Para los pueblos indígenas la forma pedagógica de recibir y concebir conocimientos y saberes se da principalmente a través de la cultura, la filosofía de vida, a través de sus ancianos y ancianas, conocidos hoy día como líderes espirituales, así también el saber se va desarrollando a través de la interacción con la naturaleza y la familia que es conformada por toda la comunidad.
La educación nacional o la de los blancos como lo llaman, es una educación a la cual acuden de forma secundaria como medio de mantener la identidad indígena y transmitir su cultura por más generaciones. También es un espacio que sirve como medio de resistencia y reclamos de derechos sobre la tierra, de fortalecer la lucha contra la discriminación y falta de respeto.
El Convenio 169 Organización Internacional del Trabajo, sobre los Pueblos Indígenas, ratificado por Paraguay, reconoce que
“Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los
pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de
esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad.”
El Convenio trae dispositivos específicos sobre la formación profesional (art. 21 a 23) y educación (art. 26 a 31). Especificamente el art. 27 define que los programas y servicios de educación deben darse en cooperación con los pueblos y atendiendo sus necesidades, reconociendo e incluyendo “su historia, sus conocimientos y técnicas, sus sistemas de valores y todas sus demás aspiraciones sociales, económicas y culturales”; el convenio también garantiza que la gestión y realización de estos programas sean transferidas a los pueblos mismos, cuando haya lugar, y reconoce las instituciones y medios de educación creados directamente por los pueblos.
La Educación Superior en el Paraguay es reconocida como un derecho humano fundamental para todos y todas aquellas personas que estén interesadas y se encuentren en condiciones legales y académicas para cursarla. Pero esta no es la realidad académica vivida por los paraguayos y paraguayas. No todos y todas que quieran cursar una carrera superior tienen la posibilidad de hacerlo, y qué decir y pensar de los pueblos indígenas que resisten dentro de esta “nación”, que aún no los incorpora integralmente como proyecto nacional.
La legislación paraguaya, incluyendo la Ley n. 4.995 de 2013, establece como principios de la educación superior en su artículo 5º, inciso l, el respeto a la interculturalidad, la multiculturalidad, el pluralismo étnico y lingüístico de la nación paraguaya. ¿Cómo desarrollar estos procesos educativos en donde no se respeta el derecho a la vida, en donde no se promueve el respeto hacia las culturas que anteceden a la formación de esta nación? Estas culturas fueron y son víctimas de discriminación, de invasión y genocidio.
Así, una nación que no respeta y valora a sus antepasados y no respeta a los(as) verdaderos(as) dueños(as) de la casa. Coloca en primer lugar el materialismo económico y el desarrollo industrial, cuyos males y desventajas no son presentados en su integridad. No se considera las personas que no han elegido este tipo de vida, que ha sido impuesto a ellas, así también sin respetar la casa que en este caso representa la naturaleza y todos(as) los(as) que en ella habitan. Es una nación que no fomenta una base humana.
A partir de los resultados de este trabajo pretendemos realizar un estudios especifico de datos teóricos como estadísticos que sirvan de apoyo a los interesados/as tanto dentro de las instituciones educativas como dentro de las comunidades indígenas como documento de referencia sobre la situación socio-educativa indígena en el nivel superior en el departamento de Alto Paraná, Paraguay.
Pero más que nada, promover el respeto hacia el ser humano y a la vida en profunda consonancia con lo sagrado de la naturaleza y sus ciclos a través de una educación superior adaptada para cada realidad; manteniendo la cultura, preservando la sabiduría originaria, valorando y reconociendo conocimientos y descubrimientos logrados mucho antes de la cultura occidental.