El presente trabajo se enmarca en mi Tesis Doctoral del Doctorado en Estudios de Genero de la Universidad Nacional de Córdoba y plantea avances de la tesis denominada en una primera instancia como “pacto de pareja igualitaria, maternidad y feminismo. Análisis en el contexto cultural de la región de La Araucanía Chile” y pretende deconstruir los conceptos de maternidad hegemónica y apuntar también a deconstruir el colonialismo en el lenguaje excluyente entre lo indígena o no indígena y en las experiencias de la maternidad vividas por estas mujeres poniendo énfasis en la intersección de clase, género y etnia Se trata así de crear nuevas construcciones en torno al feminismo, a la maternidad, a la relación de pareja en la crianza de los hijos, al feminismo indígena, donde exista un nuevo sentido y nuevos significados de estos conceptos a partir de sus vínculos no jerarquizados ni discriminatorios. Parto de la base que las teorías tradicionales han sido aplicadas de manera tal que la participación de las mujeres en la vida social no se capta con facilidad, muchas situaciones se dan como naturales desde nuestro patrón cultural patriarcal, binario y heteronormado o sea la naturalización en el lenguaje ha creado determinadas realidades que de una u otra forma son representadas como únicas en las investigaciones de mujeres realizadas desde la mirada androcéntrica de la sociedad y creando por lo tanto una opción política determinada. En la mirada de esta tesis se pretende romper con el concepto de maternidad hegemónica del pensamiento ilustrado que se funda en la creencia que los atributos biológicos de la mujer; como la menstruación, la lactancia, la crianza de los hijos constituyen el origen evidente de su diferencia e inferioridad respecto al hombre, incluso se señalaba que la mujer estaría atrapada en su propio cuerpo, y como las diferencias parecen naturales, viene la primera reacción en la creación del sistema sexo/género y mis preguntas entonces surgen de la siguiente forma ¿Es el cuerpo realmente el causante de nuestros desvelos, de nuestra opresión, de la violencia hacia nosotras, es la maternidad determinante y categorizante de nuestro ser?. He aquí mucho de lo que hay que re significar y reelaborar.
Entonces se presentan los primeros resultados del trabajo de campo en torno a las trayectorias de mujeres feministas y las vivencias de su maternidad que da cuenta de lo que piensan, sienten y expresan estas las mujeres respecto de su maternidad y si ellas tienen o toman acuerdos o hacen pactos con sus compañeros de crianza o parejas, y si estos pactos existen, ¿se modifican y corresponden a la vivencias de una maternidad liberadora o más bien se convierten en una designio más del patrón cultural heteronormado?
Me interesa conocer si las mujeres feministas, que se autodefinen libremente como feministas y que son madres, tienen acuerdos o pactos y si este se modifica en el tiempo durante los hitos reproductivos de embarazo, parto y crianza temprana. En primera instancia asumo el feminismo de acuerdo a lo planteando por Maffia (1993) y que se entiende como una descripción, una prescripción y una praxis, el aspecto de praxis tiene que ver con que su teoría propone desarticular conceptualmente aquellas construcciones que pudieran ser opresivas, o que pudieran contribuir a la opresión de distintos sujetos, en este caso la maternidad, que se ha convertido según lo planteado por Beauvoir (1949) en un espacio de opresión y en este caso se pretende indagar en la práctica de la maternidad de la mujeres feministas, mujeres que han internalizado un discurso liberador y que se supone deben aplicarlo en su relación de pareja y en la corresponsabilidad.
Entonces, desde los planteamientos precedentes se asume que existe en las relaciones coparentales, independiente de la relación de pareja, de mujeres feministas un pacto en la crianza “que es un determinado tipo de relación, donde las mujeres elijen compartir estas experiencias, con un tipo de hombres”, en el estudio de Fernández, las mujeres expresan que… “hay una elección consciente y determinada de la persona con la que se comparte el proyecto de pareja, de maternidad y de crianza”… (Fernández: 2014:68) situación que sienten que las libera de los mandatos clásicos de la ecuación mujer= madre, que plantea que la mujer requiere de la identidad materna para su plena realización; mientras que el hombre no necesita de la paternidad para completarse como persona. Dentro de esta relación de pareja entenderemos la maternidad “como un espacio de poder, donde se establecen… “espacios de acción y de construcción de subjetividades y de división del trabajo” (Schwartz; 2010:85) y como señala Badinter (2011) “se trata de un fenómeno compuesto por discursos y prácticas sociales que conforman un imaginario complejo al cual suele atribuírsele un valor de esencia: el instinto materno y el amor maternal”. La maternidad, entonces, se visualiza desde el feminismo desde dos concepciones: a) como institución eminentemente patriarcal, y b) como experiencia que invita a vivirla de una manera libre, desde la decisión consciente de querer ser madre. Es esta contradicción la que me lleva a decidir el tema de estudio, ya que se ve la maternidad como la culminación de ciertas fases vitales de las mujeres, como si se tratara de la consecución de una plenitud en la identidad femenina y entonces ¿En qué medida el ser feminista promueve una ruptura real del modelo hegemónico de maternidad intensiva, absorbente y exclusiva de la mujer si al fin y al cabo estas madres enfrentan el modelo heredado de maternidad? Las experiencias de madres feministas se presentan como un auténtico campo privilegiado de investigación, son una importante fuente de conocimiento empírico verdaderamente sugestivo en tanto que, permite ahondar, entre otras cuestiones, en sus estrategias de articulación de los discursos, valores, por un lado, y la práctica cotidiana e íntima, por otro. Si bien en los últimos años se ha investigado en torno a nuevas experiencias de maternidad y prácticas de crianza, son escasas las investigaciones sobre las experiencias de mujeres que no reproducen el modelo intensivo de maternidad, sobre madres que cuestionen de raíz y rompan la moralidad subyacente de este modelo y que lleven a la práctica una maternidad alternativa a la imperante y una crianza entendida bajo nuevos parámetros menos restrictivos y más liberadores. Además la investigación se contempla en una región privilegiada desde la perspectiva cultural, ya que es la región originaria de la etnia mapuche. Un 31,8% de población total regional (969.049 habitantes) corresponde a población mapuche (308.143 personas) (CASEN:2013) y además donde no existen estudios respecto a feminismo en mujeres mapuche, más bien son emergentes, ya que de manera incipiente las mujeres mapuches han venido levantando voces y denunciando la desigualdad de género y cuestionando también el feminismo de “mujeres blancas” surgido desde la academia; emergiendo por lo tanto un campo de estudio nuevo respecto a estos temas y sus formas de representación