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Resumen de ponencia
ENTRE LAS IDEAS Y LA PRÁCTICA: el lugar del desarrollo y del desarrollismo en la forma de pensar y hacer el brasil.

*Alessandro Andre Leme



Los debates en torno al desarrollo, subdesarrollo y dependencia en América Latina, que tuvieron lugar entre las décadas de 1950 y 1970, en particular aquellos que signaron la década de 1960, marcaron y acompañaron dos movimientos muy importantes para esta región geopolítica luego de la Segunda Guerra Mundial. El primero, de orden estructural y cultural, se refiere al conjunto de profundas transformaciones sociales, económicas y políticas atravesadas por América Latina, entre ellas, el proceso de industrialización tardía, la creciente urbanización y centralidad de lo urbano (en lo económico tanto como en lo político), los problemas de movilidad social, los regímenes militares y autoritarios presentes en muchos de los países latinoamericanos, etc.
El segundo, de orden intelectual, es decir, vinculado a la producción de conocimientos en las denominadas ciencias humanas y sociales -en la sociología en particular-, se refiere a la producción de una interpretación y diagnóstico de las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales de América Latina a partir de una “mirada latinoamericana”. Aun cuando partieran de debates o autores europeos (franceses, alemanes, ingleses, italianos, etc.) o norteamericanos (en su mayoría estadounidenses, pero también extranjeros insertos en la academia norteamericana), buena parte de los sociólogos (y cientistas sociales en general) empeñaron sus esfuerzos en la elucidación de los problemas latinoamericanos a partir de la propia América Latina.
Estos esfuerzos conllevaron, en lo referido a la temática del desarrollo, del subdesarrollo y de la dependencia, un desplazamiento de la centralidad acordada a la esfera económica en favor de la esfera politica.
El desarrollo como concepto y/o abordaje teórico puede ser vinculado al conjunto de transformaciones atravesadas por las sociedades europeas durante el siglo XX en sus padrones y estilos de capitalismo, motivadas en buena medida por las reconstrucciones seguidas a las dos guerras mundiales. En este sentido, el desarrollo como idea central para reflexionar sobre el mundo (capitalista) está necesariamente atravesado por la cuestión de la industrialización. Existe un relativo consenso, si bien no exento de críticas, de que el artículo “Problems ofindustrialization of Easternand South-Eastern Europe” de Paul Rosenstein-Rodan (1943) es uno de los textos fundadores de la moderna teoría del desarrollo.
Por supuesto, las cuestiones relativas al desarrollo y las ciencias sociales en Brasil y América Latina sólo tienen sentido cuando son analizadas a partir de las condiciones históricas propias de la periferia latinoamericana. Desde un punto de vista metodológico, aun cuando las ciencias sociales mantengan su autonomía frente a las demás ciencias humanas, el debate e intercambio con la economía se hace necesario.
Para ilustrar esta problemática, podemos recordar el caso de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), célebre institución dedicada a la resolución de los problemas “latinoamericanos”, y que reunió pensadores y gestores de la economía, la sociología, la ciencia política y la historia.
Según Bielschowsky (1998), el problema del desarrollo latino-americano y brasileño, en la matriz cepaliana, se inserta dentro del enfoque histórico-estructural, definido por el binomio “centro-periferia”, pero también caracterizado por los análisis acerca de la inserción internacional, los condicionamientos estructurales internos y las necesidades y posibilidades de acción estatal.
Cuando se observa históricamente, es posible reconocer que la cuestión del desarrollo como problemática fundamental de las ciencias sociales se plantea a mediados de la década del 40, siguiendo luego en la década del 50, con el problema de la industrialización. En la década siguiente, el problema se reorienta pasando a ser aquel vinculado a las reformas necesarias para la continuidad de la industrialización y la superación de los estrangulamientos que presentaban las economías y sociedades de la región. En este sentido, en la década del setenta el problema de una industrialización pro-exportadora gana presencia, siendo desplazado, sin embargo, en los años siguientes cuando el endeudamiento externo y los ajustes necesarios para la recuperación del crecimiento llevaron a la difusión del ideario neoliberal.
