El trabajo parte de un análisis histórico comparado de los procesos políticos que han atravesado países de América Latina que en el decenio pasado estuvieron gobernados por la izquierda progresista llegando a configurar un mapa geopolítico distinto al observado durante los últimos cincuenta años del siglo XX, y que han sufrido un retroceso radical hacia el neoliberalismo en los últimos cinco años; buscando las semejanzas y diferencias en dichos procesos e identificando el papel de los EEUU en cada uno de estos casos, siendo los más emblemáticos el golpe de Estado en Honduras, el golpe parlamentario en Paraguay, el Impeachment Brasileño, y los virajes democráticos en Argentina y Ecuador.
Partimos de la premisa de que ante la crisis del capitalismo dependiente en la región, que produjo durante los ochenta y los noventa sendas reacciones populares, pues este ya empezaba a tomar la forma de un neoliberalismo ligado al Fondo Monetario Internacional, se generó una nueva oleada de gobiernos con contenido popular que se oposuieron a la aplicación de políticas neoliberales, y confluyeron en un mismo espacio tiempo donde comienza a dibujarse un nuevo mapa político regional. En este sentido hay un punto crucial para la consolidación de este nuevo mapa como alternativa y es el freno que se impuso al ALCA como propuesta estadounidense para la región en el año 2005, frente al cuál se erigieron otros mecanismos de integración regidos por principios diametralmente opuestos, y que empezaron a influir en la construcción de un multilateralismo latinoamericano para hacer frente a EEUU.
Cuando América Latina entra en el siglo XXI, la región experimenta, tanto por la dinámica de su propia evolución interna como por su inserción ante el sistema mundo el desafío creado por el nuevo tiempo histórico, que coloca a su sociedad ante la disyuntiva de implementar un cambio profundo de sus estructuras socio económicas que la mantienen como un área dependiente subordinada de los centros metropolitanos del capitalismo internacional. Esta nueva situación establece la necesidad de incursionar en el campo del socialismo enraizado con el nacionalismo para crear formas de desarrollos nacionales progresistas o por el contrario permanecer en el capitalismo aplicando cambios cosméticos pero manteniendo la dependencia externa. Disyuntiva a la que se agregan dos factores, el económico y el político, que siguen estando sujetos a la dinámica internacional, y que explican el “nuevo” relacionamiento con EEUU y China, y la necesidad del primero de garantizar su control e influencia hegemónica sobre la región, lo que ha devenido en contención a la oleada progresista. En este sentido, surge la necesidad de hacer historia inmediata en perspectiva comparada para indagar puntualmente cómo se ha ido desarrollando el desmontaje de este mapa que poco a poco ha vuelto a dar paso a gobiernos de corte neoliberal, y si ese desmontaje a respondido a demandas internas insatisfechas por la izquierda gobernante o si por el contrario responde a estrategias políticas de la derecha estadounidense aliada con las distintas oposiciones nacionales para dar al traste con la posibilidad de una región integrada y fortalecida desde el punto de vista geopolítico.
Si se revisa cronológicamente en la región se han suscitado varios intentos de golpe de Estado, tal y como ocurrió en Venezuela (2002), único caso en el que el presidente fue repuesto en el poder por la acción de las fuerzas populares, el intento infructuoso de derrocar a Evo Morales en Bolivia (2008), hasta el certero golpe a Manuel Zelaya en Honduras (2009) que senta un precedente puesto que se corroborá una vez más la capacidad de injerencia de los EEUU y la incapacidad de accionar más allá de las declaratorias políticas, de los nuevos organismos multilaterales como el Unasur y la Celac. En 2010 se intentará un golpe de Estado contra Rafael Correa sin mayor éxito, pero en 2012 en Paraguay si se logrará deponer a Fernando Lugo de la presidencia de la República gracias a un golpe parlamentario. En este caso nuevamente los mecanismos de integración regional dejaran ver sus debilidades, y las condiciones internas del país además de la reacción del mismo Lugo impedirán que se pueda revertir el golpe ya consumado. El derrocamiento de Dilma Rousseff a través de un Impeachment que culminó con su destitución, y el encarcelamiento de Lula Da Silva en 2018 para evitar su participación como candidato a las elecciones presidenciales de Brasil, y la salida por la vía electoral de Cristina Fernández en Argentina en medio de una campaña mediática sumamente fuerte en su contra, son muestras claras de cómo se ha ido desmantelando lo que pudo haber sido una nueva arquitectura regional, hecho que se aceleró tras el fallecimiento del presidente Hugo Chávez, líder indiscutible de la región, y la salida de Fidel Castro Ruz del poder, con lo cual Cuba inicio un nuevo camino político y económico que ha cambiado su dimensión como polo de irradiación política.