Ante la creciente importancia del conocimiento en el modo de desarrollo y las consecuencias derivadas de ello, el gobierno de ecuatoriano durante el periodo de gobierno de Rafael Correa (2007-2017) inició el debate sobre cómo pasar de una economía política de la comunicación hacia una economía política del conocimiento, que sea capaz de comprender en su totalidad la hegemonía de la producción inmaterial que cualitativamente está transformando la economía, como son las formas de vida y desde luego la propia comunicación y cultura. Ahora bien, a partir del diálogo con las actuales teorías del capitalismo cognitivo he de afrontar el objetivo de elaborar una crítica a la configuración política económica de Ecuador, tomando como referencia el modelo de sociedad que se ha planteado el gobierno anterior, liderado por Rafael Correa, que pretende ser capaz de desarmar aquellas visiones que caen en el utopismo comunicacional y en el determinismo tecnológico, a fin de construir una alternativa que amplié el sujeto de estudio de la economía política de la comunicación para abordar: las nuevas lógicas de producción del trabajo intelectual; las nuevas formas de valoración y reproducción de la vida social y humana; las nuevas formas de subordinación del sistema científico y tecnológico; y por último los intereses de reproducción del capital y de gobernanza de las estructuras de poder.
En la cotidianidad, vemos como se configuran en torno al capitalismo cognitivo dos tendencias antagónicas que marcan el desarrollo de ese modo de producción, estos se relación por un cruce de caminos. Por un lado está la relación con las nuevas tecnologías de la información y con las posibilidades que se abren para los modelos de desarrollo, los cambios de la matriz productiva, pero también los límites impuestos por el propio capitalismo. Así podemos encontrar que el capitalismo cognitivo define como sociedad del control y dominación disciplinaria y como sociedad cooperativa y de producción de lo común que prefiguraría la crisis del capitalismo que tendemos a la cita inicial de Marx de “Los Gundrisse”, precisamente, en ese capitalismo cognitivo en el que menos se habla, aquel que se expresa como sociedad de control, observamos cómo se desarrollan los intentos de someter las potencialidades de la revolución tecnológica informacional a las necesidades de una expansión capitalista fundamentada en los principios de des-regulación, liberalización, y privatización enmarcada en una estrategia de dominio y control de la esfera de la producción y reproducción social.
Los términos capitalismo cognitivo y economía social de los conocimientos se ven contrapuestos en dos bloques, por un lado tenemos uno de políticas neoliberales que se puede interpretar como un capital cognitivo, es decir, la fuerza del capitalismo para privatizar los conocimientos, y otro bloque que intenta reducir esta privatización. Las políticas de economía del conocimiento hasta ahora en el mundo, considerando a Europa, Estados Unidos, y de países latinoamericanos como Brasil y Argentina han servido de forma desarrollista para subir los niveles educativos, muy poco han aportado para emancipar a algunas clases o para reducir desigualdad, aún más estas desigualdades se han ampliado. Esto significa que si existe un capital que lo que pretende es hacer ganancia de nuestros conocimientos sociales, a este también le contenta si un gobierno desarrolla políticas para incrementar el conocimiento.
Por tanto, el objetivo de base es pensar que las políticas públicas de ciencia y tecnología en Ecuador son políticas que responden a una cuestión geopolítica de desarrollo, más bien de déficit de desarrollo. Antes de 2008, el Ecuador era el último país de Latinoamérica en términos de citaciones académicas, el penúltimo de la región en inversión en PIB en educación, ciencia y tecnología, pero también contaba con una cultura muy poco ligada a la creación de conocimiento, su cultura estaba más ligada a posicionamiento estratégico de clases intelectuales, que servían para cerrar espacios y no para abrirlos, entonces, en los últimos 10 años lo que se ha notado un incremento en la mayoría de los índices de ciencia y tecnología y aquellos ligados al crecimiento en conocimiento en lo que concierne a educación secundaria, superior, número de doctores, número de masters, capacitación de profesionales, por ejemplo se ha incrementado el salario de los profesores y esto ha permitido una valorización de la formación profesional. Sin embargo, sería irresponsable decir que esta políticas van a automáticamente a cambiar la forma de explotación, como se genera valor, como el capital está valorando el conocimiento, no son políticas que ambicionan cambiar el panorama, sino que el fin es crear una sociedad más justa en términos cognoscitivos.
