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Resumen de ponencia
Construyendo participación política en proyectos de Autodesarrollo Comunitario.

*Anabel Díaz Hurtado



Construyendo participación política en proyectos de Autodesarrollo Comunitario.
Autores:
Dra. C. Anabel Díaz Hurtado.
Dr. C. Joaquín Alonso Freyre.
MSc. Ginley Duran Castellón.
Resulta frecuente escuchar en distintos contextos que participar es gobernar, lo que nunca resulta explícito es el cómo lograr niveles de implicación y colaboración para que pueda ejercerse el poder contenido en la participación. Este mundo convulso ha vivido recientemente expresiones de verdaderas sublevaciones humanas, masivas y firmes de los pueblos en diversos contextos geográficos, exigiendo cambios en las estructuras de poder por considerarlas responsables del deterioro experimentado en sus condiciones de vida. Se puede apreciar que la lección ofrecida además de ser valiente, refuerza los principios de la participación en tanto confirma que ésta no es algo que se conceda, como tampoco ocurre en abstracto sino en algo y para algo, como proceso de construcción social facilita los aprendizajes.
A nivel global se aprecia la lucha constante por generar alternativas de gobernabilidad frente al poder hegemónico, y en consecuencia olvidadizo de los que deben vivir conforme a lo establecido desde arriba, así, la construcción colectiva de espacios donde la cotidianidad favorezca estilos de vida más humanizantes, justifican las búsquedas para centrar en lo local y en la consolidación de lo comunitario como cualidad del desarrollo humano, las esperanzas de construir un mundo mejor.
Los procesos revolucionarios desde los movimientos de izquierdas se han caracterizado por potenciar la emancipación y dignificación de los seres humanos, las políticas sociales concebidas desde el poder ubican al hombre en el centro y como esencia de sus proyecciones futuras, sin embargo, la preservación de estas conquistas reclama modificaciones económicas en la actualidad, solo la capacidad movilizativa que desaten procesos genuinamente participativos logrará minimizar los efectos globalizantes e injerencistas que se quieran imponer como modelos hegemónicos. Es preciso replantearse las estrategias y políticas que se diseñan en este campo y sustentar el nuevo enfoque táctico- estratégico en la ciencia, la creatividad, la innovación e iniciativas que faciliten el autodesarrollo comunitario.
Este Autodesarrollo implica una relación social que posibilita crear conciencia crítica a partir de los procesos de participación y cooperación en torno a un proyecto emancipador de la realidad que se vive. Es importante comprender que la comunidad es la protagonista al ir elaborando saberes a partir de las herramientas que el profesional pueda brindar como facilitador. La participación tiene un carácter ideológico, significa ser parte de algo, tomar parte en algo, asumir posturas ante alguna cosa.
No se trata de acudir a convocatorias más o menos transitorias, se trata de convertir la participación en una competencia humana básica, que se reconoce como actitud ante la vida para ser ejercida en cualquier escenario, resultando suficientemente perdurable en su concreción cotidiana como expresión de la disposición a colaborar en la solución de necesidades reconocidas en correspondencia con el contexto específico donde transcurre el desempeño ciudadano .
Cuando la participación es ejercida desde la perspectiva declarada anteriormente a nivel comunitario, resulta potenciadora de la salud comunitaria, cuyo reflejo se aprecia en la sostenibilidad de los proyectos que se gestan a instancias de las auténticas e irrepetibles potencialidades existentes, funcionando como auto reguladora del desarrollo local: ejercicio de autogobierno.
La necesidad de la investigación social en el planeamiento comunitario es una realidad que se ha venido imponiendo por el propio desarrollo de esta actividad, que cada vez requiere del trabajo integral de varios especialistas, conformados en equipos multidisciplinarios debido al impacto social que provocan los procesos de transformación comunitaria.
