El estudio de los impactos de la migración de retorno está estrechamente relacionada a las clases sociales. Sin embargo el enfoque funcionalista nos quiere mostrar un rostro amable, donde las posibilidades de movilidad social son generosas, al considerar a la sociedad como un campo continuo de personas desempeñando diferentes funciones de mayor o menor prestigio. En abierta discrepancia con esta postura buscamos mostrar la pertinencia de retomar el estudio de la movilidad social a la luz de los procesos de estructuración, principalmente centrados en el concepto de clase social, para comprender los procesos de segmentación social que se reproducen en los migrantes mixtecos de la generación 1.5 y la segunda generación.
Según Kerbo, (Kerbo, 2004) el anclaje a una clase está determinado por el entorno familiar, el cual condiciona la opción de pertenecer a otra clase, debido a la existencia de fronteras sociales. De ahí la necesidad de mostrar cuales son los cambios en la posición de clase de ambas generaciones de migrantes mixtecos poblanos. La movilidad social se produce al pasar de una clase social a otra, la cual está pensado desde una visión relacional de las clases sociales, y es uno de los determinantes de los procesos de estructuración y acción de clase. La condición para que una clase social adquiera un mínimo identidad social, es la garantía de su estabilidad material, lo cual se incumple cuando existen condiciones estructurales de exclusión y vulnerabilidad. Por lo cual es fundamental el grado en que los sujetos permanecen o no en sus posiciones de clase de origen, como elemento clave para definir el grado de formación de una clase. La estratificación social, es entonces un proceso en el cual la movilidad social puede ser entendida como una mediación entre estructura y acción como un proceso de estructuración (Op.cit).
Se tiene que precisar al menos tres aspectos de la movilidad social: su dirección, su carácter generacional y su origen. En primer lugar, la dirección de la movilidad se refiere a si es horizontal o vertical. La movilidad horizontal se define como el movimiento de posiciones en el mismo rango de la estructura social. Por otro lado, la movilidad vertical significa aquella que se presenta en el movimiento entre posiciones de distinta jerarquía (Solís, 2005).
En segundo lugar, tenemos que tomar en cuenta el carácter generacional de la movilidad, la cual encierra si esta es intrageneracional o intergeneracional. La movilidad intrageneracional es aquella que se presenta a lo largo de la vida de los individuos y la intergeneracional es la que existe entre las posiciones de los padres y los hijos; ésta trata el grado en que los orígenes sociales inciden sobre el destino de los individuos (Op.cit).
Por último, el origen de la movilidad, la cual se divide en estructural o circular. La primera se refiere a que se genera directamente a partir de los cambios globales en la estructura de posiciones, por ejemplo, la mayor creación de empleo. Los niveles de esta movilidad indican hasta qué punto los cambios estructurales, tales como transformaciones de una encomia agrícola a una industrial, la expansión de servicios, o el incremento generalizado de los niveles de escolaridad, crean o destruyen las oportunidades colectivas de movilidad social de los individuos. La segunda, tiene lugar en un sentido ascendente y descendente, ya que no es resultado de los cambios forzados que impone la transformación de la estructura de posiciones (Vélez, 2014).
Ahora bien, el interés sobre movilidad intrageneracional que permea este trabajo, está basado en la influencia que tiene la clase social a la que pertenece un individuo como determinante de posesión de capitales y sus oportunidades de conversión de los mismos, para así alcanzar una movilidad social.
Nuestro referente etnográfico es una comunidad de migrantes mexicanos radicados en la ciudad de Nueva York . Proceso migratorio que se genera a la par del programa Bracero, el cual permitió la movilidad de quienes participaban a espacios urbanos. Ese desplazamiento a la gran manzana, no hubiera sido posible sin la construcción del mercado laboral para esos migrantes procedentes de la mixteca poblana. La migración a Nueva York, comenzó después de la migración tradicional hacia los Estados de Texas y California, a principio del 2000, el 27% de los residentes americanos habían nacido en el extranjero, la estimación de mexicanos en el área metropolitana de Nueva York es de aproximadamente 500,000 habitantes.
En las dos últimas décadas la población mexicana en Nueva York ha crecido debido a factores como la alta tasa de natalidad de las familias y el desplazamiento interno de migrantes procedentes de otros estados, si bien el proceso de migración de mexicanos a Nueva York inicio en la década de los cincuenta, su incremento más notable fue a mediados de los ochenta con un aumento de 21,623 mexicanos, no se compara con el último censo realizado en 2010 donde se mostro un incremento de 187,000 mexicanos, desempeñándose como el tercer grupo hispano de la ciudad.
