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Resumen de ponencia
Una mirada crítica de la noción de interés nacional

Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Instituto de Cultura, Sociedad y Estado - ICSE (Argentina)

*Rodrigo Pascual



Propongo mostrar la existencia del antagonismo de clase en la categoría de interés nacional. Parto de la noción de capital entendida como un modo de existencia de relaciones sociales antagónicas entre capital trabajo, y asumo al estado como una forma política de esa relación. Así, muestro que la categoría de interés nacional resulta de la manera fragmentaria en que se reproducen las relaciones sociales capitalistas a nivel mundial mediadas por la existencia de estados. Desde esta perspectiva, comprendo el interés nacional como una forma del antagonismo social de clase que se manifiesta a través de la política exterior, que supone un modo específico de inserción en el mercado mundial y en el sistema internacional de estados.
Desde una mirada crítica la categoría de interés nacional, propio de las relaciones internacionales, puede pensarse como un modo de existencia de relaciones antagónicas entre las clases sociales. No obstante, aparece como independiente del antagonismo. Esto se debe a que inmediatamente las relaciones internacionales son objeto de los estados, ellos son los sujetos jurídicos. Las relaciones interestatales emergen inmediatamente como manifestando relaciones de competencia. Así, el interés nacional aparece como una decisión del estado producto de disputas internas (liberales) o decisiones constreñidas por otros estados (realistas). Sin embargo, desde una perspectiva crítica a través de la competencia interestatal subsiste el antagonismo de clase a nivel de las relaciones internacionales. Esto remite a un entendimiento específico del estado.
La noción de capital (trabajadores libres por un lado y propietarios por el otro) es mi punto de partida para la crítica del estado y de las categorías que de él se derivan, como la de interés nacional. Pero la existencia del estado no se deriva lógicamente del capital sin más; es un resultado histórico. Es producto de la contingencia del antagonismo de clase. Sí se deriva de la relación del capital es la existencia escindida de relaciones de dominación respecto de la explotación. El estado es inmanente a la relación del capital ya que es la forma histórica asumida por esa separación. No hay, pues, una lógica separada de la historia.
Tomar al capital como punto de partida supone comprenderlo como una forma de relación social que tiene al mundo (mercado mundial) como presupuesto y fin. Su objeto es la acumulación a través de la dominación y la explotación a escala planetaria. Su forma es un universal(izante). No obstante, existe económicamente como un cúmulo de capitales individuales en competencia y políticamente como un conjunto de estados en competencia. En este sentido, el proceso de acumulación envuelve la reproducción conjunta de las relaciones sociales capitalistas, i.e. la escisión de la dominación política respecto de la explotación económica y su existencia fragmentaria en múltiples estados y capitales. Su reproducción supone la permanente reconstitución de sus condiciones de emergencia históricas.
La existencia del mundo fragmentado en estados resulta de la constitución histórica de relaciones sociales capitalistas sobre bases de dominación/explotación parcelizadas propia de las relaciones del antiguo régimen. La emergencia del capital como forma de dominación y explotación cuyo presupuesto y resultado es el mercado mundial supuso la subordinación y transmutación de esas formas de dominación/explotación personales en modos de dominio impersonal separados de la explotación. En este sentido, la formación del capitalismo tuvo como resultado la constitución de unidades políticas como mediaciones de la relación del capital; como modos de existencia de relaciones de dominación y explotación.
El estado es una mediación necesaria en tanto que forma histórica que asume la separación de la dominación respecto de la explotación. Es un momento fundamental de la síntesis social producida por el trabajo abstracto y su manifestación a través del intercambio. La unidad del estado, del sistema político internacional y del mercado mundial es la forma valor. En este sentido, el estado resulta de la imposición y generalización de la forma valor; es una forma de esa relación. Como tal se constituye en una mediación de esa forma en dos sentidos. En tanto que el capital tiene por objeto la acumulación a escala planetaria, el estado media en las relaciones de explotación y dominación a escala nacional e internacional; media en el antagonismo de clase a nivel nacional respecto del internacional y viceversa. Pero, dado que el capital existe como una multiplicidad de capitales compitiendo en el mercado mundial a través de múltiples mercados nacionales regulados por el estado, éste media en la competencia intercapitalista a nivel global y local. En la superficie social, el estado como mediación aparece como relaciones de competencia interestatal.
