario analizar las relaciones que se establecen entre alumnos y profesores, donde los últimos tienen la misión de establecer un espacio ameno donde se desarrollen los procesos de aprendizaje. Este objetivo se realiza por medio de un conjunto de normas, límites, acuerdos, y en algunos casos castigos dentro del aula. Estas se relaciones se reconocen desde las teorías de Durkheim (1974), Weber (1983), Cajiao (2004), Bourdieu y Passeron (1996), Tenfi Fandani (2004), Dubet (2010).
Analizados los procesos que median la construcción de nociones de autoridad en los espacios escolares de frente a la crisis de autoridad, se toma la pedagogía critica como el elemento más acertado para el fortalecimiento de la formación política en la escuela. Desde la pedagogía crítica se busca establecer un lenguaje que entienda como se producen las experiencias, como se legitiman y como entran a ser parte central de la pedagogía, este lenguaje debe ser crítico con respecto a los mecanismos de la autoridad ya que es a través de la comprensión de la verdad como se libera un estudiante.
Desde lo anterior la escuela se entiende como un espacio de formación política donde se potencializa conocimientos, actitudes y valores que permiten a los estudiantes pensar, actuar e incidir en la transformación de sus realidades cotidianas desde sus contextos, evidenciando la actividad política como una acción. Este aspecto es analizado desde la teoría de Arendt (2001), Zuleta (2010). Así, la pedagogía critica resulta ser una opción que facilita el reconocimiento de los sujetos como agentes de cambio social, tomando como herramientas los problemas individuales y colectivos con el fin de darles una solución práctica con lo que se pretende humanizar y darle un sentido de pertenencia a la educación.
En conclusión, los cambios evidenciados con el inicio de la modernidad rompen con el desarrollo personal de los sujetos a través de los marcos institucionales de pertenencia. Estos cambios conllevan a la perdida de legitimidad en las instituciones permitiendo que los individuos se sientan cada vez más libres y autónomos. Los jóvenes y los niños no escapan a esta situación, ya que es en ellos, en las nuevas generaciones, donde mejor se reconoce esta crisis de autoridad, sin que ello signifique la desaparición de las relaciones de dominación que ahora adquieren un carácter más subjetivo.
Es importante aclarar que dicha libertad se basa en focos de abandono, lo que no desmiente que los individuos su desarrollen una autonomía que puede tomar cualquier dirección dependiendo de los factores que se encuentren en su entorno.
Ante el desmoronamiento de las relaciones sociales que los sujetos establecen entre ellos es fundamental reivindicar la presencia de los adultos como revés de control y reguladores, de lo contrario se evidenciay con su entorno, se evidencia un sentimiento de soledad y angustia. Este sentimiento termina por refugiar a los sujetos es si mismo volviéndolos presas de sus propios deseos, llevándolos a una emancipación de la saciedad, ya que cada sujeto en la modernidad es el encardo de la autoconstrucción de su vida individual y así mismo cada uno debe encargarse de crear vínculos con otros sujetos ya auto constituidos promoviendo la individualización de la sociedad.