¿Qué innovaciones teóricas aporta el pensamiento italiano a las izquierdas a lo largo y ancho del mundo? ¿Posee el potencial de erigirse como una escuela que impregne la reflexión global, del modo en el que lo hicieron el idealismo alemán o el post-estructuralismo francés? ¿Qué elementos se alinean en torno a la idea de “sinisteritas”? ¿Qué nociones clave del Italian Thought debería conocer cualquier luchador por la igualdad, la justicia social y la democracia? En las propias palabras de Dario Gentili, “¿cómo pensar el conflicto dentro de la globalización, de la cual sería poco realista auspiciar una salida?”
Desde la primera gran ruptura, aquella acontecida contra la tradición humanista e historicista del PCI de Togliatti, la llamada línea De Sanctis-Gramsci, hasta el paradigma biopolítico de Giorgio Agamben y Roberto Esposito, pasando por la fuerza dicotómica del operaísmo o las influencias nietzscheanas y heideggerianas en Massimo Cacciari y Giacomo Marramao, el pensamiento italiano construye una línea genealógica que realza la figura de Nicolás Maquiavelo.
Tras vivir un año en Génova y recorrer el país transalpino de Norte a Sur, siendo consciente de todas sus desigualdades y partícipe de todas sus diferencias, me encuentro en la posición de poder aportar una cosmovisión que una el corpus teórico con una experiencia práctica. A lo largo de diez meses he podido impregnarme de la forma de hacer y entender la política y el activismo de la izquierda transformadora en Italia, desde Génova a Roma y a partir de los encuentros y entrevistas con académicos italianos y activistas de diversos movimientos sociales.
El objetivo de la ponencia es desgranar el corpus esencial de la Italian Theory, Italian Thought o Differenza Italiana, a través de una topografía de los diferentes autores y sus principales conceptos clave y aportaciones, por medio de tres ejes esenciales:
- La Vida como incidencia básica en la constitución del saber, por medio de la biopolítica de Giorgio Agamben y Roberto Esposito, con sus propias diferencias y connotaciones internas.
- La Política, comenzando desde la línea gramsciana, y haciendo hincapié en diversos conceptos clave de Antonio Negri, Massimo Cacciari y Giacomo Marramao.
- La Historia y, de forma especialmente gráfica, una sentencia de los primeros textos de Gramsci en “Cuadernos de la cárcel”: el presente contiene todo el pasado. A su vez, se debe resaltar la intrahistoria del pensamiento italiano recogiendo el guante propuesto por Esposito en “Pensamiento viviente”, que traza una fantástica cronología que llega a Maquiavelo, Leonardo Da Vinci, Vico o Bruno, se aborda, con claros tintes deleuzianos, las particularidades territoriales e históricas del país alpino.
Mediante estos tres puntos esenciales, reveladores de la filosofía italiana contemporánea como una “razón impura”, bajo la terminología de Remo Bodei, el objetivo consiste en poner en el blanco de la crítica la “dictadura de la obviedad” que en ocasiones acecha al pensamiento crítico y a la praxis de la izquierda global. A partir de la noción de “sinisteritas”, abordada con elegancia por Dario Gentili, se trata de errar, de desviarse de dicha línea recta. En última instancia, se trata de cuestionar el dualismo político originario, trascendiendo la clásica dicotomía de izquierda y derecha, con la idea, siempre presente, de que aquello que está en juego mediante el conflicto político es la vida misma.
Roberto Esposito apuesta por “asomarse al futuro con una mayor carga innovadora”, y precisamente este punto sintetiza a la perfección la intencionalidad última del pensamiento político italiano. A través de la inmanentización del antagonismo y de la inagotabilidad del conflicto, el objetivo de la ponencia es proponer, de forma sintética y didáctica, una reflexión en torno a la importancia del pensamiento italiano. Heidegger comentaba, tiempo atrás y como reflejo de su tiempo, aquello de que si los franceses quisieran pensar, debían hacerlo en alemán. En la actualidad, si la izquierda global quiere avanzar y potenciar su propio discurso, debe, al menos, entender el italiano. ¿Por qué, en definitiva, debemos entender y reflexionar en torno a las ideas-fuerza que nos aporta la filosofía crítica de diversos autores transalpinos?
Al fin y al cabo, según la perspectiva de Antonio Negri y Mario Perniola, en la Differenza Italiana hay un matiz revolucionario. Por encima de todo, y en palabras de Negri, la filosofía italiana no posee un centro, y quizá aquí resida su idoneidad para abanderar la reflexión de izquierdas en plena globalización. “Es la resistencia la que produce filosofía”, según el intelectual de Padua, y no existe un mejor espacio que el Primer Foro Mundial del Pensamiento Crítico para plantear un debate distendido acerca de esta idea o, al menos, de repensar la relación entre política y filosofía, una operación constante en el panorama italiano desde Antonio Gramsci hasta nuestros días.
Asimismo, considero que la perspectiva de la juventud, así como la aproximación diferente del estudiante, resulta positiva para un evento de estas características. Por un lado, presentando esta temática desde una base teórica consolidada, a partir de la lectura apasionada y de la investigación académica a lo largo de más de un año, en pleno desarrollo y supervisada por expertos en la materia. Por otro lado, desde una perspectiva práctica, lo cual resulta indispensable: de la experiencia directa de diez meses de estudio en la Università di Genova, a la participación activa en movimientos sociales autóctonos, así como de la impregnación de la(s) idiosincrasia(s) italiana(s) a través de los kilómetros recorridos de una punta del país a la otra. A pesar de poseer experiencia en situaciones similares y de haber labrado una implicada y activa trayectoria teniendo en consideración mi corta edad, prometo el empeño y el trabajo propios de quien se enfrenta por primera vez a la ilusionante tarea de participar de primera mano en una Conferencia de esta magnitud.
Recogiendo la estética metáfora pasoliniana que Didi-Huberman elaboró en “Supervivencia de las luciérnagas” se trata, por tanto, de repensar a partir del ejemplo de las luciérnagas “nuestro propio «principio esperanza» a través de la manera en que el Antes reencuentra al Ahora para formar un resplandor, un relampagueo, una constelación en la que se libera alguna forma para nuestro Futuro”.
Este “principio esperanza”, en palabras de Ernst Bloch, aboga por instalarse en el caos de forma activa y, por encima de ello, comprende que pensar es traspasar. La filosofía política italiana plantea preguntas clave y ofrece respuestas de gran interés. Efectivamente, se trata de esto: el pensamiento italiano constituye la herramienta clave, todavía en construcción, para traspasar, trascender y, sobre todo, transformar.