Resumen de ponencia
El patrón de votación de los pobres en las elecciones presidenciales colombianas. El caso de Bogotá
*Héctor Renán Soto Caballero
Las personas pobres se caracterizan por poseer unos atributos ciudadanos que los dota de derechos y libertades que no necesariamente les garantiza una vida digna con acceso a ingresos y capacidades suficientes para superar su indeseada situación de pobreza, de tal forma, que la pobreza, pensada desde una economía de mercado, produce un efecto de diferenciación ciudadana en torno al consumo.
Sin embargo esa diferenciación ciudadana que es explicita en la esfera económica, queda ausente en la esfera política, porque las revoluciones liberales lograron anclar en los imaginarios democráticos contemporáneos la necesidad de igualdad de los ciudadanos en torno al voto, para que a partir del mismo se constituya el poder político que gobierna los Estados-nación.
De modo que es justificadamente lógico esperar que los líderes políticos que ganaron un cargo de elección popular con el apoyo de un electorado mayoritariamente pobre, gobiernen o legislen sobre la base de las demandas ciudadanas de su base electoral.
Sin embargo, la realidad demuestra que existe una desarticulación entre la base electoral de los líderes políticos y el impacto que sus decisiones políticas generan en la misma.
Por eso, esta ponencia busca identificar el patrón de votación de las personas pobres para que a partir de ello se pueda identificar la construcción de poder y como sus votos se traducen en liderazgos y a que partidos favorecen dichas intenciones de voto de los pobres.
En las pasadas elecciones presidenciales del 27 de mayo las diferentes expresiones de la derecha y la izquierda colombiana se dieron cita para disputarse la presidencia de un país donde la paz le cedió el lugar a la economía y la corrupción como los temas centrales de campaña y, donde el abstencionismo electoral en Bogotá aunque se reduce al 35% sigue siendo desafiante, ya que aumentar la asistencia de los colombianos a las urnas no es una cosa fácil de lograr y mantener.
En Bogotá los debates y las manifestaciones en la plaza pública advirtieron el ascenso de dos grandes electores: los jóvenes y los pobres, en el caso de los primeros con un llamado a votar por Fajardo y Petro en segundo lugar, y en el caso de los pobres con una invitación a convertirse en el bastión electoral de la izquierda colombiana en la capital del país; por eso es interesante preguntar ¿Por quién votaron los pobres de Bogotá en la elección presidencial de 2018?
En nuestro último escrito titulado ¿Por quien votaron los pobres de Bogotá en la elección presidencial de 2018? Logramos advertir los siguientes hechos:
Es claro que el mensaje de Petro movilizó a su favor el voto de los pobres en la capital y se convirtió en su principal candidato.
De hecho, con los resultados de la primera vuelta, se puede confirmar que Petro se consolidó como el candidato de los pobres concentrando el 44% de los votos de los estratos 1 y 2; Fajardo se posicionó como el candidato de la clase media con el 39% de los votos de los estratos 3 y 4 y; Duque se consolidó como el candidato de los ricos con el 45% de los votos de los estratos 5 y 6.
Por otro lado, si nos enfocamos en el comportamiento electoral de los estratos 1 y 2, 33 de cada 100 electores pobres se quedaron sin candidato en la capital y ahora se encuentran en la encrucijada de votar por un candidato que busca en los pobres el soporte de la izquierda colombiana o votar por un candidato que es parte del establecimiento político pero que no se ha referido a ellos de manera contundente en su plan de gobierno.
Además, el voto de los pobres no tiene un comportamiento generalizado en toda la capital, por eso si se organizan las 20 localidades de Bogotá en 4 zonas: Norte, Centro, Occidente y Sur se pueden identificar patrones de votación contrastantes. En el centro, occidente y sur de Bogotá el candidato más votado por los pobres fue Petro, pero en el norte ganó Fajardo. De hecho, en el centro y sur de la ciudad Petro concentró casi la mitad de los votos de los pobres, pero en el norte y occidente de la ciudad su votación entre las personas pobres cayó al 33% en ambas zonas.
Por último, el voto de las personas pobres no solo debe ser de interés para los candidatos y partidos políticos, también debe abrir una reflexión a lo interno de la Registraduría, porque la muestra de este análisis enfocado en Bogotá evidencia que la tendencia del voto en blanco aumenta en la medida en que aumenta el estrato y los que más anulan el voto son las personas pobres, así que es oportuno preguntarse hacia dónde y cómo se están orientando los esfuerzos de pedagogía electoral y de educación democrática permanente.