Resumen de ponencia
CULTIVANDO COCA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA: VIDAS Y LEGITIMIDADES EN LA ACTIVIDAD COCALERA
*Estefania Ciro Rodríguez
Entre investigadores, académicos y políticos en el mundo hay un creciente consenso sobre la inefectividad de las estrategias de “la guerra contra las drogas” que ataca la cadena de oferta del producto persiguiendo a los y las cultivadoras de coca. No obstante, persiste el disenso en torno a la responsabilidad de los cocaleros en esta actividad considerada por el estado colombiano como ilegal. Predominan miradas que los consideran “desviados”, “ignorantes de la ley”, que solo buscan el “enriquecimiento fácil”, “rebeldes caprichosos” o “títeres de la insurgencia”; los territorios cocaleros se asumen “sin ley/sin estado”, donde la ilegalidad es una característica intrínseca de sus pobladores y los cultivos de uso lícito se conciben como algo impuesto, que altera una “situación ideal” rural.
¿Es la falta de cultura de la legalidad, egoísmo, capricho o ignorancia lo que lleva a los campesinos y campesinas a cultivar coca? Propongo que el panorama es más complejo que lo que las explicaciones racionalistas, legalistas e instrumentalistas del estado han intentado ofrecer y concibo a la imposición de la “ilegalidad” sobre esta actividad como parte del proceso de construcción del estado nación colombiano en la Amazonia que se articula con la agenda global prohibicionista contra las drogas en donde sus discursos hegemónicos estigmatizadores legitiman el tratamiento represivo del estado colombiano sobre esta población. Propongo dar la vuelta e iniciar desde el estudio de las trayectorias de vida de los hombres y mujeres cocaleras buscando descifrar el lugar que ocupa el cultivo de la coca en sus vidas e indago la manera en que conciben la (i)legitimidad de la actividad cocalera desde su posición de “criminales” a partir de sus experiencias y sus percepciones.
Los objetivos consisten en problematizar tanto las miradas que culpabilizan al individuo de introducirse en una actividad ilegal como aquellas que le opacan la capacidad de decisión y voluntad para acceder a esta y comprender la complejidad de los territorios cocaleros caqueteños. Además, reconocer las diversas formas en que los campesinos y campesinas conciben esta actividad “ilegal” como (i)legítima, cuestionando las aproximaciones que suponen una relación directa entre lo legal y lo legítimo. Se diseñó una metodología cualitativa basada en entrevistas semi-estructuradas y visitas a plantes de coca en el Caquetá, departamento de la región amazónica de operaciones anti-insurgentes y anti-narcóticos del estado colombiano desde hace más de 30 años de declarada a “guerra contra las drogas”. Se hizo el trabajo de campo que se preparó desde el 2012 y 2013, y que se desarrolló entre el 2014-2015.
Esta investigación muestra que la estigmatización y persecución de los pobladores rurales del Caquetá y los proyectos agrícolas fallidos hace parte de la presencia que ha desempeñado el estado colombiano durante todo el siglo XX, lo que cuestiona la idea de la “ausencia del estado” en la región, que es un “teatro de la guerra” central para “la lucha contra las drogas”. También se expone que los cultivadores de coca no son un grupo homogéneo sino está influido por diferentes olas colonizadoras, mapas de autoridades y grupos armados en el Caquetá. Al contrario de la idea de la “mata que mata”, estos relatan su actividad cocalera en la vida cotidiana como campesina, que implica conocimiento sobre semillas, tierras, climas, abonos y matas, y el valor agregado, el procesamiento. Expongo que la coca se inserta en la vida de los pobladores rurales del Caquetá durante el proceso de transición a la independencia de los miembros de las familias rurales caqueteñas, el lugar de la recolección de hoja de coca y el de la mujer, y se propone una tipología de pequeños campesinos cocaleros. Se rompe la dicotomía “bueno” o “malo” de la actividad cocalera y se muestran los matices por los cuales los y las cocaleras la consideran tanto como una salvación como una condena, que están influidos por las memorias de las épocas anteriores.
Esta investigación es importante porque muestra que detrás del argumento de la “ausencia del estado”, existen mecanismos de poder y violencia estatal sobre territorios considerados “sin ley” y sus poblaciones. Se ve la actividad cocalera desde su naturaleza rural y campesina, que son nuevas dimensiones a un tema que ha sido tratado principalmente desde la movilización política e identitaria de grupos sociales. Introducir el tema de la mujer trasgrede la concepción del poblador rural como hombre y adulto, y es un primer útil para seguir ahondando en el tema de género en la actividad cocalera.
Los discursos hegemónicos de la política prohibicionista naturalizan la idea de que los sujetos dentro de la economía de la droga son intrínsecamente “ilegales”. Poner en juego lo que significa experimentar e interpretar la ilegalidad y la manera en que juega con la legitimidad es un aporte para los estudios sobre el crimen y la ley como herramienta de poder y violencia.
La implementación de los acuerdos de paz en Colombia abre la posibilidad de trasgredir estos discursos hegemónicos que han violentado diversas poblaciones. Conceptos como lo territorial y el enfoque de género presionan para que el estado nación colombiano piense de manera diferente a la penalización su relación con estos territorios. Esta investigación profundiza en los daños sociales de “la lucha contra las drogas” pero también ofrece una la oportunidad de conocer a esos “otros” cuya represión dice tanto de la sociedad que los criminaliza como de ellos mismos, quienes no deben rendirse en su apuesta para hacer del campo colombiano un lugar de oportunidad y dignidad.