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Resumen de ponencia
Los Riesgos del Racismo: Migración Afro-Colombiana y las Políticas de Seguridad en el Chile Urbano

*Pablo Seward Delaporte



Los discursos y las prácticas de seguridad definen tanto cómo los gobiernos y los ciudadanos imaginan y controlan la migración de grupos minoritarios racializados, y cómo estos grupos minoritarios viven la migración. Por un lado, nuevos discursos racializados regularmente proyectan sobre los cuerpos migrantes todo lo que se imagina amenaza a la nación, y estos cuerpos suelen ser sometidos a controles soberanos violentos. Por otro lado, consecuentemente los migrantes suelen vivir la migración a través de sentimientos de incertidumbre e inseguridad, y así buscar lugares de seguridad o “santuarios,” o convertirse en sujetos de programas especializados de cuidado y protección. Esta ponencia investiga las tensiones entre estos marcos contradictorios de seguridad en la medida que se cruzan e interactúan en la vida cotidiana de migrantes afrocolombianos en Chile.

A través de la última década, aproximadamente 20,000 de los cientos de miles de personas desplazadas del Pacífico sur de Colombia han aguantado largos y peligrosos viajes terrestres y migrado a Antofagasta, una ciudad mediana económicamente propicia en la zona minera de Chile, en busca de seguridad personal y laboral. La mayoría de los migrantes colombianos en Antofagasta, el 90% afro-descendiente y principalmente mujeres, hoy viven en 35 asentamientos informales emplazados sobre terrenos fiscales en los cerros áridos que rodean la ciudad. Como ha sido el caso en general en Chile—un país con un número mínimo de población afro-descendiente históricamente—la entrada masiva y repentina de migrantes de color a Antofagasta ha dado paso a un racismo común y acentuado, que vincula a los migrantes y asentamientos “colombianos” con la criminalidad y violencia. Datos etnográficos colectados en 2017 y 2018 demuestran que, en este contexto, para muchos migrantes afrocolombianos en Antofagasta sus asentamientos ofrecen lugares de asilo y protección contra el racismo. Aun así, en 2015, en medio de protestas anti-migrantes acusando al gobierno por su falta de acción frente a los asentamientos “colombianos,” el Gobierno Regional de Antofagasta declaró todos los asentamientos como no aptos para la habitación humana. Citando el bienestar de los migrantes, el gobierno pasó un plan de siete años que pretende re-asentar a los migrantes en viviendas sociales actualmente bajo construcción ubicadas en las periferias de Antofagasta.

Tomando seriamente la resistencia de los migrantes al re-asentamiento, esta ponencia plantea las siguientes preguntas: (1) ¿Cómo impactan nuevas formaciones de racismo en Chile en las experiencias y prácticas de seguridad de los migrantes? (2) ¿Cómo construyen las autoridades urbanas de Antofagasta los asentamientos migrantes discursiva y materialmente como lugares vulnerables o de riesgo? (3) ¿Cómo genera el re-asentamiento nuevas demandas en torno a la seguridad por parte de los migrantes?

(1) Durante estudios etnográficos preliminares en Antofagasta, donde la mayoría de las personas visiblemente ‘negras’ son colombianas, descubrí que la tez negra se articula con un discurso global mediatizado que vincula a Colombia con el tráfico de drogas y la violencia. Este imaginario sobre los colombianos (implícitamente negros), personificado en la figura del asentamiento “colombiano,” contrasta con cómo los Antofagastinos (implícitamente blancos o mestizos) imaginan Chile—como un país excepcionalmente ‘desarrollado’ y pacífico en el contexto latinoamericano. Muchos migrantes afrocolombianos, en cambio, relatan que formas rutinarias de racismo como crímenes de odio, violencia policial, discriminación y micro-agresiones producen sentimientos recurrentes de “inseguridad,” incluyendo paranoia y miedo. Junto al trauma del desplazamiento forzado, migrantes afrocolombianos en general describen su experiencia en Antofagasta como angustiante. En este contexto, sus asentamientos son, en las palabras de varios colaboradores, “lugares seguros”: los vecinos se protegen los unos a los otros del racismo; los negocios de los asentamientos les permiten evitar servicios chilenos; y la música, la comida y el lenguaje de los asentamientos les proveen un sentido de pertenencia. Esta ponencia investiga cómo experiencias de racismo se desenvuelven en la vida cotidiana de los asentamientos.

