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Resumen de ponencia
La sostenibilidad medida por el desarrollo humano y el impacto en el medioambiente. Realidades y tendencias en América Latina

*Ramón Pichs Madruga



La sostenibilidad medida por el desarrollo humano y el impacto en el medioambiente. Realidades y tendencias en América Latina

Ramón Pichs Madruga. Investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), La Habana, Cuba.
El mejoramiento de la medición del desarrollo humano ha sido un objetivo de muchos científicos sociales en las últimas décadas. La publicación por el Programa de Naciones Unidas (PNUD) de los Informes sobre Desarrollo Humano, con cálculos del Índice de Desarrollo Humano (IDH) global desde 1990, ha sido una importante contribución en este sentido, en tanto ha servido de referencia internacional en este proceso.

El IDH es un índice compuesto que mide el progreso en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: vida larga y saludable (medida por la esperanza de vida al nacer, EVN), conocimiento (considerando dos indicadores de educación relativos a los años de escolarización) y nivel de vida adecuado (medido por el ingreso nacional bruto per cápita). Sin embargo, a pesar de las múltiples modificaciones metodológicas incorporadas a estos informes, en el cálculo del IDH aún no se considera la dimensión ambiental, lo que constituye una de sus principales limitaciones.

Según las versiones más recientes el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD, América Latina y el Caribe (ALC) se ubica en la segunda posición más favorable entre las regiones en desarrollo, es decir clasifica como una región con alto nivel de desarrollo humano, por tener un IDH superior a 0.7. El valor del IDH regional, según este Informe (PNUD, 2016) es de 0.751 (en escala de 0 a 1), frente a una media global de 0.717, un nivel de 0.668 para los países en desarrollo, y de 0.887 para los países miembros de la OCDE, que en su mayoría son economías desarrolladas. Las áreas más pobres del planeta muestran niveles muy deprimidos en este indicador, por ejemplo: 0.523 en África Subsahariana y 0.508 en los llamados países menos adelantados (PMA).

Un cálculo alternativo del autor sobre el índice de desarrollo humano, que incorpora la huella ecológica per cápita, según datos de la Red Global de la Huella Ecológica, como una cuarta dimensión del desarrollo humano, implicaría que ALC contaría con un índice combinado de desarrollo humano y sostenibilidad ambiental, que sería alrededor un 2.6% más elevado (como promedio regional) que el IDH que calcula el PNUD.

La huella ecológica (de acuerdo con la ONG Fondo Mundial para la Naturaleza, conocida por sus siglas en inglés WWF) es un indicador del impacto del hombre sobre el medioambiente, según el cual la demanda que tiene la humanidad sobre la naturaleza se mide por la cantidad de área biológicamente productiva requerida para proporcionar recursos y absorber los residuos. Se incluye el área requerida para cultivos (con el propósito de obtener alimentos y fibras); área de pastizales (con fines ganaderos); área de pesca; área de bosques (que generen insumos con fines energéticos e industriales); área ocupada por la construcción de infraestructura diversa (ej. infraestructura urbana y vías de trasporte), y área de bosques que actúen como sumideros de CO2.

La huella ecológica se expresa en hectáreas globales (hag), es decir, hectáreas biológicamente productivas con un nivel de rendimiento promedio mundial. Según estos cálculos, en 2012 la bio-capacidad total del planeta Tierra fue de 12.2 miles de millones de hag (equivalente a 1.7 hag por persona), mientras que la huella ecológica de la humanidad fue 20,1 miles millones de hag (2,8 hag por persona). En otras palabras, en 2012 fue necesaria una bio-capacidad equivalente a 1,6 planetas Tierra para proporcionar los recursos naturales y servicios que la humanidad consumió en ese año.

De acuerdo con la Red Global de la Huella Ecológica, los países que más se ajustan a los criterios sostenibilidad son aquellos países de alto desarrollo humano (IDH > 0.7) y niveles de huella ecológica (HE) inferiores a 1.7 hectáreas globales (hag). En el caso de ALC, de 29 países que ofrecen datos para ambos indicadores, 21 países tienen un IDH (alto) > 0.7, pero de ellos sólo uno tiene una HE inferior a 1.7 hag, y otros tres tienen una HE inferior a 2 hag. De los 5 países con una HE inferior a 1.7 hag; cuatro clasifican como países con niveles de desarrollo humano medio o bajo.

En resumen, si bien la introducción de la dimensión ambiental en la medición del desarrollo humano mejora en alguna medida la posición relativa de ALC en las comparaciones globales, sobre todo en relación a los países más desarrollados, no cabe dudas que persisten en la región grandes brechas en cuanto a la sostenibilidad socioeconómica y ambiental. En materia ambiental tiene particular incidencia la elevada presencia de las materias primas, y en general los recursos naturales, en la estructura productiva y en las exportaciones de bienes y servicios de muchos de estos países.




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* Pichs Madruga
Centro de Investigaciones de la Economía Mundial. Cuba