La memoria como campo de lucha y objeto de investigación
Los estudios sobre la memoria en el mundo occidental han surgido como consecuencia del agotamiento progresivo de los relatos adscritos a la historia oficial, especialmente aquellos que han pretendido ofrecer versiones hegemónicas de hechos del pasado, posicionar la identidad colectiva a través de mitos fundacionales convertidos en memorias oficiales de la nación, así como imponer explicaciones cerradas sobre acontecimientos violentos que han marcado a las sociedades, tales como las guerras mundiales, las guerras civiles, los conflictos armados, las dictaduras militares, los genocidios, las desapariciones forzadas, entre otros asuntos que podrían catalogarse como hechos traumáticos o atroces.
Este panorama inicial evidencia la existencia de una suerte de boom sobre la memoria desde la segunda mitad del siglo XX, el cual se evidencia en comisiones de la verdad, conmemoraciones, lugares de la memoria, exhibiciones museísticas, literatura testimonial y narrativas multimodales diversas que buscan dejar huella de lo ocurrido en el espacio público. En tal sentido, se puede afirmar que la memoria, comprendida como proceso social, práctica política, forma de conocimiento y hasta estrategia de sanación, incluye dimensiones ético-políticas, jurídicas y socio-económicas. Asimismo, se puede señalar que la memoria está constituida a partir de entramados de recuerdos, representaciones y huellas, ubicados en territorios y lugares (físicos y simbólicos), así como en procesos históricos de larga y mediana duración, coyunturas específicas y acontecimientos que reproducen o desestabilizan el orden social. En consecuencia la memoria, al estar configurada de recuerdos, olvidos, saberes y experiencias, se inscribe en horizontes éticos, estéticos, políticos y socio-culturales amplios.
Construcción de memoria en la transición del conflicto armado a la paz
Las memorias en procesos de transición histórica, especialmente en sociedades que han pretendido transitar de la guerra a la paz o de la dictadura a la democracia, deben enfrentarse a asuntos críticos que competen a las víctimas, los victimarios, el Estado, la sociedad civil y todos aquellos que aparentemente han estado al margen de los hechos. Aquí la memoria encuentra problemas, dilemas y obstáculos, pero también posibilidades, frente a la necesidad de verdad (ética y judicial), a los mecanismos de no repetición, a la justicia y a la restauración. Esto teniendo en cuenta que se trata de memorias vinculadas al trauma, el miedo, el silencio, la marginación y el dolor. Por esta razón, la memoria en medio de la transición social puede ser disruptiva y alternativa, pero también puede ser cómplice de impunidad, revictimización y olvido.
En Colombia, tanto el debate académico como las políticas y las acciones sobre la memoria, han sido importantes a lo largo de los últimos veinte años. Si bien han sido diversas las líneas prescriptivas, reflexivas y de acción sobre la memoria, por ejemplo las relacionadas con el patrimonio cultural, las conmemoraciones, las fiestas populares y las expresiones artísticas, el conflicto armado y la búsqueda de la paz han sido aspectos centrales en las formas de rememoración de organizaciones de víctimas, comunidades de paz, movimientos sociales, colectivos regionales y locales, artistas, académicos y en algunos casos por el Gobierno, el Congreso de la República, los partidos políticos y los integrantes de la rama judicial. Esta preocupación por las memorias del conflicto armado y la paz, en medio de su heterogeneidad, han sido fundamentales para el logro de algunas conquistas sociales en los últimos diez años, entre ellas la consolidación del Acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado entre el Gobierno de Colombia y las Farc- EP, así como una serie de iniciativas para avanzar en la restitución de derechos a las víctimas, la reintegración de combatientes a la vida civil y apuestas por la memoria histórica, social, colectiva y pública.
Memorias visuales sobre el conflicto armado y la paz en Colombia
De acuerdo con lo anterior, surge el interés por indagar por las memorias visuales sobre, en y con el conflicto armado en Colombia, así como sobre la paz (acciones, narrativas, representaciones), a través de lo que algunos autores denominan la narrativa visual. Este tipo de narrativa puede entenderse inicialmente como un artefacto cultural y un objeto de memoria que no solo reconstruye determinadas versiones, en este caso, sobre la inhumanidad de la guerra y las iniciativas de la paz, a partir de recursos fotográficos, filmográficos, virtuales o plásticos, sino que posibilita otros modos de tramitación del duelo en los sobrevivientes y nuevas comprensiones sobre los acontecimientos de estos procesos sociales en los espectadores, quienes generalmente no han sido objeto de hechos victimizantes.