La existencia del estado depende de manera mediata de la reproducción del capital a nivel global. Sin embargo, dada su constitución como forma específica de la dominación capitalista territorializada, su reproducción depende de forma inmediata de la reproducción en escala ampliada del capital encerrado en su territorio. Así, el estado corporiza la unidad del conjunto social territorializado (la nación), pues la reproducción de las condiciones de acumulación aparecen como su interés y, por lo tanto, como interés nacional opuesto a otros. Cuando un estado se relaciona con otro/s inmediatamente vincula intereses nacionales diversos que, vistos desde una crítica desfetichizante, implican la búsqueda de reproducir las condiciones de explotación y dominación en su territorio. En este sentido, es válido afirmar que los estados median en y son continuidad de la competencia intercapitalista, que se manifiesta como relaciones de competencia interestatal. Inversamente, visto de afuera hacia dentro, el estado se presenta como defendiendo el interés de los capitales encerrados en su territorio.
El interés nacional y su defensa resultan del modo de inserción internacional del estado en el sistema político internacional y en el mercado mundial que, en definitiva, depende de la forma en que subordina al trabajo encerrado en su territorio. Desde una mirada tradicional puede comprenderse como su participación en la división internacional del trabajo.
La competencia interestatal puede comprendérsela como la disputa por captar y reproducir internamente porciones de plusvalor. La persecución del interés estatal supone capturar y reproducir porciones de plusvalor mediante reproduciendo relaciones de dominación y explotación a escala local y global. Precisamente, mediante la competencia interestatal por captar porciones de plusvalor y reproducirlas exitosamente en el mercado mundial todos los estados participan de la generación de condiciones para la reproducción del capital en escala ampliada a nivel planetario.
Así, afirmo que el estado media en el antagonismo de clase a nivel local y global; mediación que existe bajo la forma de la mediación en la competencia. Ciertamente, el capital no se relaciona inmediatamente con el capital para reproducirse (competencia). Para hacerlo requiere de la explotación del trabajo. Efectivamente, los medios de producción y subsistencia devienen capital en tanto que se hallan separados de los trabajadores libres.
El estado media en la competencia intercapitalista, por ejemplo, a través del gravamen de impuestos a capitales extranjeros, por medio de la incentivación a la inversión en un área, a través del subsidio a determinados capitales o determinando el valor de su moneda. También lo puede hacer a través de la incentivación a la competencia en determinadas áreas o bien sobre el conjunto del mercado que media. Todas estas políticas pueden apuntar a exacerbar o relajar la competencia. Pero dado que la competencia tiene a la extracción de plusvalor como su sustrato, una u otra medida supone estrategias resultantes y sujetas al antagonismo entre capital y trabajo. Así, afirmo que las relaciones interestatales ponen de manifiesto modos de resolución del antagonismo de clase mediado por la competencia; o mejor, bajo la forma de la competencia interestatal.
El interés nacional, entonces, es la forma en que aparecen las relaciones de explotación globales mediadas por el estado y expresadas como competencia. En este sentido, puede comprenderse al interés nacional como el modo de inserción internacional de ese estado en el sistema político internacional y de los capitales encerrados en su territorio en el mercado mundial. El interés nacional es el modo de aparición de la forma en que cada estado reproduce interna y externamente las condiciones para la producción de relaciones capitalistas en escala ampliada. El éxito de esa inserción depende de la capacidad de los capitales fijados en su territorio de reproducirse: explotar exitosamente al trabajo en condiciones de competencia mundial. Así, los estados se vinculan entre sí inmediatamente como competencia y a través de ella subsisten relaciones antagónicas entre capital y trabajo. En este sentido, afirmo que las relaciones interestatales suponen y ponen de manifiesto modos específicos de resolución del antagonismo entre capital y trabajo.
La unidad del sistema político internacional está dada por la explotación y dominación de clase: la forma valor. Sin embargo, las relaciones interestatales suponen y reproducen esta unidad al modo fragmentario: como sistema político internacional. La categoría interés nacional puede ser comprendida a la luz de esta unidad fragmentaria.




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* Pascual
Instituto de Cultura, Sociedad y Estado. Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur - ICSE. Ushuaia, Argentina