Resumen de ponencia
Perspectivas generacionales sobre la alimentación como un bien común. Reflexiones a partir del caso de Tatahuicapan, Veracruz, México
Grupo de Trabajo CLACSO: Bienes comunes y acceso abierto
*Marcela Jiménez Moreno
La posibilidad de concebir los alimentos como un bien común constituye actualmente un tema de debate. Mientras el sistema alimentario hegemónico opera bajo la asunción de los mismos como bienes estrictamente privados, muchos consideran que pensar en los alimentos y la alimentación misma como bienes comunes resulta indispensable para lograr transiciones hacia sistemas alimentarios más justos y sostenibles. Elementos intrínsecos de los sistemas alimentarios como el agua para riego, las variedades criollas, las tierras que se mantienen bajo regímenes de tenencia colectiva o los conocimientos agrícolas, son fácilmente clasificables como bienes comunes cuyo aprovechamiento involucra formas de organización social que han sido moldeadas e implementadas a través de largos periodos de tiempo. Sin embargo, la realidad actual en muchos espacios rurales apunta a cambios socioeconómicos y culturales donde las formas de organización tradicional están en juego, comprometiendo la acción colectiva construida a través de varias generaciones.
El aumento constante de los índices de emigración, la escasa participación en las organizaciones comunitarias tradicionales y la pérdida de interés en las actividades del sector primario aparecen, por ejemplo, como características recurrentes entre los jóvenes rurales alrededor del mundo. Asimismo, existen fuertes tensiones generacionales asociadas al acceso a la tierra, al uso de tecnología, al acceso a nuevos medios de vida y a la construcción, percepción y ejercicio de las propias identidades rurales, que obligan tanto a reiterar como renovar un sin fin de cuestionamientos sobre el fututo del sector agrario. En el caso de México, las formas de acción colectiva que hoy en día forman parte de algunos sistemas alimentarios locales son ejemplo de resistencia frente a un conjunto de políticas públicas que, por décadas, han promovido la individualización de los campesinos, así como su dependencia económica y alimentaria. Pero, ¿cuáles son las perspectivas para dichas resistencias en lugares donde parecieran sostenerse gracias al conocimiento, interés y compromiso únicamente de “los viejos”?
Este trabajo reflexiona acerca de las implicaciones que conlleva pensar la alimentación como un bien común, así como los retos asociados a la búsqueda de un cambio de paradigma respecto a la naturaleza privada / común de los alimentos en un contexto de cambio generacional sin precedentes. A través de este acercamiento nos preguntamos si, ante dicho escenario, es posible concebir los alimentos como bienes comunes y vislumbrar una transición hacia sistemas alimentarios locales basados en la acción colectiva.
El trabajo resulta de un ejercicio de investigación empírica en una localidad rural del sur del estado de Veracruz, localizado en el centro oriente de México. La localidad de Tatahuicapan es de origen indígena nahua y cuenta con una orientación productiva históricamente dirigida a la agricultura de temporal y, desde la década de 1960, a la ganadería extensiva de bovinos. Hoy en día, en el lugar coexisten habitantes de origen tanto indígena como mestizo que mantienen estrategias de vida diversificadas en las que, más allá del sector primario, el comercio, los servicios y la migración se han convertido en pilares de la economía local.
A partir de la realización de entrevistas con campesinos, hijos de campesinos y jóvenes migrantes originarios de la localidad, se encontró que las estrategias actuales de seguridad alimentaria se construyen frente una gran incertidumbre política, social, económica y ambiental, y que el mantenimiento de elementos como la cohesión social, la confianza y la participación en procesos de organización y toma de decisiones resultan retos mayores para una generación de jóvenes que si bien valora los esfuerzos de sus antecesores para procurarles un futuro digno, poco se identifican con los modos de vida campesinos y cuyas prácticas y aspiraciones difícilmente permiten concebir el fortalecimiento de la soberanía alimentaria y la acción colectiva locales en un futuro cercano.