Este trabajo analiza el abordaje teórico-metodológico de Elinor Ostrom para el tema de los bienes comunes, identificando y discutiendo posibles desventajas aportadas por su fundamentación en el individualismo metodológico, y la relevancia de tales desventajas en el contexto del Sur global. Desarrolla el argumento de que, aunque los trabajos de Ostrom hayan contribuido enormemente para refutar la visión estrecha del homo economicus como modelo de la racionalidad humana, bien como hayan fortalecido los esfuerzos de muchas comunidades contra la privatización e intervenciones gubernamentales indebidas, algunos de los presupuestos teóricos de su abordaje también pueden generar puntos ciegos en análises de comunes, llevando a un obscurecimiento de cuestiones de desigualdad y relaciones de poder presentes en los casos. Los datos que fundamentan el argumento provienen de una revisión de la producción de Ostrom, especialmente sus estudios de los sistemas de acuíferos en California (desde la investigación inicial en una tesis de doctorado, hasta su revisitación en el libro Governing the Commons), pero incluyendo también la sistematización progresiva de su abordaje en el framework IAD (Institutional Analysis and Development): un conjunto de principios, categorías y definiciones algo abierto, pero utilizado muy frecuentemente como marco de referencia en los estudios de la llamada “Escuela de Bloomington” (la red académica que se constituyó alrededor del Workshop in Political Theory and Policy Analysis – hoy Ostrom Workshop –, bajo el liderazgo de Ostrom, sus alumnos y colaboradores científicos). El examen de esa literatura muestra que el modelo del homo economicus, es decir, el modelo de racionalidad individual basada en la maximización del interés propio – que Ostrom identificará y criticará en la metáfora de la “tragedia de los comunes”, de Garrett Hardin – será refutado y sustituido en ese abordaje por un modelo más moderado y complejo, el de la racionalidad limitada; sin embargo, el abordaje seguirá, como en el caso del homo economicus, ancorado en el individualismo metodológico: o sea, basado fundamentalmente en la análisis del individuo, tomado como unidad atómica de investigación, y en la explicación de los fenómenos – incluso aquellos eminentemente sociales, como el uso común – como consecuencia de comportamientos individuales.
Partiendo del ejemplo del caso de la municipalidad de Hawthorne en los estudios de acuíferos, el trabajo mostrará como el abordaje de Ostrom, a pesar de sus diversos e relevantes méritos, no fue capaz de incorporar adecuadamente al análisis variables relacionadas a poder y desigualdades. Tales dificultades llevaron, en el caso, a considerar un bien común como “exitoso” sin que antes se ponderasen aspectos importantes de la situación analizada, incluyendo concentración de poder y conflictos entre actores corporativos y públicos. Se mostrará aún que Ostrom tenía indicios de la importancia de tales cuestiones en el caso, y que, a principio, habría sido posible incluso evaluarlas empíricamente, pero en el transcurso de la revisitación de esa investigación y de la sistematización del abordaje, aparentemente eso no ocurrió. Se propone la interpretación de que no se trata de un “error” en esa investigación, sino de la manifestación de limitaciones cruciales del abordaje, relacionadas a su fundamentación individualista.
El trabajo concluye considerando que, aunque Ostrom haya estado lejos de ser dogmática en su abordaje, el individualismo metodológico sigue siendo un presupuesto basilar en grande parte da llamada “Escuela de Bloomington”. Las limitaciones impuestas por ese presupuesto no ponen necesariamente en cuestión todos los resultados de las investigaciones basadas en el abordaje (que tiene entre sus méritos la valoración del análisis empírico sistemático, respetuoso a la diversidad de contextos, y el rechazo a generalizaciones simplistas); en cambio, por lo menos señalizan la necesidad de considerar abordajes complementares, particularmente en contextos en que relaciones de desigualdad y concentración de poder sean relevantes para el objeto analizado. Lamentablemente, ese parece ser el contexto más usual en el Sur global y América Latina, sobretodo cuando se habla de bienes comunes: continuamente presionados sea por la tendencia a privatización y mercantilización, sea por iniciativas gubernamentales cooptadas o poco sensibles a la participación democrática de base.