El pasaje de Ecuador de una economía primaria exportadora a una economía social de los conocimientos no es un pasaje automático, no es una ecuación, por ahora tenemos que defender los cambios que se han generado en ciencia y tecnología, pero después habrá que defender los cambios que se pueden dar con un instrumento que muy poco se habla en Ecuador y en la región y es un instrumento revolucionario en potencia, que es el Código Orgánico de la Economía Social de los Conocimientos (Coesc+i), conocido también como “Código Ingenios”.
Esta arma jurídica es revolucionaria porque no solo sirve para incrementar los niveles de conocimiento en la región, sino que sirve para regularlo, entonces la regulación en términos de recuperación del Estado, es una forma para regular la explotación cognoscitiva, es una forma para regular el ingreso de las multinacionales del conocimiento, los flujos financieros de las multinacionales que actúan sobre los estados, a través de creación de fuertes financiamientos en términos de créditos, iniciativas como la del Código Ingenios, son normas de corte regulatorio en términos de obstaculizar la monopolización de capital financiero ligados al conocimiento. Debe entenderse que el Código Ingenios no es un punto de llegada, constituye un punto de partida, abre espacios para que nosotros podamos empujar políticamente para llevar adelante políticas para la reducción de la desigualdad y otra política es la política de patentes, el Coesc+i tiende a regular la propiedad intelectual, lo que viene a ser una gran herramienta de emancipación cognitiva.
Muchas veces pensando en la dicotomía entre el capitalismo cognitivo y la economía social del conocimiento, pensamos que esta última no debe regular, pero más bien es todo lo contrario, si no queremos ser solo desarrollistas, donde invertimos lo público para invertir en conocimiento y luego llega el capital privado para explotarlo, pues precisamente por posibles escenarios como estos, es que debemos regularlo y las patentes deben estar normadas en función del interés colectivo. El déficit que lleva Ecuador en la regulación de patentes es el déficit que el Coesc+i describe. El Código Ingenios está intentando en cómo hacer un retorno de los beneficios para quienes hacen una invención, quien actúa y hace un descubrimiento científico, quien patenta algo, sin embargo estos retornos tienen que ser políticamente apoyados por países de la región y ahí regresamos al cuadro coyuntural que vive Latinoamérica en estos momentos.
Desventajosamente, el cuadro coyuntural en la región no está muy bien, está muy adverso en estos momentos, pero para que las políticas del Coesc+i puedan servir de forma eficaz, y para poder establecer un margen en lo que respecta la fuga de conocimientos en términos de patentes, -debido a que es más atractivo invertir en una patente en Estados Unidos que una en Ecuador-, entonces el Ecuador, gracias a instituciones como la CELAG, la UNASUR y junto a los ministros de ciencia y tecnología de estos estados debem plantearse que iniciativas como el Coesc+i se extienda en la región, para también regular los conocimientos de la región andina, en la actualidad esto podría ser factible con Bolivia, Venezuela y Uruguay, ya que solo con este bloque podemos en alguna forma luchar por una economía social de los conocimientos, sino únicamente tendríamos una economía del conocimiento, es decir, meramente desarrollista.
Estos son los nudos críticos en donde se inserta la situación geopolítica y situación económica política de Ecuador en este momento, y por otro lado a las crisis a las que nos estamos enfrentando por cuestiones políticas del país, en donde se respiran aires de intento de privatización de ejes importantes del sector público, esperemos que no se privatice el conocimiento, que no se privaticen elementos que han servido de desarrollo como las universidades, los institutos de investigación, el proyecto de la ciudad de conocimiento Yachay, porque de allí depende el desafío de Ecuador y depende no solo por un cambio de matriz productiva sino que por nuestra tarea de reducir las desigualdades sociales.
Ecuador gracias a sus políticas desarrollistas de los últimos diez años ha podido de alguna forma reducir la pobreza, la evolución del índice de Gini respalda tal afirmación, pero debemos hacer que por la lucha por la emancipación de conocimiento logre reducir las desigualdades sociales y Ecuador se armó de instrumentos muy revolucionarios como es el Coesc+i para poder luchar y para evitar perder el patrimonio público que se ha creado en los últimos 10 años. No hay que olvidar que el Coesc+i es un punto de partida y un instrumento revolucionario y que por primera vez se plantea un regreso a la regulación para la socialización, algo como retorno al socialismo, y lo mejor aún que presenta como una política de Estado, una política de corte transversal que toca todos los campos productivos, por lo cual requiere de un apoyo político en la región que le permita establecer barreras de resistencia ante el capital cognitivo transnacional.