La cartografía entre México y Estados Unidos ha estado atravesada por una frontera que se ha delineado a través del tiempo desde referentes geográficos, económicos, políticos, sociales y culturales. Desde esta realidad compleja que atraviesa la cotidianidad trasnacional de pueblos, familias y personas, advertimos algunas referencias discursivas que muestran la relación que se genera entre educación y migración en un país con tradición migratoria como el nuestro.
La migración que se realiza entre México y Estados Unidos es una realidad que impacta tanto la vida de los trabajadores que se desplazan, como la de sus familias. En este contexto, donde lo trasnacional “se constituye en referente para las posiciones y los posicionamientos sociales, determinando la praxis de la vida cotidiana, las identidades y los proyectos biográficos (laborales y familiares), donde simultáneamente se trasciende el contexto de las sociedades nacionales” (Pries,1997, p.34), la escolarización y de manera más amplia la educación de las y los migrantes se convierte en un aspecto relevante, debido a que el Estado educador, desde la realdad de movilidad de su población, tiene un reto: la formación de mexicanos que se desplazan, y que, desde los derechos humanos, se plantea, deben ser atendidos desde sus necesidades formativas (Tomasevsky, 2002), ya que la educación es fundamental para lograr su bienestar.
Ante la actual realidad migratoria de los connacionales en cuanto a repatriaciones (debido a que desde hace tres décadas en Estados Unidos se ha mantenido un recrudecimiento de las políticas de expulsión de migrantes que no tienen permiso de permanencia en ese país) y reconociendo la importancia que tiene la educación en sus proyectos de vida tanto en México como en Estados Unidos; nuestro propósito es reconocer la política educativa del gobierno mexicano desde principios del siglo XX a la fecha, respecto a la población migrante, reconociendo que la movilidad que se efectúa entre México y Estados Unidos, se ha afianzado debido a que es histórica y entre vecinos (Durand, 2000). Esto conlleva a situar a este fenómeno poblacional desde sus antecedentes respecto a la toma de decisiones políticas en materia educativa.
Para ello, en este trabajo de corte documental, basamos la construcción metodológica en una revisión indicativa. Realizamos una búsqueda y selección de documentos oficiales y revisión bibliográfica que desde la historia de la educación en México (desde inicios del siglo XX a la fecha) hacen referencia directa o indirectamente a la educación de los migrantes.
Advertimos en materia educativa que la vecindad entre México y Estado Unidos ha representado por mucho tiempo para el gobierno mexicano un problema, debido a que los ciudadanos cuando atraviesan la frontera geográfica, también cruzan una frontera cultural (en cuanto a prácticas sociales, educación, lengua, religión, etc,), cuestión que repercute en la construcción identitaria del ciudadano mexicano “ideado” arbitraria y unívocamente desde la construcción imaginada de nación (Anderson, 2006).
El registro que realizamos en este trabajo, nos muestra que históricamente los sujetos que migran tienen un capital escolar precario frente a la realidad que enfrentan en Estados Unidos a pesar de que ellos tienen los años de estudio promedio de la población en México. Esto muestra que su perfil educativo es resultado de la cobertura educativa del Sistema Educativo Nacional que conlleva en su seno, evidentes desigualdades educativas, que restaron oportunidades de formación a estas y estos sujetos.
Los datos obtenidos nos permitieron reconocer la atención a esta población, por parte del Estado mexicano tanto en Estados Unidos como en México. En torno a la atención de esta población en Estados Unidos, encontramos que ha estado dirigida a ofrecer sobre todo, programas que permitan a los migrantes alfabetizarse y concluir la educación obligatoria para mejorar sus condiciones laborales; y en México, a que los estudiantes migrantes se adapten al Sistema Educativo Nacional, pasando a segundo término sus necesidades específicas y la posibilidad de potenciar sus habilidades cognitivas y conocimientos adquiridos a partir de sus experiencias migratorias. Esto último, consideramos que se convierte en un reto ante la repatriación de connacionales y sus familias.