Resumen de ponencia
Segregación socioespacial bajo el nuevo modelo de ciudad en américa latina. Características, perspectivas e implicaciones
*Alexandra López Martínez
El fenómeno de segregación socio-espacial ha cambiado su patrón tradicional principalmente desde finales del siglo XX de acuerdo a las transformaciones económicas que trajo consigo la globalización, en su etapa más desarrollada que es el neoliberalismo. Por ello en este trabajo se persiguen dos objetivos, por un lado, caracterizar el patrón de segregación socio-espacial contemporáneo desde la perspectiva de escala como grado y como valor, y por el otro, avanzar sobre las transformaciones que han producido los agentes y actores sociales a partir de la territorialización de sus acciones en la construcción del espacio urbano. Para el desarrollo de estos objetivos la autora analiza teórica y cualitativamente las características del fenómeno segregativo a escala periubana, concluyendo que a pesar que no se dé un proceso de metropolización como en las ciudades globales, la ciudad difusa se va a encontrar mayoritariamente en las ciudades independiente de su preponderancia (si son grandes o no), demostrando así que la segregación a pesar de haber cambiado su patrón (geográficamente los grupos sociales se encuentran menos alejados) no ha dejado de ser un fenómeno que esté en aumento no por su separación física sino social.
Las transformaciones tanto económicas como políticas, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación que se han presentado principalmente desde finales del siglo XX, han sido unos de los factores relevantes junto a la financiarización y la mercantilización del mercado inmobiliario en la transformación y organización del territorio. En este sentido, el estudio de la segregación socio-espacial desde la perspectiva de escala como grado y como valor, se convierte en una vía posible para comprender las transformaciones que han producido tanto los agentes y actores sociales en la construcción del espacio urbano como resultado de la territorialización de sus acciones.
No obstante, las dinámicas de la estructura urbana han traído consigo patrones de segregación diferentes desde la época colonial y del periodo de modernización, conocida en un primer momento como la ciudad compacta comprendida entre el periodo de 1513 y1820 y posteriormente de desarrollo sectorial entre el periodo de 1820 y 1950, respectivamente. Este modelo de diferenciación residencial tradicional se caracterizó por la localización de las actividades comerciales, administrativas y de uso residencial de la clase alta ─aristócratas─ y media ─comerciantes, mestizos, artesanos, maestros, entre otros─ en el centro histórico, y cerca de él la ubicación de los grupos sociales de bajos ingresos en la periferia, es decir, la posición social en aquella época estaba relacionada por la distancia de acuerdo a la ubicación de la plaza central (Bäbr & Borsdorf, 2005). En esta época colonial (1513-1820) se puede decir entonces que la división social del espacio se evidenciaba de acuerdo a la casta, la raza y la riqueza de los individuos (Aprile & Mosquera, 1984, p. 85). Como muestra de esto, la densidad poblacional es mínima justo en donde se encuentran en su mayoría los equipamientos colectivos, caso contrario en donde la densidad poblacional máxima se encontraba más alejada de ellos.
Con el inicio del desarrollo de las zonas industriales (1820-1950), las cuales se encontraban cerca de las vías ferroviarias o de comunicación, se va cambiando el modelo concéntrico a uno orientado a un crecimiento lineal desde el centro en la primera mitad del siglo XX, caracterizado por la presencia de espacios productivos manufactureros e industriales y áreas residenciales integradas por grupos sociales internamente homogéneos por sus bajos ingresos cada vez más localizados en la periferia, mientras que la población de clase alta crecía en un sector exclusivo en forma de cono que tenía como vértice en el centro de la ciudad (Espinosa, 1992; Sabatini & Cáceres, 2005).
La suburbanización que se va gestando en la ciudad, principalmente en ciudades Latinoamericanas por el desplazamiento de población rural a la ciudad (en el caso colombiano también fue por la guerra civil que se gestaba desde mediados de los años 50 dell siglo XX), fue produciendo barrios marginales en la periferia, mientras que la población de clase alta se fue alejando de las áreas tradicionales en las que se concentraban para pasar a ocupar barrios exclusivos, es decir, se cambia a una expansión celular de los barrios marginales en la periferia ─particularmente entre los años 1950 y 1970─ en el que casi que se pierde el contexto espacial inmediato con el área urbana (Bäbr & Borsdorf, 2005, p. 209). Es así como por un lado, los pobres acentúan y autoconstruyen nuevos barrios y por el otro, los ricos se van alejando de la zona central de la ciudad ocupando ya no las casonas con grandes solares, si no comprando casas en conjuntos cerrados y condominios hacia la periferia. Es a partir de la década de los años noventa en donde la estructura de las ciudades cambia de una polarizada a una fragmentada como consecuencia de los procesos de globalización y de transformación económica en donde la distancia espacial entre grupos poblaciones ricos y pobres ha disminuido, pero la segregación aumentó y es en este periodo de estudio en donde se centra el análisis de este trabajo sobre la segregación socioespacial entre 1990 y 2015 a escala periubana.