La mayoría de mexicanos que emigra a Nueva York lo hace a través de redes sociales ya establecidas como son amigos, familiares, conocidos etc. aproximadamente el 30% de los migrantes ya cuentan un trabajo a su llegada entre los más comunes están en, restaurantes, tiendas de abarrotes, tintorerías, lavanderías, cuidado de niños, enfermos o ancianos, así como en auto lavados, limpiando casas u oficinas, en la construcción o fabricas.
El mercado laboral en Nueva York ha mostrado una demanda creciente de mano de obra no calificada, ocupada principalmente por inmigrantes jóvenes. El 60% de la población migrante del Estado de Puebla oscila entre los 15 y 24 años de edad la mayoría tienen el grado máximo de escolaridad secundaria lo equivalente al noveno grado en los americanos.
El estado de Puebla en el centro del México cuenta con larga tradición migrante, en el año 2007 el 7% de sus habitantes habían vivido fuera de sus comunidades de origen el número más alto de migrantes se registra en el sur del estado, en la mixteca baja, de cada 100 migrantes poblanos 38 son mujeres y 62 son hombres convirtiendo a la mixteca en el principal expulsor de migrantes, si bien las mujeres han tomado un papel importante en la migración se sigue manteniendo la proporción de que por cada mujer que ha migrado lo han hecho cuatro hombres más. En México y el resto de América Latina, la educación siempre se ha enfrentado a un conjunto de problemas: dentro de los cuales resaltan su cobertura, calidad e innovación. La afinidad obedece a la similitud de elementos estructurales que marcan a nuestras naciones desde el proceso de colonización. Sin embargo existen matices y asimetrías producto de los procesos de exclusión y vulnerabilidad, los cuales a su vez son definidos por las barreras de clase y etnia. La educación es una muestra de los procesos de vulnerabilidad a los que se ven sometidos los grupos indígenas en México, ya esta dinámica tiende a reproducirse en quienes migran a Estados Unidos.
Esto no remite a una discusión que se enlaza con el tema de la exclusión social, el capital cultural es una de los principales barreras en los procesos de movilidad social de los estudiantes hijos de migrantes indígenas, sea en la ciudad de México, el condado de Santa María California o Brooklyn Nueva York. Las trayectorias escolares que con trabajo logran cubrir nueve años de formación.
CONCLUSIONES
El patrón de movilidad social que enmarca una sociedad permite pensar la estructura social subyacente en lo que refiere a desigualdad social. Esto es, en cuanto la desigualdad social se ha institucionalizado en una determinada forma de estratificación social, que no es estática, sino que está en movimiento. Es en ese proceso, en su estudio, que las clases sociales se hacen visibles. La integración social parece estar destinada a ser siempre parcial, pues operan muchos mecanismos que contribuyen a su aislamiento, por ejemplo la endogamia, o la resistencia a aprender el idioma inglés. Sólo de manera aislada se detectan casos de miembros de la segunda generación que ya apuntan a superar el problema de identidad cerrada pero los hay.
La movilidad intergeneracional aun es incipiente, el peso de las inercias comunitarias reproducen dependencias de los más antiguos en el grupo. La herencia cultural minimiza el acceso al capital cultural en sentido amplio, y el capital social es de orden local y cerrado. Se habla de redes transnacionales, que en sentido estricto si lo son, pero de muy pocos nodos y circulares, pues no se abren a otras posibilidades que implicaría el concepto de red.
Finalmente los habitus juegan a favor y en contra, a favor pues la pertenencia a la comuna les garantiza una cuota de solidaridad tipo “mano vuelta” hoy por mi mañana por ti, pero en contra, por el peso de las tradiciones, solo una comunidad cerrada puede mantener la integración, pero eso a la vez significa problemas de socialización hacia afuera, hacia la sociedad receptora.
Se comprende que de acuerdo a la perspectiva que condiciona las diversas disciplinas sociales, un mismo fenómeno puede ser percibido y apreciado de distintas maneras, lo que para alguien puede ser retardatario, para otros es la base de la socialización, lo cierto es que el común denominador de estos fenómenos sociales, son las condiciones precarias que los rodean, la creciente vulnerabilidad que los predetermina y se reproduce al confrontar las situaciones que conlleva el proceso migratorio.
BIBLIOGRAFIA
Alvarez, S. A. (1996). EL CONSTRUCTIVISMO ESTRUCTURALISTA: LA TEORIA DE LAS CLASES SOCIALES DE PIERRE BOURDIEU. Reis, 145-172.
Arango, J. (2003). LA EXPLICACIÓN TEÓRICA DE LAS MIGRACIONES: LUZ Y SOMBRA. Red Internacional de Migracion y Desarrollo.
Bourdieu, P. (1990). Sociología y Cultura. México: Grijalbo.
Bourdieu, P. (1997). Razones prácticas sobre la teoría de la acción. Barcelona: Anagrama.
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