El turismo en territorios indígenas presenta una serie de factores de gran complejidad toda vez que se exponen instancias de lo privado a personas que están interesadas de un modo superficial en las poblaciones aludidas.
El afluente turístico de la región de Iguazú se ha visto incrementado por el turismo internacional, especialmente desde el mayor atractivo de la zona, Cataratas del Iguazú, fue declarado parte de las siete maravillas naturales mundiales. El desarrollo de esta industria supuso una importante presión sobre el territorio indígena, tanto por la creación del Parque Nacional, y su regulación sobre el territorio, como por la enajenación territorial que se desarrolló en la zona en detrimento de la población indígena y a favor de la industria turística de gran escala.
La población mbyá guaraní habita en la selva paranaense, como ámbito central para el desarrollo del modo de ser, esto supone un territorio que ha estado atravesado por fronteras nacionales, las de Brasil, Paraguay y Argentina. Actualmente, 13000 personas se auto-identifican mbyá guaraní en la provincia de Misiones (INDEC 2010), que a pesar de sus dificultades, es el territorio de mayor proporción de monte nativo en la región, frente al cruel avance de la sojización y los monocultivos tanto en Paraguay como en Brasil.
Dentro de la provincia de Misiones, Iguazú es una región que aglutina una importante cantidad de población indígena además de ser un centro importante como paso fronterizo regional. Se emplazan allí 6 núcleos de la comunidad: Tupá Mbaé, Jacy Pora, Yriapú, Ita poty mirim, Fortín Mbororé y Mirim Marangatu, algunos de ellos de notable magnitud.
Las comunidades mbyá guaraní que habitan en la región de Iguazú se han volcado al turismo con un modelo centrado en la identidad étnica. Ese modelo, diseñado por una empresa de turismo, se ha replicado en varios núcleos de la comunidad. Sintéticamente la propuesta consiste en un recorrido por el predio de las comunidades, guiado por un miembro del grupo (un hombre joven, siempre), en el que se exponen conocimientos sobre las plantas y usos medicinales de las mimas, conocimiento sobre los animales y trampas de caza, una vivienda tradicional y una propuesta musical. Es decir, la propuesta se centra en la singularidad con que la población mbyá interpreta e interviene en el medio ambientes natural, una propuesta dónde la identidad étnica es la variable de mayor relevancia. Una mirada antropológica sobre ese recorrido nos permite sostener que esa singularidad, estereotipada y performateada se constituyó en un modelo sinónimo de lo mbyá (Comaroff y Comaroff 2011).
Se mostraban las trampas, pero esas no eran trampas reales. Se narraba el uso de las plantas, pero sin exhaustividad, como para que de ello no pudiera realmente hacerse un uso. Mas aún, se presentaba una casa tradicional, pero que está construida solo a los fines de ser mostrada y por lo tanto no era un hogar. Por último, los coros de niños, cantaban canciones en lengua indígena, mostrando una escena performática (Citro 2011) que podría asemejarse a los inicios de las ceremonias religiosas mbyá, pero sin el contenido formal de esos eventos (Enriz 2012).
Nada decían en esas visitas sobre la imposibilidad de cazar, sobre las limitaciones de acceso a recursos naturales -impuestas en gran medida por la generación de la industria del turismo-, sobre el confinamiento ni las dinámicas cotidianas que ellos desarrollaban para llevar a cabo su modo de vida. La propuesta turística se basaba en una ilusión étnica.
Sobre ese modelo se han creado instancias de formación a través de ONG que se propusieron aportar al desarrollo del turismo indígena a través de capacitaciones para el trabajo que incluían una serie de elementos que sistematizaremos en este trabajo.
En esta ponencia nos proponemos trabajar sobre las modalidad formativas que se propusieron, las características de esas propuestas y su impacto en la actual situación de las comunidades frente al turismo. Avanzaremos en sistematizar las experiencias de formación para el turismo indígena, así como también en considerar su impacto en el desarrollo de los jóvenes mbyá guaraní de la zona de Iguazú, poniendo especial énfasis en el rol social asignado a las mujeres en dicha experiencia.
Metodológicamente, utilizaremos registros de campo, entrevistas etnográficas y fuentes documentales.