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Resumen de ponencia
EL RENAULT 4 EN COLOMBIA: COMUNICACIÓN PERSUASIVA PARA EL DESARROLLO ECONÓMICO Y LA VALIDACIÓN DE UN ICONO CULTURAL DEL PROGRESO

*Claudia Patricia Valero Pacheco



Esta ponencia pretende mostrar una lectura al fenómeno socio-cultural del automóvil Renault 4, cuya prolongada presencia en Colombia (desde 1969 hasta el momento actual), le ha valido el reconocimiento tácito como “el carro colombiano” a pesar de su procedencia europea. Es importante anotar que el análisis que se propone aquí es resultado de la tesis de maestría “Renault 4 en Colombia. Biografía social de un objeto de diseño industrial” que nació al interior de la línea Historia social de la cultura material del Instituto de investigaciones estéticas de la Universidad Nacional de Colombia. De esa manera, el trabajo privilegia los cruces interdisciplinarios entre historia cultural y antropología visual, enfoques necesarios para componer metodológicamente —a través de la revisión documental y la etnografía— un acercamiento a este fenómeno de consumo que fue impulsado por acciones de organización estatal para el fomento de la industria automotriz en el país, durante un momento en el que el ensamblaje latinoamericano de vehículos automotores se erigía, por un lado, como estrategia efectiva de apertura al mercado internacional, y por el otro, como mecanismo movilizador de imaginarios culturales el torno al progreso de la clase media.
Desde esa perspectiva, el abordaje que se retoma para analizar las lógicas de involucramiento del “automóvil colombiano” en la historia de los colombianos, es la desarrollada por Igor Kopytoff en la “Biografía social de las cosas”, donde se sitúa a estas últimas como una suerte de actores sociales con trayectorias “vitales” que pueden rastrearse y caracterizarse dentro del orden cotidiano que impone la dinámica de la sociedad de consumo moderna. Cabe anotar, que una plataforma crucial para el estudio y la problematización de dichas cuestiones es el materialismo histórico que propuso en el siglo XIX que la mercancía, además de detentar una designación como objeto de efectos prácticos, aglutinaba ciertas características metafísicas que no reflejan ni su valor como producto del trabajo humano ni su valor de intercambio en el mercado (Marx,1975, p.88). Esta perspectiva localizó a la producción material como el núcleo de la vida capitalista, lo que quiere decir que el objeto mercantilizado se convirtió en la propela misma, no solo del dinamismo económico, sino también de las transformaciones políticas, sociales y culturales que definieron a la sociedad de mercado.
Así, los medios de comunicación junto a las tácticas publicitarias presentes en ellos durante más de diez años ininterrumpidos, para el caso de las campañas colombianas del Renault 4, fueron punta de lanza en la constitución de un discurso que logró nacionalizar al auto como parte de acontecimientos que tocaron campos diversos como la política, la economía y hasta las glorias deportivas de la selección de fútbol. Esto dio como resultado una apropiación afectiva por parte de individuos y comunidades que han insertado al vehículo dentro de narrativas del recuerdo familiar y la construcción de paisajes cotidianos atravesados por prácticas de re-significación del objeto como símbolo o ícono cultural, una suerte de repositorio dentro del cual perviven valores, referencias y asociaciones.
De ahí que sea estéril hablar de los objetos en la sociedad capitalista y post-industrial de manera aislada, pues sujetos y objetos existen en un contexto que condiciona y posibilita el origen de las relaciones de sentido, por las cuales en este caso, un objeto industrial como el Renault 4 ganó apelativos como el “amigo fiel”, “el automóvil colombiano” o “el todo-ventajas”. Partiendo de la premisa de que estudiar al objeto sin incluir las relaciones sociales, semánticas y funcionales en un solo diálogo resultaría infructuoso, este trabajo ha querido preguntarse por el papel que ha desempeñado el Renault 4 a lo largo de su periodo de vigencia en el desarrollo de una cultura entorno suyo, desde donde pueden leerse los cruces entre las coyunturas sociales relevantes en su trasegar, las apuestas vitales desde la construcción de la subjetividades involucradas en la adquisición, uso y conservación de estos automóviles y demás fenómenos sociales entre los que se cuentan su origen como proyección industrial de la posguerra francesa, la imagen publicitaria de los sesentas y las modificaciones y bricolajes que dan origen a su constitución como ícono popular o referencia del imaginario colectivo en las manifestaciones estéticas de la cultura popular.
El rol de la creación y posterior transmisión de una imaginería particularmente persuasiva que enfatizaba y resaltaba elementos de orgullo nacional, fue sin duda alguna, una estrategia que de manera progresiva calcificó un imaginario entorno a Colombia, sus programas de bienestar y los modelos de éxito haciendo que más de 100.000 unidades fueran vendidas. De tal suerte que fue preciso generar un análisis de contenido y labor de archivo para recolectar, sistematizar y analizar más de sesenta anuncios de prensa entre los años 1969 y 1992, así como los comerciales de televisión que inauguraron la televisión a color en el país y lograron llegar a millones de hogares.




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* Valero Pacheco
Instituto de Investigaciones Estéticas Facultad de Artes UNAL Bogotá INSINVE. Bogotá, Colombia