En México, el 32.2 % de la población total (INEGI, 2018) corresponde a personas en la adolescencia y juventud, que atraviesan por el complejo proceso de inserción a la vida social mediante dos mecanismos fundamentales: la escolaridad y la inclusión al mundo laboral. La sociedad mexicana basada en un modelo económico neoliberal diseñó un modelo de vida fundado en realizar una carrera profesional para acceder a un trabajo bien retribuido. Ahora, ese modelo está en crisis y la sociedad tiene una deuda con los jóvenes sin acceso a la educación superior y posteriormente a un empleo calificado, debido a la necesidad de ejercer una actividad laboral que le permita contribuir a su económica a corta edad.
El objetivo de esta ponencia es brindar fundamentos para un mayor y mejor entendimiento de las desigualdades en contra de los jóvenes en situación de pobreza, en relación con aspectos educativos y su posterior inclusión al trabajo. A través del análisis de la Encuesta Nacional sobre discriminación en México (Conapred, 2011) y otros indicadores nacionales (INEGI, 2018) e internacionales (OCDE, 2018) de manera sucinta, pero enriquecedora, se busca conocer la realidad y percepción de los jóvenes sobre estos temas vitales y realizar una revisión de las diferencias significativas de oportunidades para los jóvenes que habitan en los espacios de pobreza.
El aumento de las disparidades sociales y económicas se debe a los cambios estructurales operados a escala mundial desde los años ochenta (De Mattos C. , 2006); que han diseminado las desigualdades en la ciudades de América Latina, beneficiando a algunos segmentos de la población y perjudicando a otros (Rodríguez Vignoli, 2001). Entre los factores que más poderosamente inciden en los cambios que experimenta la población en situación de pobreza, se encuentran las transformaciones que ocurren en los mercados de trabajo, reduciendo la proporción de ocupaciones protegidas y estables, aumentando las disparidades de ingreso entre trabajadores de alta y de baja calificación e intensificando los problemas de desempleo y subempleo, que afectan en particular a estos últimos (De Mattos, 2006). Según datos extraídos de la OCDE (2018), las posibilidades de tener un empleo estable y bien remunerado para los mexicanos decrecen o aumentan en relación con el nivel de educación alcanzado, donde las personas que llegan a adquirir una educación de posgrado tienen más del doble de oportunidad que las personas que no lo tienen. Para el 2010 el grado promedio de escolaridad a nivel nacional era de 8.6 lo que equivalía a un poco más del segundo año de educación básica, se observa una evolución del indicador y para el 2015 se ubica en 9.1, llegando a un primer año de educación media superior (INEGI, 2018); sin embargo, dentro de los países de la OCDE, México es uno de los países más rezagados en este aspecto y, por lo tanto, con una enorme brecha que alcanzar.
Con la finalidad de realizar aproximaciones a la explicación del bajo nivel educativo de la población y posterior desarrollo laboral, se analiza la encuentra realizada por CONAPRED (2011) al sector juvenil (15 a los 29 años) donde se determina que solo uno de cada 10 mexicanos dejo de estudiar posterior a las 23 años de edad alcanzando el nivel de educación superior o posgrado, mientras que el 26.67% y el 30.68% declara que dejo de estudiar a los 15 años y a los 18 años de edad respectivamente, el 42 por ciento de estos jóvenes expresaron que dejaron de estudiar por necesidad económica para ayudar al sostén personal y familiar. Este mismo grupo de edad sostuvo que el 36.5% y el 30.7% no obtuvieron el trabajo ni remuneración deseada debido a la falta de preparación e inexperiencia respectivamente.
Esto ha traído consigo grandes abismos de desigualdad entre los diferentes grupos juveniles que habitan las ciudades mexicanas y un futuro desalentador para los rezagados (Saraví, 2008); donde la evolución de las disparidades de ingreso económico en disparidades sociales aumentan en relación con la condicionante para acceder a aspectos fundamentales del desarrollo social, como el transporte, la educación, la seguridad pública, la salud y los servicios de esparcimiento que tienen los grupos en situación de pobreza (Kaztman & Retamoso, 2007). Entre sus múltiples impactos, se entiende que un nivel elevado de desigualdad tiene efectos nocivos en términos de las estructuras de oportunidades de vida de la población segregada (Kaztman R. , 2001), ya que tiende a perpetuar las condiciones de pobreza, limitar la posibilidad de acceso a redes sociales y a determinado capital social y simbólico que promuevan el ascenso social o la integración (Saraví, 2008).
De perpetuarse las actuales condiciones de los jóvenes en situación de pobreza les deparan un futuro desalentador, ya que su restringido acceso actual a una educación los limitará de manera permanente en el futuro al acceso de mejores fuentes de trabajo y por consiguiente un desarrollo social pleno. El análisis de los datos proporcionados por instituciones gubernamentales y organizaciones internacionales permiten identificar formas específicas que adquiere la desigualdad contra la juventud en nuestro país, cómo se percibe y qué problemas se derivan de ella. Como sociedad, es necesario trabajar para aminorar las condiciones adversas, trabajar en el diseño de propuestas, políticas y programas, para atender los problemas y satisfacer las necesidades básicas para la inclusión y el acceso a la igualdad de los jóvenes en condiciones de pobreza, en aspectos tan elementales como la educación, contribuyendo a un mejor futuro de la sociedad de nuestro país.
Bibliografía
Conapred. (2011). Encuenstra nacional sobre discriminación en México, 2010. Ciudad de México: Instituto Mexicano de la Juventud y Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación.
De Mattos, C. (2006). Modernización capitalista y transformación metropolitana en America Latina: Cinco tendencias constitutivas. Red de bibliotecas virtuales de Ciencias Sociales en America Latiana y El Caribe de la red de centros miembros de la CLASO, 41-73.
INEGI. (07 de junio de 2018). Censo de Población y Vivienda 2010. Obtenido de Datos abiertos: http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/ccpv/2010/
Kaztman, R. (2001). Seducidos y abandonados: el aislamiento social de los pobres urbanos. Revista de la Cepal, No. 75, Diciembre, s/p.
Kaztman, R., & Retamoso, A. (2007). Efectos de la segregación urbana sobre la educación en Montevideo. Revista de la CEPAL, Vo. 91, Abril , 133-152.
OCDE. (06 de junio de 2018). OCDE, Mejores politicas para una vida mejor . Obtenido de Education at a Glance, Job perspectives: https://www.oecd.org/centrodemexico/estadisticas/
Rodríguez Vignoli, J. (2001). Segregación residencial socieconómica: ¿qué es?, ¿cómo se mide?, ¿qué esta pasando?, ¿importa? Santiago de Chile: Serie Población y desarrollo, Proyecto regional de Población CELADE-FNUAP.
Saraví, G. A. (2008). Mundos aislados: segregación urbana y desigual en la ciudad de México. Eure, Vol. XXXIV, No. 103, 93-110.