La memoria visual no es únicamente un conjunto de piezas mnemotécnicas que representan hechos atroces y apuestas por la paz ocurridas en el tiempo, o ficciones que se derivan de estos. En este caso, la narrativa contiene un carácter performativo, indexical y anamnésico, atributos que pueden llegar a motivar el tránsito de la contemplación a la acción social. Esto se puede entender de manera más precisa al indagar los procesos de producción, circulación y apropiación de la imagen en diversos públicos y audiencias en Colombia. Por un lado, la producción, aunque sigue siendo un proceso muy ligado a los artistas, intelectuales y periodistas, quienes generalmente se apoyan en los relatos de los sobrevivientes o en los vestigios de la guerra, desde hace algo más de una década ha empezado a incluir a estos últimos. Este fenómeno, al parecer, replantea su tradicional rol de informantes para aquellos que escriben informes, hacen crónicas o producen obras de arte sobre la guerra, así como la práctica artística en sí misma, la cual ya no se gestiona únicamente en los museos o en ciertos lugares de memoria, sino en otros espacios, quizás más ordinarios y menos solemnes.
Vale señalar, frente al desafío que tiene para la sociedad colombiana la finalización del conflicto armado y la construcción de culturas de paz y reconciliación, centrados en las víctimas, tal como se ha declarado en el Acuerdo de paz de la Habana, que el trabajo con estas memorias – otras puede convertirse en un referente clave para avanzar en los compromisos éticos y políticos en torno a la verdad, la justicia y la reparación. Además de lo señalado inicialmente, esta reflexión plantea otro punto de partida: la paz y la transformación de la cultura del terror en Colombia es un proceso que requiere ir más allá de los dispositivos jurídico-políticos para refrendar un acuerdo de paz, presumiendo que en adelante se impondrá el posconflicto. Aquí la paz, como narrativa central para la construcción del nosotros, y como práctica política, exige otras gramáticas que contribuyan al reconocimiento de lo ocurrido y a la acción social.
En consecuencia, este estudio busca comprender los procesos de producción, distribución y apropiación de narrativas visuales sobre el conflicto armado y la paz en Colombia, desde diversos actores, entre ellos, artistas, organizaciones de la sociedad civil, colectivos estético-comunicativos, sobrevivientes y organizaciones del Estado. El presupuesto es que el carácter narrativo y performativo de la imagen – memoria, desde la práctica artística, la gestión de la sociedad civil, la intervención estatal y las apuestas de los sobrevivientes - subalternos, es una contribución fundamental para transitar de la inhumanidad de la guerra a la anamnesis, un proceso que no solo pretende fomentar una determinada versión sobre lo acontecido, incluso desde la memoria no oficial, sino que combate las políticas de olvido.
Por último, tal como se señaló anteriormente, este estudio se ubicará en el periodo 2006-2016, el cual hace parte de la historia reciente de Colombia. Se trata de un intersticio de tiempo en el que se manifiesta de manera más evidente el tránsito del conflicto armado a la paz y la reconciliación. 2006 es un año emblemático, en el que el inicio del segundo periodo presidencial de Álvaro Uribe legitima la política de Seguridad Democrática y el modelo de justicia transicional, particularmente orientado por la ley de Justicia y Paz de 2005. No obstante, a partir de 2010, con el inicio del primer mandato de Juan Manuel Santos, se empieza a transitar, desde la ley 1448 de 2011 (Ley de víctimas) y el inicio de los diálogos de paz con las FARC- EP, hacia un discurso orientado al fin del conflicto armado y la necesidad de consolidar un acuerdo de paz con este grupo armado. Por último, 2016, como año en el que se logra la firma definitiva del acuerdo, abre paso a nuevas narrativas y acciones en torno al desafío del posconflicto, la paz y la reconciliación.
De acuerdo con lo anterior, la pregunta que guía este proyecto de investigación es: ¿Qué narrativas visuales sobre el conflicto armado y la paz en Colombia han sido producidas y puestas en circulación, por parte de organizaciones de víctimas, ONG, artistas, colectivos comunicativo-estéticos y organismos del Estado, y qué funciones han cumplido frente a los procesos de rememoración y restauración, en el periodo 2006-2016?
En la ponencia se presentarán los avances del estudio, haciendo énfasis en el análisis multimodal de algunas piezas estético-comunicativas de cinco artistas plásticos- visuales y de cinco organizaciones de víctimas de la sociedad civil. Se presentarán los presupuestos teóricos y metodológicos de la investigación, así como los resultados parciales de las memorias visuales identificadas, las cuales se caracterizan por su carácter indexical y anamnésico, atributos que muestran no solo su potencial contestatario y vindicativo sino especialmente su potencialidad performativo y transformadora