Hoy más que nunca hemos ido comprendiendo que la ciencia no es neutra, ello en la medida en que es una construcción social que ha estado inmersa dentro de ciertos parámetros de poder que han respondido –según el momento histórico que ubiquemos– a lógicas impuestas por epistemologías coloniales, heteropatriarcales-antropocéntricas, mismas que han determinado qué es ciencia, cómo se organiza, quién, dónde y para qué se hace. Una idea recurrente en el ámbito de la ciencia es que ésta es una herramienta fundamental para que la humanidad salga del mundo de las cavernas y acceda a la luz del conocimiento. Pero una característica mucho más profunda hacia dicha ciencia y hacia el conocimiento que dé ella se desprendía ha sido darle el carácter neutro, es decir, por sí misma la ciencia con su método científico es la expresión máxima de la anulación de los prejuicios subjetivos u objetivos de la humanidad, de ahí que el cuestionarse para qué, el con quién, por qué construir conocimiento no tuvieran sentido: ello debido a que el buen conocimiento científico para la modernidad haya sido aquel que cumplía –como lo menciona Amaia Pérez Orozco– con “tres criterios de legitimación: la objetividad, la verdad y la universalidad”.
Ahora bien, en 2017 México tuvo 27,185 SNI, de los cuales el Estado de Puebla albergó a 1,018 investigadores; es decir, al 3.7 por ciento, ocupando con ello el sexto lugar a nivel nacional sólo detrás de la Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Morelos, quienes tuvieron una participación del 31.6, 5.7, 5.3, 4.4 y 4.1 por ciento, respectivamente. A partir de esta información se analizó la situación que guardaban las y los SNI por área de conocimiento, género y nivel; lo anterior encaminado a ubicar el panorama que presentaban las ciencias sociales o área 5.
Del total de investigadores –1,018– el área 5 aglutinó a 179 SNI, es decir, al 17.6 por ciento, de los cuales 114 eran hombres y 65 mujeres, una relación cercana al 2 a 1; ocupando así el segundo lugar por área de conocimiento sólo detrás del 25.7 por ciento correspondiente al área de físico-matemáticas y ciencias de la Tierra.
Si analizamos la composición del área 5, por nivel (Candidato, I, II, III) para el Estado de Puebla, encontramos que del 100 por ciento de investigadores, el nivel I fue el que tuvo la mayor aportación con cerca del 56 por ciento, seguido del nivel candidato o candidata –con el 26.3 por ciento– para finalizar con el 14.5 y 3.9 por ciento en los niveles II y III; acontecer que guarda un comportamiento similar a nivel estatal –es decir, incluyendo las otras seis áreas de conocimiento–, ya que de los 1,018 SNI, 568 se ubicaron en el nivel I y 210 en candidatos o candidatas –ver cuadro 1– fenómeno que presenta la misma tendencia en función del género. Cabe señalar la caída en la participación de las mujeres al pasar del nivel I al II, ya que en el primero se registraron 213 mujeres, fenómeno que contrasta radicalmente con las 32 investigadores del nivel II, de manera que tenemos una caída del 666 por ciento; he aquí un gran techo de cristal, constituyéndose por consiguiente en un punto fundamental a estudiar el porqué de dicha situación. Otro aspecto a destacar es que de los 1,018 SNI en el Estado de Puebla para el año 2017, sólo 1 se encontró en el grado de emérito.
Así entonces, la presente tesis tiene como objetivo general analizar la situación actual del sistema nacional de investigadores (SNI) de México desde la perspectiva feminista, ello con la finalidad de poder identificar las dificultades objetivas y subjetivas que tienen las y los integrantes de dicho sistema de investigación para poder cumplir con los requerimientos cuantitativos –“Dirección de tesis profesionales o de posgrado terminadas; codirecciones reconocidas oficialmente. Participación en comités tutoriales. Impartición de cursos en licenciatura y posgrado. Formación de investigadores y de grupos de investigación” y cualitativos –“Artículos que hayan sido sujetos a un arbitraje riguroso por comités editoriales de reconocido prestigio. Libros dictaminados y publicados por editoriales de reconocido prestigio en el ámbito de la investigación. Capítulos de libros dictaminados y publicados por editoriales de reconocido prestigio en el ámbito de la investigación. Patentes concedidas en México o en el extranjero. Desarrollos tecnológicos con base científica. Innovaciones con impacto demostrado. Transferencias tecnológicas con usuarios distintos de quien la llevó a cabo”– que les demanda su ingreso y permanencia al SNI de nuestro país, para con ello identificar sí las políticas de género desarrollas por el Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología (CONACyT) representan un verdadero impulso a la participación de la mujer en la generación de conocimiento o simplemente son mecanismos paliativos de control y reproducción de esquemas patriarcales.