Resumen:
Las políticas públicas se han construido mayoritariamente sobre teorías y perspectivas que desconocen la importancia del lugar de enunciación. Es por ello que, una de las cuestiones que discutimos en el presente trabajo es la distancia analítica que se genera en los procesos de formulación de políticas a través de mecanismos, procedimientos y saberes que buscan producir una visión general y objetiva del conjunto social. Por el contrario, revalorizamos la importancia de la “mirada situada” al momento de construir un problema público para su abordaje como política pública y abogamos por la “descolonización de las políticas” a través de la visibilización de formas de producir conocimiento que han sido mayoritariamente marginadas y sepultadas.
Introducción
Las teorías de la descolonialidad han cobrado importancia en el escenario académico y político de América Latina en tanto apuesta epistemológica y política que debate con otros saberes generando una mirada situada.
En el campo de las políticas públicas el papel que asume la subjetividad para la construcción de un problema público ha sido un tópico escasamente abordado. En este sentido, los argumentos de la teoría descolonial resultan muy sugerentes para reconocer la necesidad de una crítica epistémica situada a las visiones lineales, técnicas e instrumentales del análisis de las políticas públicas.
Desde un punto de vista constructivista, los problemas públicos que dan origen y sentido a las intervenciones públicas no constituyen un dato objetivo de la realidad sino que son el resultado de las disputas de percepciones entre los actores en el proceso de formación de la agenda político-estatal.
Un eje central de estas aproximaciones es el reconocimiento de que la formulación de políticas reflejan maneras de pensar sobre el mundo y cómo actuar sobre él. Dicho de otra manera, las políticas públicas nos proveen de lentes para estudiar y explorar en profundidad los mundos de los mismos formuladores de políticas, y no simplemente estudiar a los destinatarios de las políticas. Por lo que, el análisis de las políticas públicas implica dar sentido al conocimiento tácito, a las múltiples interpretaciones, y a menudo a las definiciones en conflicto que las políticas tienen para los actores situados en lugares diferentes.
En el análisis de las políticas públicas latinoamericanas y básicamente en el proceso de formación de la agenda política la versión tradicional relacionada con el modelo racional, objetivista e instrumental de ciencia europea es el paradigma que ha dominado la hechura y el análisis de las políticas públicas. Así, las políticas públicas se han construido mayoritariamente sobre teorías y perspectivas que desconocen la importancia del lugar de enunciación.
Esto se corresponde con la tendencia arraigada en las ciencias sociales a considerar como superior el conocimiento científico europeo y norteamericano, entre otras cosas, por estar respaldado en categorías de universalidad, objetividad y neutralidad, propias del paradigma positivista que expone como uno de sus elementos de rigor la distancia entre el investigador y el sujeto social, lo cual supone una ''supresión de los efectos de la mundanal subjetividad'' que es una condición necesaria para generar un conocimiento de validez universal (Restrepo y Rojas, 2010, p. 138; Walsh, 2007, p. 103).
Esa pretensión de producir un conocimiento sin sujeto y con alcance universal es lo que Santiago Castro (2007, p. 83) denomina la hybris del punto cero, en referencia a un conocimiento supremo que es producido por un sujeto que se imagina en capacidad de poseer ''la mirada de Dios'' que lo puede ver todo pero no puede ser visto.
En el modelo racional se presupone la existencia de una decisión racional que es capaz de definir objetivos y preferencias sobre un problema público siendo los grupos de expertos los que pueden definir los programas de acción gubernamental de forma objetiva y eficiente.
Por el contrario, reconocer que todo proceso de formación de la política pública implica una toma de posición frente a un problema socialmente problematizado el cual esta mediado por la subjetividad de los actores, nos lleva a pensar en la importancia que tiene el lugar de enunciación, es decir reconocer a las políticas como una acción pública situada.
También permite destacar la perspectiva cualitativa que envuelve a los procesos de toma de decisión inherentes al proceso de formación de las políticas públicas lo que contribuye a conformar una visión alternativa al paradigma tradicional que concibe a las políticas como un proceso lineal y absolutamente racional.
Pero consideramos que la crítica epistémica en torno a las políticas públicas no consiste en desconocer las teorías, sistemas y modelos construidos y difundidos en la distintas escuelas de pensamiento político y administrativo, por el contario, consiste en reflexionar y re–pensar las condiciones de dichas teorías para preguntarse: ¿Hasta qué punto el enfoque de las políticas públicas viaja a los distintos contextos políticos?
En este sentido, compartimos la apreciación de Grüner (2002:45) en cuanto “pensar desde América Latina no es un pensar desde la nada, como si el pensamiento empezara con nosotros: todo lo contrario se trata de reapropiarse críticamente de todo lo que sea necesario de lo que ha sido pensado desde siempre y en cualquier parte del “flujo” […] porque lo que hace la entera diferencia no es tanto el enunciado como el lugar de enunciación” (Gruner, 2002: 45).
Los aportes del pensamiento descolonial se vuelven sugerentes en tanto nos invita a deconstruir los saberes universales y poner en juego las formas de conocimiento y considerar el lugar de enunciación de las políticas. Nos invita a posar la mirada y reconocer esos saberes sometidos, no legitimados, sin estatus de ciencia, esos saberes locales, discontinuos, descalificados para oponerlos al discurso científico único que pretende silenciarlos.
No obstante, creemos que la teoría de la descolonización no debiera despedirse completamente del discurso de la modernidad y reemplazarlo por un nuevo gran paradigma. La apelación al pensamiento latinoamericano en la esfera de las políticas no conlleva la negación de las tradiciones hegemónicas ni el fundamentalismo de las perspectivas latinoamericanistas cayendo en uno u otro polo del debate, sino que se trata de observar los puntos de dialogo y desencuentro entre ellas.
En tanto una apuesta epistemológica que propone “conocer desde el Sur” (Boaventura de Sousa Santos) apelamos a conocer desde adentro y de forma más compleja. Esto implica aceptar criterios de validez de pensamientos que otorguen visibilidad y credibilidad a los saberes y prácticas de grupos que históricamente han sido marginados, silenciados, excluidos por prácticas colonizadoras.
La actualidad reclama un pensamiento descolonial en el campo de las políticas públicas que articule genealogías desperdigadas por el plantea y ofrezca modalidades económicas, políticas, sociales y subjetivas “otras”. Ellos llaman “Epistemes de Fronteras” a ese espacio transmoderno en donde se están creando formas alternativas de racionalidad política y también nuevas formas de utopía.