(2) A través de participación observante con abogados, ingenieros y otros ‘expertos’ trabajando para el Gobierno Regional de Antofagasta, encontré que las autoridades urbanas construyen los asentamientos como lugares vulnerables o de riesgo en dos maneras. Primero, usando instrumentos técnicos como mapas y catastros, arguyen que los asentamientos están en riesgo de incendios, desprendimientos de terreno e inundaciones provocadas por una combinación de infraestructura de agua y electricidad peligrosa, un incremento en los niveles anuales de precipitación y terreno baldío, y que por ende los asentamientos migrantes no son aptos para la habitación humana. Segundo, los funcionarios de gobierno consecuentemente construyen los asentamientos como riesgos a la infraestructura crítica de Antofagasta. La construcción de los asentamientos de migrantes como amenazas a la ciudad es consistente con la actual ley migratoria en Chile, que data a la dictadura de Pinochet y tiene un enfoque de seguridad nacional. Generalmente liberales en sus políticas, los funcionarios defienden el plan de re-asentamiento como una solución social y humana al “problema” de la migración. La resistencia al re-asentamiento por parte de los migrantes, por ende, desconcierta a las autoridades urbanas, que han sido incapaces de concebir el racismo en sí como causa legítima de inseguridad. Esta ponencia investiga cómo el discurso de asentamientos no aptos para la habitación humana es construido y movilizado en un contexto general de discursos racistas sobre los asentamientos “colombianos” en Antofagasta.

(3) A diferencia de muchos otros contextos hoy donde los habitantes o residentes de un lugar ven sus hogares como poco habitables en su lucha por intervenciones públicas, mientras que los funcionarios de gobiernos intentan construir estos lugares como suficientemente habitables, migrantes afrocolombianos viviendo en asentamientos en Antofagasta luchan en contra del re-asentamiento—aun cuando reconocen que sus asentamientos son físicamente inseguros. Así, los migrantes usan el mismo lenguaje de contienda de la ‘seguridad’ que el gobierno usa para justificar el re-asentamiento en vez para articular el derecho de quedarse en su lugar. Líderes de asentamientos, principalmente mujeres que fueron activas en el movimiento negro en Colombia, desafían el conocimiento ‘experto’ del gobierno por no considerar el racismo en sí como causa de seguridad que, una vez reconocido, hace los asentamientos ‘seguros’ para las poblaciones estructuralmente vulnerables que ahí encuentran protección e identidad social. Enmarcan el desplazamiento de Colombia como racializado y re-presentan el re-asentamiento como un “segundo desplazamiento.” Consecuente con el “multiculturalismo neoliberal” de muchos estados latinoamericanos, funcionarios de gobierno fomentan campañas de conciencia pública sobre el racismo pero rechazan los derechos especiales contra el re-asentamiento que los migrantes piden. En enero del 2018, después de que el gobierno ordenara el re-asentamiento de las primeras 100 familias, los migrantes marcharon en la plaza central de Antofagasta con lienzos leyendo, “no al racismo.” Esta ponencia investiga como los migrantes usan las políticas de identidad para desafiar suposiciones liberales sobre qué es lo que constituye un lugar “seguro.”

Esta ponencia explora las políticas de seguridad a través de configuraciones emergentes de migración racializada, vulnerabilidades medioambientales urbanas y políticas de identidad en Latinoamérica. En la medida que nuevos patrones migratorios re-activan estructuras raciales oficialmente repudiadas a nivel global, y que las ciudades continúan creciendo por sobre sus capacidades, es crucial que los científicos sociales piensen críticamente sobre esfuerzos bien intencionados de intervenir en poblaciones migrantes racializadas viviendo en contextos urbanos vulnerables en el nombre de la seguridad.




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* Seward Delaporte
Stanford University - SU. Stanford, Estados Unidos