Este trabajo se propone reflexionar acerca de las potencialidades y desafíos en intervenciones comunitarias orientadas a la construcción de lazos sociales no violentos y la promoción en salud mental, a partir de la experiencia llevada a cabo en el marco del proyecto de investigación – acción “Salud mental y promoción de lazos sociales no violentos” y el Proyecto de Investigación (PPID) “Aproximaciones a las prácticas sociales violentas: sus usos y sentidos en barrios de alta vulnerabilidad social” (Facultad de Psicología, UNLP)
Dado que muchas veces en las Universidades, se escinde la investigación de la intervención o bien se pone el acento en una de estas modalidades, nos propusimos trabajar en la construcción de un dispositivo de intervención psicosocial con anclaje territorial, orientado a la prevención, promoción y fortalecimiento de lazos comunitarios afectados por prácticas sociales violentas que comprometan la salud integral y el ejercicio de derechos de actores socio comunitarios residentes en barrios vulnerables de la ciudad de La Plata.
Nuestra propuesta se sustenta en el modelo de investigación-acción participativa. Se trata de una metodología que propone un abordaje en el cual los actores implicados se convierten en los protagonistas del proceso de construcción del conocimiento de la realidad sobre el objeto de estudio, en la detección de problemas y necesidades y en la elaboración de propuestas y soluciones de transformación organizacional.
Si bien podemos identificar diferentes modalidades y expresiones de las violencias: económica, política, física, simbólica, violencia sexual y de género, entre otras, entendemos todas ellas comprometen la salud mental de quienes las padecen, pero además, la salud mental comunitaria. Estas situaciones y prácticas afectan aún más a grupos vulnerabilizados tanto por sus condiciones de vida como por el no acceso de sus derechos sociales.
El territorio delimitado es un barrio ubicado a las afueras de la cuidad de La Plata que marca la “frontera” de lo rural y lo urbano y se encuentra habitado principalmente por migrantes de origen boliviano - muchos de los cuales llevan varias generaciones en Argentina- quienes comparten el espacio con “nativos”, con migrantes de otras procedencias y con hijos/as de migrantes que son argentinos/as. No podemos dejar de mencionar que en Argentina los migrantes bolivianos son uno de los grupos más estigmatizados. (Grimson, 2011)
Las principales acciones e instancias de intervención en el territorio que progresivamente se están llevando a cabo junto a los actores comunitarios son las siguientes: elaboración de un mapeo colectivo; entrevistas con referentes comunitarios; participación en un taller de cine para adolescentes y jóvenes organizado por una asociación comunitaria del barrio; relevamiento de representaciones sobre las violencias y talleres de reflexión con mujeres. Entendemos que estos modos de intervención, sustentados en la participación colectiva, habilitan la elaboración de prácticas comunitarias que posibiliten el pasaje de lo individual a lo colectivo, de la fragmentación a la restitución de lazos sociales no violentos.
Si bien a medida que fuimos avanzando en la intervención territorial emergieron múltiples dimensiones vinculadas a la problemática en cuestión, en este trabajo nos interesa señalar al menos dos cuestiones que se anudan directamente con nuestra experiencia. Por un lado, la participación del equipo de la Facultad en el Taller de Cine, nos llevó a reflexionar acerca del lugar de la creatividad colectiva como herramienta para promover y/o fortalecer lazos sociales no violentos que incidan en la en la salud mental comunitaria. Con esto nos referimos a procesos participativos y comunitarios que abordan una temática o problemática comunitaria utilizando recursos lúdicos y artísticos de creación colectiva, potenciando el abordaje de situaciones conflictivas que se viven individual o colectivamente (como pueden ser situaciones de violencia, discriminación, consumo problemático de sustancias, inaccesibilidad a ciertos derechos básicos y fundamentales) y conllevan un alto padecimiento subjetivo, asumiendo que deben ser abordadas comunitariamente, en el marco de acciones colectivas. (Bang, 2014, 2016)
A su vez, a partir de la construcción del mapeo institucional y las entrevistas con actores comunitarios, pudimos visualizar que si bien en el barrio hay numerosas organizaciones sociales en un radio muy acotado, la gran mayoría de ellas se referencian y responden a diferentes organizaciones político- partidarias, a la vez que se torna visible la ausencia instituciones del sector público y el abandono del Estado dando cuenta de una historia de “violencia sistémica”* (Zizek, 2013) que se agudiza visiblemente en un contexto de avance de políticas neoliberales tendientes fortalecer y exacerbar las individualidades, socavar y fragmentar los lazos sociales, naturalizar ciertas violencias e incrementar las desigualdades sociales, fabricando nuevas formas de subjetividad.
De las entrevistas con referentes institucionales se desprende que en el barrio prima una lógica de fragmentación político-territorial, la cual es visualizada por los mismos actores locales como un obstáculo a la hora de promover estrategias de acción colectivas en beneficio de la comunidad. En función de nuestra experiencia concreta, nos resultó significativo incluir la perspectiva de redes (Dabas y Perrone, 1999; Rovere, 1999; Bang y Stolkiner, 2013) a la hora de pensar el quehacer colectivo, reflexionar acerca de las violencias, y construir colectivamente estrategias de intervención comunitaria frente a problemáticas sociales como las “experiencias violentas”, contemplando su implicancia en la salud mental de los sujetos y las comunidades.
En tanto actores universitarios, y con un fuerte compromiso social, nos proponemos proyectar formas de acción colectivas que posibiliten la reflexión crítica, la construcción de conocimiento situado y al mismo tiempo, aporten herramientas para el abordaje comunitario de problemáticas sociales complejas. No obstante, cabe señalar que consideramos fundamental e ineludible recuperar rol del Estado, en todos sus niveles, en tanto actor protagónico y responsable a la hora de promover y garantizar el acceso a Derechos fundamentales de los y las ciudadanas.
NOTAS
* Según Zizek, la violencia subjetiva es la parte más visible de un triunvirato que incluye también dos tipos objetivos de violencia: sistémica y simbólica. La primera de ellas, está relacionada con la violencia estructurante del sistema capitalista y los regímenes de opresión (capitalismo y patriarcado). Son las consecuencias a menudo catastróficas del funcionamiento homogéneo de nuestro sistema económico y político. Dicho autor señala que esta violencia objetiva es inherente al estado de las cosas “normal” y por tanto es invisible, dado que sostiene la normalidad del “nivel cero” contra lo que percibimos como subjetivamente violento. La segunda, la violencia simbólica, se encarna en el lenguaje, en los discursos, imponiendo cierto universo de sentidos. Dicho autor sostiene que la violencia inter-subjetiva, la más visible y por tanto condenable, es aquella vinculada con lo físico y psicológico del orden interpersonal que aparece como acto anormal en un supuesto “grado cero” de violencia, es decir, aquel estado de cosas “normal” y pacífico que es punto de contraste y crítica para la violencia subjetiva emergente (Zizek, 2013).