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Resumen de ponencia
La abulia fundada. Aproximaciones epistemológicas a la participación política de los jóvenes en Ecuador

*Gloriamarys Chávez



Parece axioma el afirmar que los jóvenes prefieren actuar desentendidos de cualquier responsabilidad o acto de participación política. Tal argumento supone como fundamento el hecho de un aparente cambio de época (la Postmodernidad) y, por tanto, de valores, lo que ha devenido en la desafección de los jóvenes ante cualquier proyecto social colectivo, y en particular la indiferencia en cuanto a incidir en el ámbito político.
Por supuesto que a tales conclusiones es posible arribar si, en primer lugar, se asume que hacia finales del siglo XX asistimos a un cambio epocal signado por el hastío y el no compromiso de un sujeto que ha visto resquebrajarse los grandes relatos de la Modernidad como el Estado, la Ética, la Religión, etc. En segundo lugar, estas aseveraciones son posibles si se sigue utilizando para el estudio de la sociedad, un andamiaje epistemológico construido desde una concepción heredada, un orden permitido, reconocido y legitimado que pretende, infructuosamente, asir una complejidad social que no responde únicamente a las leyes biológicas, ni a un equilibrio natural a priori. Tal concepción implicará siempre contradicciones aparentemente de orden lógico y gnoseológico, pero que devienen del solapamiento de las contradicciones intrínsecas de la sociedad capitalista.
¿Qué sucede si analizamos las transformaciones sociales no entendidas como una nueva época sino como la continuidad de una época que, dialécticamente, ha tomado consciencia de sus contradicciones y se ha manifestado a ultranza? ¿Qué ocurre si dotamos al análisis de la sociedad de juegos del lenguaje más improbables, utópicos y, por tanto, menos deterministas?
Es necesario partir del cuestionamiento de si el fin de la Historia no es sino la pretensión de perpetuar el liberalismo individualista, si la fragmentación del sujeto y la constitución del agency no son sino un constructo ideológico que responde al sostenimiento de un modo de producción que se transformó, pero que esencialmente siguió siendo el mismo. Es elemental que el sustento de este estado de cosas demanda una transformación ideológica que predisponga un individuo fragmentado y apático que asimile los lucrativos postulados de la maquinaria capitalista, sobre todo de su lado más tentador: la industria cultural.
Por supuesto que no se puede hablar -como propuesta o alternativa- en este caso, de un cambio de episteme en tanto no ha ocurrido un cambio de época, pero resulta necesario instaurar un orden otro (tomando como referencia la concepción heredada) que permita llegar, con otros métodos, otra conceptualización, otro lenguaje, a conclusiones pretenciosamente más completas de la realidad.
En esta reivindicación de la realidad resulta medular el hecho de la participación política de los jóvenes, pues en torno a ello las Ciencias Sociales han construido un discurso excluyente, que legitima un imaginario del descrédito y la desafección. Con tal construcción no es posible, en primer lugar, asir la complejidad social y, en segundo lugar, cancela la construcción de un proyecto emancipatorio que contemple como emergente la participación política de los jóvenes. Esta es una concepción que se manifiesta como orden dado que no es posible revertir, por lo cual se asume como único válido. Seguir utilizando un aparato epistemológico anquilosado, premeditadamente construido, implica alejarse, conscientemente del reconocimiento del problema y por tanto de cualquier posible solución.
Al hablar del discurso de la desafección política de los jóvenes es necesario ver cómo la construcción ideológica de fines del siglo XX y lo que va del XXI, lejos de enajenación, ha incitado a otras formas de agrupación y participación, que muchas veces no han logrado deshacerse del desplazamiento o el confinamiento al que le han sometido los discursos del poder, pero que se deben tener en cuenta en el estudio de la sociedad actual, en virtud de no hablar de una desafección política, particularmente en el contexto latinoamericano. Este trabajo propone una mirada al hecho de que una aparente desafección política de los jóvenes en el contexto latinoamericano, y el caso específico de Ecuador, demanda ser aprehendida y comprendida desde otros puntos de vista que vayan más allá de asociaciones binarias proposicionales de tipo: jóvenes-desafectos, jóvenes-irresponsables, entre otras.
¿Cómo se ha construido esta imagen de los jóvenes desafectos? ¿Con qué objetivo? Es necesario indagar en las condiciones de posibilidad de tal discurso, a fin de comprender, desde su complejidad, un juego del lenguaje que supera lo que a veces se nos presenta como tradición oral, como orden dado y que tiene definitorias implicaciones políticas.
Establecer si es posible disociar una supuesta esencia pura de los jóvenes de lo que ha establecido el imaginario puede presentarse como un terreno escabroso donde no existe garantía alguna de tal pureza. Igual de peligroso sería afirmar que los jóvenes son únicamente esa construcción establecida desde la ciencia, los medios de comunicación y otras instancias de poder. En ambos casos se estaría negando esta complejidad simbólica y se legitimaría, más que la marca, la mácula; la tinta indeleble de la anomalía, del desentendimiento y por tanto de la exclusión de los jóvenes. Ante tal camino oscuro –y en lo lúgubre se desestima lo dado, la positividad– se hace necesario indagar en el proceso de construcción de los discursos y su legitimación, en la proposición de otras maneras de abordar el actuar de los jóvenes y por tanto su participación política, con el fin de establecer vínculos, conexiones o desconexiones que permitan el (auto)reconocimiento, individual y colectivo, de los jóvenes en tanto sujetos.
En un primer momento -y es el objetivo de esta investigación- es necesario escudriñar esos espacios que intencionalmente no son, y que han quedado en tal condición porque lo que es, tiene un fin político bien definido. Pero ese no ser no anula la posibilidad de ser, he ahí donde surge la emergencia de dotar de sentido y hacer hablar a la ausencia. Solo haciendo hablar al discurso construido de la participación política de los jóvenes se podrá develar lo no dicho, sus intenciones, y proponer otros sentidos emancipadores. La participación política de los jóvenes se inscribe, por exclusión, por silenciamiento, por anulación del sujeto, en lo que Boaventura de Sousa Santos define como epistemología del Sur; un:
"...reclamo de nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos válidos, científicos y no científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y las discriminaciones causadas por el capitalismo y por el colonialismo" (de Sousa Santos, 2010, pág. 57).
La participación política de los jóvenes traza esta cartografía de lo no dicho, que implica develar la voz de los que han tenido que ver los acontecimientos debajo del retablo. En tal sentido Boaventura de Sousa establece cinco lógicas fundamentales que operan para el silenciamiento, ellas son: la de la monocultura del saber y del rigor del saber, la monocultura del tiempo lineal, la de la clasificación social y la de la escala dominante. Desde las perspectivas teóricas y metodológicas que han asumido la participación política de los jóvenes, y desde la implementación de políticas públicas al respecto, la articulación de estas lógicas ha contribuido al borramiento discursivo, a dejar ciertas zonas en el espacio de lo no existente.




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* Chávez
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador - FLACSO. Quito, Ecuador