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Resumen de ponencia
El lugar del saber en la investigación social: Una experiencia con jóvenes y el empoderamiento de su territorio

*Camila Jaramillo Monroy
*Caterine Pardo Mojica



Esta ponencia busca problematizar el lugar del saber en la investigación social, analizando la experiencia de un grupo de jóvenes del municipio de Soacha, ubicado en el departamento de Cundinamarca-Colombia, quienes a través de un proyecto de innovación aplicado al territorio, lograron apropiarse de los saberes científicos y tecnológicos del proyecto, adaptarlos a su contexto y generar nuevos saberes que contribuyeran a su municipio; ello haciendo visible la importancia de los saberes locales dentro de la investigación social en la actualidad.
Según Wolfgang Sachs, la idea de desarrollo surgió después de la segunda guerra mundial cuando Harry S. Truman en 1949 “declaró, en su discurso de investidura, por primera vez al Hemisferio Sur como «áreas subdesarrolladas»” (Sachs, 1996, p. 2). Esta premisa se convirtió en el marco de referencia para los países del sur y la noción de desarrollo fue incorporada no solamente en los discursos oficiales sino también en el lenguaje cotidiano. No obstante, es claro que este discurso ha llevado a que los países del norte sean cada vez más ricos y que la brecha con los países del sur sea cada vez más amplia, al tiempo que ha llevado a que todo conocimiento que se aleje del discurso científico oficial no tenga valor.
Es en este contexto en el que surgen las epistemologías del sur como una forma de dar voz a los que no han sido escuchados, como una manera de contar la historia desde otra perspectiva diferente a la de los vencedores. Desde la visión de Boaventura de Sousa (2009), las epistemologías del sur permiten darle valor a los saberes que han sido ignorados, desvalorizados e invisibilizados a través de la historia por el conocimiento eurocéntrico. A través de esta postura se pretende reconocer otras miradas con el fin de comprender las realidades que se viven en nuestro continente.
Ante la pregunta de cómo entendemos la contemporaneidad como investigadores sociales, de cómo nos situamos frente a las realidades y del lugar que damos a los saberes que emergen de los contextos en los cuales investigamos y aprendemos, surge el interés por analizar y reflexionar en torno a la experiencia de campo dada en el marco del proyecto Smart Town: Talento e innovación aplicada al territorio, desarrollado entre los años 2014 al 2016 desde la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Gobernación de Cundinamarca, que en asocio con la Universidad de los Andes, la Pontificia Universidad Javeriana y la Corporación Universitaria Minuto de Dios, buscó generar un modelo educativo de espacios de aprendizaje para el desarrollo del talento en jóvenes, que estuviera soportado en tecnología y se orientara al desarrollo de competencias de innovación y emprendimiento, esenciales por su potencial impacto en los municipios de Soacha, Girardot y Zipaquirá, ubicados en el departamento de Cundinamarca-Colombia (González, E &Vives, M & González, M, 2016).
Este macro proyecto partió de grandes expectativas, contando con el trabajo de universidades reconocidas en el país por su desarrollo científico e investigativo y su presencia en gran parte del territorio colombiano, y con la participación de maestros e investigadores de las facultades de Ingeniería y Ciencias de la Universidad de los Andes; las facultades de Psicología, Educación e Ingeniería de la Pontificia Universidad Javeriana; y la facultad de Educación y el Parque Científico de Innovación Social de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.
Para este caso particular nos centraremos en la experiencia de campo en el municipio de Soacha-Cundinamarca, ya que por un lado, es uno de los municipios con mayor número de habitantes del departamento, que en su mayoría son población desplazada por la violencia de todo el país, esto gracias a la cercanía del municipio con la ciudad de Bogotá (Ciudad capital de Colombia) y su bajo costo de vida. Por otro lado, este municipio se ha caracterizado por tener altos niveles de pobreza, discriminación y exclusión social, para los cuales se han presentado soluciones de bajo impacto y poca sostenibilidad que no logran responder a las necesidades del territorio.