Todo este proceso está marcado por la insistente investida sociológica contra la mirada reduccionista que planteaba el problema como una cuestión exclusivamente económica. Según esta visión, crecimiento económico y desarrollo estaban lejos de ser simples sinónimos. Por otro lado, los análisis estructurales de cuño cepalino son criticados por dar un peso insuficiente a las condiciones internas o, más precisamente, a las peculiaridades de las estructuras de clase propias de cada país. Es decir, lo que se buscaba señalar era que el problema central era básicamente político y que, en lo esencial, la relación estrecha e indisociable entre la dimensión económica y la política era central para explicar y comprender el desarrollo y el subdesarrollo.
En este sentido, el debate sobre el desarrollo, o sobre cuáles deberían ser las estrategias adoptadas para alcanzar el tan ansiado desarrollo, pasó necesariamente por la definición de las estrategias económicas capaces de tener en cuenta los factores endógenos y exógenos (en términos de actores, clases e instituciones), pero también las posibilidades y los límites a la integración de un país en un mundo globalizado.
Desde diferentes miradas y apelando a distintas fundamentaciones, fueron muchos los autores que participaron de un debate en el cual el desarrollo era entendido como la transición de un modelo primario-exportador a un modelo urbano-industrial. Esa transición o cambio de estrategia, todos reconocían, representaba una nueva configuración económica, social, política y cultural en la medida en que no sólo incidía de un modo directo en la forma de organización y reproducción del capital en el tiempo y el espacio, sino que también redefinía, de un modo profundo, las formas y los estilos de vida, es decir, la reproducción social de los individuos, los grupos y las clases sociales de un determinado país.
De los participantes de aquel debate, cabe citar, entre otros, a Fernandes (1981), Ianni (1986), Oliveira (1988), Tavares (1983), Cardoso (1971 e 1993). Todos ellos enfatizaron tanto las dimensiones políticas cuanto las económicas del desarrollo. O sea, el tipo de relación a ser establecida entre el Estado y la Sociedad en Brasil, así como el tipo de conducción política económica (hacia dentro o hacia fuera, según los términos cepalinos) son expresiones de las estrategias adoptadas para el desarrollo económico (y social) brasileño.
En esos años, fueron muchas las visiones sobre el crecimiento económico en el marco de una relación asimétrica de poder y de reproducción del capital, como la divulgada por la CEPAL en la clásica divisoria “Centro/Periferia”; la del crecimiento en condiciones de dependencia a partir de las demandas externas de los productos nacionales; o aún, la del crecimiento como condición de apertura al capital extranjero, o mismo del fortalecimiento del capital nacional.
En fin, son muchos los abordajes que al tratar las estrategias para el desarrollo de los países subdesarrollados (emergentes o en desarrollo) muestran que (aunque sea por diferentes vías teórico-metodológicas) pensar el desarrollo económico y social de un país implica comprender cuáles son las estrategias, actores, grupos y clases que hacen parte de ese proceso, así como los embates, conflictos y consensos en torno a las estrategias para el desarrollo que se configuran como hegemónicas en un determinado período histórico.
Las discusiones sobre lo Brasil a partir de la temática del desarrollo ganan fuerza a partir de la década de 1930, y después de la segunda guerra mundial, se intensifica un proceso de industrialización y modernización de la sociedad brasileña. Destacamos las interpretaciones de la Cepal, del ISEB, de las teorías de la dependencia e innumerables otros enfoques a los desafíos, críticas y posibilidades del desarrollo en el país (y de los países latinoamericanos en general).
Las discusiones acerca del Estado y del desarrollo están íntimamente ligadas al desarrollo del capitalismo brasileño, o sea, configura una tríada que simultáneamente caracterizan tanto un tipo históricamente determinado de Estado, como también, un tipo particular de desarrollo económico y social del país. El desarrollo en Brasil se caracteriza por un embate entre el mercado y el Estado, siendo la influencia de ese último fundante para el patrón de desarrollo pretendido en el país.
La investigación pretende mapear, analizar y levantar el Estado del Arte sobre los principales abordajes teórico-metodológicos sobre las estrategias para el desarrollo en Brasil (y América Latina) a partir de la década de 1930, comparada con las reflexiones e interpretaciones actuales sobre el nuevo desenvolvimentismo (o su negación) y analizar cómo la sociología como campo de conocimiento se apropia de este debate y elabora una posibilidad de interpretación de Brasil (América Latina).





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* Leme
Universidade Federal Fluminense UFF. Niterói, Brasil