Los intereses de clases se hacen valederos en la conducción política de un proceso y este, a través del aparato de dirección social que lo permita, siendo el proceso expresión concreta de las manifestaciones que en el orden material imperan en la sociedad. Cuando se trata de una sociedad que se propone la emancipación social, el resorte político para lograrlo ha de ir superando los mecanismos de dominación que superen los vínculos asimétricos entre dominantes y dominados, en un proceso real de autodirección en donde las relaciones de poder den paso a verdaderos actos de participación ciudadana y de auto transformación del individuo, en la misma medida en que las relaciones sociales ancladas en los procesos reales de existencia del hombre lo permitan. De aquí se desprende la importancia que reviste la política en un proyecto de esta envergadura. Los resortes políticos se difunden a todas las esferas de la vida social. Por tanto, la comprensión de este fenómeno y su papel como fundamento del desarrollo comunitario en este tipo de sociedad están marcados por la concepción que se asuma sobre los procesos y acontecimientos sociales.
Lo planteado anteriormente es esencial para poder comprender el papel de la política en el condicionamiento social, al ser expresión de las condiciones reales de existencia de los individuos en la sociedad, sirve de marco para canalizar sus intereses a partir de los mecanismos que se creen a tales efectos. No solo de la clase económicamente dominante sino también del resto de los grupos humanos que se interrelacionan, siendo usada como herramienta para la lucha a favor de sus aspiraciones. Es imprescindible comprender la política como expresión de las relaciones sociales manifestada en cada uno de los elementos a través de los cuales se realiza, a partir de la función que les corresponde desempeñar en la sociedad. De ahí la necesidad de la comprensión del vínculo que se establece entre los mecanismos para su realización y los intereses de clase, ya que ello constituye la fórmula adecuada para que la misma se proyecte como instrumento de control y regulación de dichos intereses. La realización de un proyecto emancipador, y la construcción de los mecanismos políticos más idóneos para lograrlo se convierte en el reto de toda sociedad.
La toma del poder político por parte de fuerzas revolucionarias consideradas de izquierdas debe implicar la reestructuración del aparato político y de gobierno (que responde a los intereses de la clase dominante hasta ese momento) a fin de que este nuevo responda a los intereses de la clase que asume el poder, protagonista de los cambios necesarios a favor del progreso social en el país.
Nuevas formas estructurales y funcionales en las relaciones políticas comienzan a caracterizar este periodo, tienen su forma de expresión más inmediata las de tipo jurídica y las de relaciones de producción que se manifiestan a partir de los cambios que se realizan en la base económica de la sociedad. Y en vistas a que la política, como parte de la superestructura de la sociedad, juega un papel de significativa relevancia en la conducción de los acontecimientos sociales se hace necesario descubrir, los vínculos que ocurren entre los factores materiales del desarrollo social y las formas concretas que adoptan las relaciones políticas a partir de su manifestación, a fin de organizar dichos procesos en correspondencia con los intereses de clases que se defienden. Resulta imprescindible facilitar la participación ciudadana en todos los ámbitos.
La constitución de instituciones representativas del poder del Estado, posibilita dar forma institucional real, regular, sistémica y sistemática a la participación de la mayoría en la función de dirección de la sociedad que se ejerce a través de los nuevos tipos de estructuras organizacionales. Sin embargo, la existencia del modelo de Estado benefactor, interesado en atender los problemas y satisfacer las necesidades básicas, basado en una alta centralización, impide el libre desarrollo de proyectos en el ámbito local, caracterizados por la autogestión y el autodesarrollo comunitarios. Al asumir los criterios expresados, lo anterior pone en primer plano el planeamiento comunitario y como consecuencia, la necesidad de perfeccionar y crear el instrumental técnico metodológico del mismo.
La participación social desde el posicionamiento político conlleva la necesaria toma de conciencia crítica donde el proyecto que se genere contenga en sí la esencia de clase. Se fundamenta en la implicación comunitaria para el desarrollo donde todo aquello que se genere contenga en sí un proceso de emancipación real del hombre como sujeto social.




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* Díaz Hurtado
Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas - UCLV. Santa Clara, Cuba