Resumen de ponencia
Avatares de la familia de Gustavo Jiménez Jiménez, líder político liberal colombiano, en la coyuntura de su asesinato 1946- 1949
*Olga Yanet Acuña Rodriguez
En Colombia entre 1946 y 1949 se vivió un periodo de violencia bipartidista liberal- conservadora, en una coyuntura que se conoce en la historiografía colombiana como la Gran violencia. En ese contexto emerge un caudillo político de tendencia liberal que logró capturar la atención de los sectores populares, nos referimos a Jorge Eliécer Gaitán, quien con su oratoria y programa social, logró cautivar a campesinos, artesanos, mujeres, trabajadores y en general a los sectores populares; convirtiéndose en un prominente candidato presidencial que movía y dinamizaba a las masas. Sin embargo, las dinámicas políticas de Colombia para la época generaron una fuerte polarización, persecución y exterminio del adversario.
Así, el líder político que con su oratoria, se había convertido en la esperanza de un pueblo, fue asesinado el 9 de abril de 1948. Este hecho incrementó la ola de violencia tanto en las ciudades como en el área rural (Gonzalo Sánchez). El desconcierto, la incertidumbre se apoderaron del escenario político colombiano y mientras los líderes políticos regionales como Gustavo Jiménez Jiménez intentaban dar continuidad al programa de Gaitán y mantener activa tanto la memoria como las ideas; las tendencias políticas desde el conservatismo se radicalizaban.
Así, la ola de persecución la vivieron las familias que fueron víctimas de intimidaciones, boleteos, saqueos, incendios, persecución, destierro, entre otros; y que debieron en ocasiones internarse en el monte, en las cuevas o huir para proteger su vida y las de sus familiares.
El Congreso Colombiano no fue ajeno a los hechos de violencia, las discusiones y persecuciones fueron frecuentes, principalmente contra miembros del liberalismo, particularmente seguidores de Gaitán. así las polémicas se hicieron cada vez más fuertes, hasta culminar en una balacera como ocurrió el 8 de septiembre de 1949, cuando fue asesinado en el parlamento, el Representante boyacense, Gustavo Jiménez Jiménez, líder del Gaitanismo en Boyacá. Los hechos se gestaron alrededor de un debate en el Congreso, a propósito de una reforma política, donde las agresiones superaron las palabras hasta hacer uso de las armas para acallar o intimidar al adversario.
Este hecho nos motiva a analizar cómo vivió la familia de Gustavo Jiménez Jimenez la pugna interpartidista y cómo la conocida “balacera en el congreso”, en concordancia con los hechos del 8 de septiembre de 1949, transformó el escenario familiar, pues mientras sus padres y hermanos vivían el duelo, la sociedad boyacense arraigaba el odio contra su enemigo político porque sentían que a otro de sus líderes políticos le habían cegado la vida.
Tomamos este caso concreto para reconocer cómo las familias colombianos, víctimas de hechos violentos, han vivido el conflicto en diversos momentos, resaltando su papel como víctimas, en algunos casos; y como victimarios en otros; lo que nos permite comprender escenarios políticos y sociales, la construcción del enemigo político, los procesos de reparación y reconciliación, la permanencia de odios o la forma como se han construido escenarios de paz.
El texto esta adscrito a una investigación sobre "memorias de familias en tiempos de guerra", que nos permite tomar un estudio de caso para comprender y caracterizar fenómenos de la violencia colombiana situados en contextos donde convergen: la cotidianidad, las manifestaciones violentas y otros procesos que pretenden reconocer las luchas por el poder y reivindicar las fricciones o la tolerancia.
Por otra parte, con este estudio también se busca comprender cómo las familias, que en ocasiones pertenecían a tendencias políticas diversas, como el caso de la familia de Gustavo Jiménez Jiménez, donde su pudo apreciar vínculos también con la oposición más radical, la tendencia conservadora de Laureano Gómez, y con el liberalismo interactuaron, como familia, tal vez superando la polarización partidista para establecer formas de interacción al interior de la familia para superar o afianzar el conflicto.