Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Barriada resiste. Resiste Getsemaní.

*Laura Camila Gómez Orjuela



En 1984 la Unesco declaró la ciudad de Cartagena de Indias como Patrimonio Histórico de la Humanidad haciendo de ella un centro de atracción turística y residencial para la población adinerada de Colombia y el mundo, implicando la instalación de una población a costa del desplazamiento de otra, proceso dado por la capacidad de movilización de capital de cada una. Con esto, la ciudad fue sometida a procesos de reestructuración económica entorno al turismo, ocasionando una transformación en las formas de habitar el espacio por el inevitable cambio de este mismo. “Aquí no hay estratos, aquí hay ricos o pobres” decía un cartagenero en el cerro de La Popa. Así, Cartagena como parte de las ciudades más desiguales del país merece ser estudiada en lo que respecta a las nuevas configuraciones de su paisaje urbano como productor de desigualdad, como reproductor de pobreza y riqueza.

El barrio Getsemaní, que junto a San Diego y La Matuna, hace parte de lo que se considera el centro histórico de La Heroica, es un barrio desarrollado a la par de la historia colonial e independentista de Colombia, pero que con el tiempo ha entrado en un proceso de pauperización y marginación, se transforma y abre paso al comercio ilegal, a la distribución de drogas, instalación de prostíbulos y hoteles de baja categoría, entre otros factores que radicalizan el deterioro del barrio, estos, relacionados a la oferta de actividades turísticas ilegales. Así, los pobladores de esta zona progresivamente se ven forzados a desocupar un espacio que ya deja de ser lo que era para convertirse en uno en el que no tienen lugar. El comercio, las posibilidades de trabajo, entre otras cosas no les permitirán habitar en él. Se abre una brecha entre el sujeto y la forma de habitar el medio en una paralela degradación de las condiciones materiales de los getsemanicences.

Sin embargo, esta degradación del espacio se da por intentos de potenciar la acumulación de capital gracias a la ciudad. Tras la decadencia de las condiciones de vida de la población originaria del centro histórico de Cartagena, los intentos de acaparamiento del espacio por el gran capital se hacen efectivos, entonces, los procesos de gentrificación en la ciudad se instalan y con sus prácticas de segregación e imposición de poder unilateral, como fruto de las contradicciones que surgen en el marco del sistema capitalista, desplazan y marginan. Las posibilidades de habitar el espacio para la población tradicional de Getsemaní se agotan. La venta del paisaje histórico y de patrimonio cultural al extranjero, al turista y al empresario, sumerge a Cartagena en el pozo de la total desigualdad tras un despojo no solo del espacio sino también de los sentimientos y pasiones de los sujetos que le imprimen al lugar que habitan. El mercado del espacio sería la venta de todos estos atributos emocionales producto de las relaciones sociales que lo permean, es la apuesta por conservar lo físico desechando lo inmaterial, lo humano, es la disputa del capital contra el arraigo social y cultural.

Con el objetivo de emprender una lectura a partir de la geografía, de la configuración y restructuración del paisaje urbano en el centro histórico de Cartagena de Indias, se hace un recuento histórico de la construcción del barrio Getsemaní desde comienzos del siglo XX. Posteriormente, se profundiza en la importancia de la ciudad para la industria y el desarrollo económico de todo el país gracias a su posición geoestratégica. Tras una contextualización de la configuración de la economía cartagenera expuesta en el paisaje del centro histórico, se desarrolla el impacto de los procesos de gentrificación tanto culturales como económicos tras puntualizar en la venta del patrimonio arquitectónico y cultural. También aquí, es importante atender a las economías ilegales o clandestinas en relación a la construcción del nuevo paisaje urbano.

Finalmente, la problemática urbana tratada es analizada en relación a las políticas públicas que dan paso a la inversión privada sobre el espacio y arrebatan el derecho de habitar la ciudad a quienes históricamente la han configurado. Es preciso imaginar mecanismos de lucha por el territorio que permitan la recuperación de las economías locales y rentables para la población getsemanicence, imaginar mecanismos que potencien la resistencia de las prácticas culturales barriales que caracterizan a Getsemaní. De esta forma, la resignación a la expansión de los territorios desiguales y marginados en Cartagena debe hacerse impensable. Colombia y sus urbes se dignificarán.




......................

* Gómez Orjuela
Universidad Pedagógica Nacional UPN. Bogotá, Colombia