Resumen de ponencia
Emprendimiento Social y Valor Compartido: Evidencia Empirica en Colombia
*Margarita María Rodriguez Ortega
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el fortalecimiento en el estudio y practica de conceptos como: Desarrollo Humano, Desarrollo Sostenible, Comercio Justo y Responsabilidad Social Empresarial, entre otros, evidencian un cambio en la concepción del mundo y las tendencias económicas, empresariales y sociales. En este nuevo entorno, los factores sociales y medioambientales juegan un papel determinante en las decisiones de los consumidores, empresas, gobiernos y organizaciones internacionales.
El emprendimiento social hace parte de este entorno y es así como su estudio y practica toma mayor relevancia en esferas académicas, gubernamentales y empresariales, por considerarse una herramienta capaz de potenciar cambios sociales. Sin embargo, el aumento de estas iniciativas y su permanencia, evidencian problemáticas en términos de sostenibilidad e impacto.
Desde su conceptualización, el emprendimiento social se puede definir como iniciativas empresariales innovadoras que encuentran en las problemáticas sociales oportunidades de negocio enfocadas en solucionar problemas de desarrollo social. Estas iniciativas con enfoque social surgen con el fin de generar cambios sociales a través de soluciones a problemáticas o necesidades de un grupo específico de la sociedad, por lo tanto, su principal motivación es lograr un impacto social pero sus estrategias para lograr dicho objetivo se enfocan en propuestas innovadoras de emprendimiento.
Por la naturaleza del emprendimiento social, estas iniciativas generalmente se relacionan con entidades sin fines de lucro, actividades de caridad o filantropía, las cuales dan respuesta a las problemáticas sociales pero dependen de donaciones, apoyo gubernamental o privado, lo cual dificulta su operación, su capacidad de tomar de decisiones e impacto. Sin embargo, no todas las iniciativas sociales pueden considerarse emprendimiento social, ya que no desarrollan propuestas innovadoras o generan un impacto a largo plazo.
El impacto y permanencia de este tipo de emprendimiento está estrechamente ligado con su capacidad de ser autosostenibles financieramente y autónomos en la toma de decisiones para cumplir con su misión. Esto implica desarrollar estrategias innovadoras centradas en el cumplimiento de la misión social del emprendimiento pero enfocadas en la sostenibilidad y acceso a recursos financieros. La capacidad de lograr generar un impacto social reduciendo la dependencia de donaciones y actividades filantrópicas ofrecidas por terceros, promueve la permanencia del emprendimiento social a largo plazo y su capacidad de generar un cambio social.
Esta investigación profundiza y sitúa el estudio del emprendimiento social desde su teoría y práctica en Colombia, con el fin de analizar si el elemento diferenciador de dichos emprendimientos: el valor social, puede convertirse en valor económico como lo plantea el concepto de Valor Compartido de Michael Porter y Mark Kramer.
A partir de este enfoque y utilizando la metodología cualitativa de estudio de caso, se analizan emprendimientos sociales en Colombia para identificar un modelo de emprendimiento en el que se articula su misión social con estrategias de valor compartido. Los resultados de esta investigación evidencian el potencial de las estrategias de valor compartido para fortalecer la sostenibilidad de los emprendimientos sociales y potencializar su impacto social.
A pesar de lo utópico que resulte establecer los factores sociales como fuentes de valor económico, es necesario ir más allá de lo plateado por el modelo neoliberal, en el que las empresas generan valor económico y el estado valor social, y por lo tanto, las empresas y sus actividades están únicamente enfocadas a la búsqueda de la productividad y la competitividad a través de la reducción de los costos y la maximización de las ganancias, sin importar los efectos en su entorno y los grupos de interés. Este proyecto analiza las problemáticas sociales dentro de la cadena de valor como fuente de diferenciación y potencialización de las capacidades operacionales, para de esta forma generar beneficios sociales y económicos para las empresas y su entorno.