El presente trabajo reflexiona sobre la rabia como afecto presente en las movilizaciones sociales contemporáneas. Los afectos han estado presentes en las formas de movilización social a lo largo de la historia, los fenómenos con un carácter afectivo cuya fuerza poco podía ser encasillada en las teorías de los movimientos sociales siguieron presentes en la historia y algunos autores establecieron categorías para estos, por ejemplo Freud y sus textos sobre la psicología de las masas, Wilhelm Reich, E.P. Thompson y sus estudios sobre las rebeliones del estomago, así como el grupo Socialismo y Barbarie, entre otros. Los afectos se hacen presentes como potencias para la acción política y configuran formas de acción y practicas sociales determinadas, que estableces formas de articulación y de construcción del alternativas políticas diferenciadas. Estas reflexiones desde lógicas y formas afectivas revelan la importancia de trabajar entonces en la conceptualización y marcos de referencia que permitan, visualicen y reflexionen sobre fenómenos venidos desde los afectos.
La rabia ha sido uno de los afectos más visibles en diversas expresiones contemporáneas. En el movimiento feminista o en las diferentes manifestaciones de las sublevaciones de mujeres un elemento que ha comenzado a aparecer es el tema de la rabia, el enojo, la ira, la furia. Mujeres enojadas y furiosas por todos lados comienzan a aparecer; en sus consignas, pancartas y estrategias de lucha aparece la rabia, la furia, el enojo y la ira como un lugar desde el cual se construye la lucha de las mujeres. También la rabia aparece como una estética en los cuerpos y como la representación de sí mismas, las batucadas de mujeres con las caras tapadas, gritando enardecidas son parte de las manifestaciones de estas rabias. Se trata de la invención de un nuevo sujeto, las mujeres rabiosas, las que no tienen miedo, las que hacen temblar a cualquiera, se trata pues de una estética que desplaza el lugar históricamente constituido para lo femenino y se despliega en una nueva invención. Mujeres que practican autodefensa feminista, mujeres que construyen estéticas en torno a la rabia, el enojo. Basta pensar en la consigna de “Somos malas y podemos ser peores”, esta forma de enunciación saca a las mujeres del lugar de victima y la pone en otro lado. La rabia es también un lugar de sostenimiento de la lucha feminista ante una estructura inamovible, la del patriarcado y el capitalismo. En los debates en torno al acoso y los procesos de visibilización y de ruptura de formas normalizadas de la violencia hay un proceso que se resuelve desde la rabia. Cuando se abre un debate sobre la magnitud de la violencia, sobre la responsabilidad de la victima, sobre la revictimización de quien ha sido violentada, las mujeres se enfrentan a un sistema que se jacta en la impunidad de los agresores y en las formas normalizadas de juzgamiento ante los cuerpos y las vidas de las mujeres. Ahí aparece la rabia como una forma de sostener un argumento en donde los formas de racionalidad del sistema patriarcal todavía no es posible advertir, en donde lo que aparece es el juicio a la vida de las mujeres, la rabia aparece como respuesta. Solo se puede sostener desde la rabia lo que no puede ser movido en otros ámbitos. La rabia se gesta desde la historia, desde la historia de las mujeres pues lo que se convoca no es sólo la experiencia directa de las mujeres que conozco o de las que están en el presente, la rabia es también una conexión con el pasado, con la historia de todas las mujeres, con las historias de mujeres, con las violencias sostenidas por siglos sobre el cuerpo de las mujeres que es también la violencia hacia las mujeres que conocemos. Así mismo la rabia ha estado presente en el zapatismo así como en las movilizaciones de los jóvenes o de los familiares de los desaparecidos.
El presente trabajo, entonces, busca indagar los significados de la rabia en escenarios políticos, como forma de estudiar los afectos en la construcción de alternativas políticas.