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Resumen de ponencia
Paraguay; la reelección presidencial como conflicto político (2016-2017)

*Eduardo Tamayo Belda



La ponencia abordará la figura de la reelección presidencial como conflicto mediante el análisis del caso paraguayo de 2016-2017, período en el que el país vivió una fuerte crisis institucional fruto de la insistencia del otrora máximo mandatario paraguayo, Horacio Cartes, por lograr la posibilidad de ser otra vez candidato a la Presidencia del país, para lo cual era necesario aprobar una enmienda, una reforma o una reinterpretación constitucional. Aquel intento de extender el límite del mandato presidencial —la Constitución Nacional paraguaya de 1992 no permite la reelección en ningún caso— devino en uno de los conflictos políticos más graves de la democracia paraguaya (que en 2019 cumplirá tres décadas), y tuvo su principal momento de tensión a finales de marzo de 2017 cuando las protestas de los manifestantes por el intento desesperado de allanar el camino parlamentario a la reelección se saldó con la quema del edificio del Congreso y la muerte de un militante opositor a manos de la policía en las dependencias de su propio partido.
Andando los días, se hizo evidente aquello de que lo urgente no deja ver lo importante, y ese acontecimiento supuso el fin del intento de habilitar la reelección, cerrándose la herida, algo más que conveniente dada la gravedad de los hechos, pero sin haberse producido un verdadero debate político de fondo sobre la problemática subyacente: cómo afecta el fenómeno de la reelección a la democratización de un sistema político.
El trabajo no propone exclusivamente un análisis del proceso del conflicto —aunque sí se describirán los antecedentes, desencadenantes, su coyuntura y sus consecuencias—, sino que encara las circunstancias de aquellos acontecimientos desde la perspectiva de lo que puede representar el conflicto en los confines constitucionales como un escenario de oportunidad para la profundización democrática, abriendo reflexiones teóricas acerca de la cuestión.
La vigencia del estudio se fundamenta en la actual discusión teórica sobre la reelección a la luz de algunos recientes casos latinoamericanos —Paraguay, Bolivia, Ecuador— los cuales demandan una nueva reflexión desde la academia, sin las habituales ataduras coyunturales de la particularidad nacional. Una reflexión que supere el debate jurídico y permita a la academia jugar su verdadero papel: innovar en cuestión de pensamiento, trascender los límites teóricos impuestos por las reglas jurídicas —a las que el paso del tiempo puede dejar obsoletas— y proponer nuevos escenarios políticos que pudieran ser favorables al avance social y la continuidad del proceso de democratización.
Para Nohlen (2007), “en el debate sobre la reelección en América Latina, los argumentos que se imponen son los que se aferran al pasado histórico latinoamericano y aquellos relacionados con enfoques de poder, de proyección personal o partidista de quienes promueven la idea de permitir la reelección”, un argumento muy habitual en las discusiones mediáticas sobre la cuestión en Paraguay, y aunque no se pretende aquí negar la validez de dichas consideraciones, sí se estima oportuno reevaluarlas, a tres décadas ya del inicio del proceso democrático en el país.
No obstante, Nohlen también señala que “no es casual que los presidentes en ejercicio por lo general estén en favor de la reelección, cualesquiera que sea su color político, mientras que la oposición defiende la no reelección”, un juicio que se demostró inexacto para el caso paraguayo —entre otros—, y que en este estudio se espera poner a prueba.
Como apuntó Serrafero (2011), la cuestión de la reelección “tiene que ver con varios factores: la duración del cargo, la cantidad de poder que concentra el Ejecutivo y que puede ejercer efectivamente, la existencia o no de reales controles institucionales considerando los mecanismos de limitación del régimen constitucional y los del sistema político, las costumbres y tradiciones políticas de los partidos y sus líderes en cuanto a la alternancia en el poder o el deseo de continuismo”. La discusión sobre reelección no debería circunscribirse con exclusividad a la cuestión de la figura presidencial, dejándose al margen de otros debates, pues hay muchos otros elementos que quedan opacados por la extrema consideración que se le da a la reelección presidencial frente a otros controles también perentorios en el proceso de democratización y en el esfuerzo por la contención de la concentración de poder en las democracias.
Se propone entonces reorientar la cuestión de la reelección para atender su naturaleza conflictiva, la cual suele resolverse circunscrita a mera terminología jurídica, lo que estaría indicando los límites donde la política adquiere un valor sustantivo.
Tilly (1998) explicó el conflicto político a partir de las cuatro ontologías principales en el campo de las ciencias sociales; la primera de éstas —relacionada con la teoría de sistemas— entiende el conflicto político “como una interrupción de los procesos de equilibrio, lo que genera la aparición de reivindicaciones conflictivas, más a menudo denominadas como «protestas» o «disturbios»”. Si esta consideración fuera válida para el caso paraguayo de 2016-2017, y la pretensión de reelección de Cartes —intención que apoyaron también desde otros sectores políticos— habría supuesto la interrupción de un proceso de equilibrio, ¿pero cuál?
Por otra parte, para Mouffe (1999) “la existencia del pluralismo implica la permanencia del conflicto y del antagonismo”, de forma que no puede haber convivencia social sin conflicto, siendo el conflicto un elemento inherente al desarrollo de la política. Con ello, las consideraciones de Mouffe transitan una representación del conflicto en democracia en la que ya no se privilegia la polis (convivencia armónica) frente al pólemos (la confrontación), pues de lo contrario, según Mouffe, “se pierde la posibilidad de aprehender la especificidad de la política democrática”.
En Paraguay, el debate sobre reelección que tuvo lugar entre 2016 y 2017 provocó un proceso de ruptura de los tres principales grupos políticos: el partido de gobierno (ANR), el principal partido de la oposición (PLRA), y entre los distintos partidos y coaliciones de la izquierda ideológica. En los tres grupos, la reelección generó fuertes debates internos y mediáticos que supusieron un quiebre en la concurrencia programática, en la fidelidad política y la lealtad partidaria, originando fuertes tensiones sociales y políticas que acabaron por estallar en el grave conflicto antes señalado de marzo de 2017.
Se propone analizar este proceso como un momento perdido para generar un espacio de oportunidad para el debate político sobre la profundización democrática y sobre los límites a la concentración del poder, momento que, sin embargo, fue instrumentalizado por las fuerzas políticas para su propio beneficio en uno u otro sentido, lo que ocasionó —de nuevo— una resolución inconclusa del conflicto, que deja la discusión abocada a una tensión aún latente en la democracia paraguaya, y en consecuencia aplazada, sin fecha a la vista.




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* Tamayo Belda
Universidad Autónoma de Madrid UAM. Madrid, España