Resumen de ponencia
DE DOGMAS VIGENTES, CAMINOS SINUOSOS Y REGRESOS AL FUTURO (Algunos escenarios del provenir estatal, con eje en América Latina y la Argentina)
*Gustavo Blutman
*Horacio Cao
El trabajo se propone pensar diferentes escenarios para el Estado hacia el año 2030, utilizando métodos prospectivos.
Partimos de la idea de que es imposible establecer una concatenación necesaria entre los acontecimientos del presente con un determinado porvenir. Dicho de otra manera, objetamos un determinismo rígido capaz de establecer pronósticos infalibles: dada una causa tiene que ocurrir necesariamente un fenómeno exacto y sólo él. De igual manera, es rechazado todo desarrollo teleológico, que postula la existencia de un principio inmanente o trascendente en el orden universal que orientaría todas las acciones más allá de la voluntad de los actores.
Estas limitaciones sobre nuestro abordaje del futuro no impiden desarrollar prospectivas consistentes en una interrogación sistemática y organizada del porvenir. Se parte del supuesto de que es posible construir escenarios futuros alternativos factibles; seleccionar los axiológicamente virtuosos y proponer una estrategia para alcanzarlo. Su objetivo no es lograr que haya correspondencia entre el futuro previsto en un texto y la realidad, sino estimular en los tomadores de decisiones la capacidad de elaborar respuestas a circunstancias previsibles, de forma tal que no trunquen el horizonte utópico.
Independientemente de estas definiciones, lo cierto es que buena parte de los estudios prospectivos busca anticipar los cambios sociales a través de la postulación de hipótesis sustentadas -con rigor en el método, el proceso y el contenido- sobre futuros posibles.
Más allá de los sofisticado de los dispositivos e instrumentos, anticipar desempeño de lo social implica un desafío complejo, que encarna peligros para quienes se abocan a tal tarea, pues se documentan futuribles que, en las experiencias pasadas, han tenido un alto nivel de error. Dicho de forma directa, es común que trabajos prospectivos de alta factura técnica hayan afirmado la ocurrencia futura de situaciones que, cuando los plazos se cumplieron, no fueron consistentes con lo real.
A esto debe agregársele que el estallido de la crisis del 2008 -y los sucesivos coletazos que la mantienen vigente hasta el día de hoy- han puesto en entredicho una importante porción de las ideas, perspectivas y conocimientos que se consideraban consolidadas, y el relativo consenso sobre los futuros posibles se ha reducido de forma notoria.
Para superar estos problemas, hemos desarrollado una estrategia múltiple.
En primer lugar, y como en toda prospectiva, se resaltaron las tendencias que, como futuros posibles, parecen tener mayores consensos entre los expertos.
Pero tratamos de desmarcar el texto de un objetivo puramente predictivo: si bien los contenidos anticipatorios son imposibles de esquivar en un trabajo de prospectiva, intentamos vincularlos con otros propósitos igualmente importantes, como la construcción de consensos sobre los peligros y oportunidades del futuro.
Un último objetivo se dirige a destacar tres diferentes líneas ideológicas y teóricas con que se analiza el Estado: cómo prevé su futuro cada una de ellas y cuáles son los elementos de análisis que resaltan. En este sentido, consideramos que en América Latina se destacan tres enfoques sobre el futuro estatal:
a) una que responde a una visión ortodoxa, que en términos general se basa en el ideario neoliberal y que considera al mercado como principal mecanismo de asignación y división de tareas en la sociedad,
b) una visión socialdemócrata que introduce cambios más o menos profundos con respecto a la anterior y ponen el eje de reconstrucción social en la auto-organización de colectivos, ya que desconfían tanto del mercado como del Estado, y
c) una visión populista que, sin minimizar el rol de la sociedad civil, asigna al Estado la tarea de coordinar actores en torno a proyectos de largo alcance.
En todos los casos, nuestro marco conceptual consideró las dos dimensiones clásicas del análisis estatal: una dedicada a las temáticas de Estado y otra direccionada a la Administración Pública. Mientras la primera toma en cuenta principalmente los cambios sociopolíticos, la segunda se centra en las transformaciones administrativas y tecnológicas.