Dentro del proyecto Smart Town, en la fase de implementación del modelo pedagógico, se trabajó con cuatro tutores jóvenes del municipio, que a su vez formarían alrededor de 340 niños, niñas y adolescentes en áreas de robótica, dispositivos móviles y nanotecnología. El proceso de formación de tutores, más allá de centrarse en las tecnologías propias del proyecto Smart Town, fue un escenario de encuentro entre los saberes de los investigadores y los de los jóvenes del municipio, encuentro que no solo permitió descubrir la potencialidad de la tecnología aplicada al territorio, sino cómo esos saberes muchas veces ignorados y señalados como problema, en realidad eran un punto de partida para conocer, reconocer y transformar las realidades del municipio.
La pregunta sobre el saber ha sido continua a través de los años en todos los pueblos latinoamericanos; el saber que se configura y reconfigura a través de la interacción misma de los pueblos. Es allí donde el investigador social busca caminos para comprender la realidad social, pero dicha comprensión no parte de la sociología clásica como tal, parte de los saberes que se movilizan en los territorios, en la interacción de la gente y sus comunidades, que se empoderan en sus discursos para reconfigurarse a través de acciones colectivas. A partir de esta idea, el trabajo de los jóvenes de Soacha se fue tejiendo con los saberes que el modelo educativo de Smart Town se proponía dentro del proyecto. La visión inicial de un municipio con altas problemáticas sociales se reconfiguró a través del tiempo permitiendo a los investigadores verlo como un territorio con una enorme capacidad de transformación por medio de los saberes que los mismos jóvenes movilizaban en los espacios de aprendizaje. No se trató tan solo de la tecnología como tal, sino de la generación de espacios de convivencia, interacción y respeto en medio de las diferencias y en pro de un objetivo común: transformar sus realidades y a su vez comprenderse como parte fundamental de dicho espacio. Es así, como en los intersticios de la experiencia misma de la investigación formal, los jóvenes de este municipio generaron un espacio de saber que les permitió a través del conocimiento científico llevado por la universidad, generar un saber propio de su territorio que los empoderara y que les permitiera transformar sus realidades.
La experiencia de los jóvenes rompió los esquemas estructurados de la investigación misma. Sus dinámicas, sus tiempos, sus saberes, permitieron comprender aquello que se escapaba al saber de los investigadores; desde allí se pudo comprender que el proyecto partiría de un diálogo de saberes que permitiera entender el lugar del saber científico y el lugar de la experiencia de los jóvenes en las calles de su municipio, algo que por mucho tiempo había sido ignorado o no se había tenido en cuenta en muchas investigaciones y procesos adelantados allí, y que aquí fue parte fundamental para desarrollar el proceso investigativo.
Así entonces, ante las preguntas de si ¿podría existir un esquema único para investigar un contexto tal como Soacha?, o si ¿existiría un camino único para generar un modelo pedagógico basado en tecnología como se lo proponía Smart Town?, las respuestas llegaron a nosotros en el día a día con los jóvenes de Soacha, ellos lograron a través de sus saberes mostrarnos que incluso en su mismo territorio existía una multiplicidad de saberes que enriquecerían no solo la experiencia de los investigadores mismos, sino aquello que esperábamos desarrollar allí. De esta manera, se pudo evidenciar una nueva forma de entender la acción política del sujeto en comunidad, en la cual existen múltiples formas de ser un actor político capaz de transformar las complejas realidades sociales de nuestros territorios.
A partir de lo anterior es posible reconocer la importancia de los saberes locales dentro de la investigación social y su incidencia en los conocimientos que se generan desde lugares tales como la universidad. Es así como la investigación social se presenta en la actualidad como la posibilidad de reconocer la riqueza cultural, social e inmaterial de Latinoamérica, potenciando la generación de conocimiento propio que dé lugar a los saberes que por siglos han sido invisibilizados. Experiencias como la de los jóvenes de Soacha enriquecen las prácticas investigativas en ciencias sociales y humanas, no solo porque permiten la comprensión de una comunidad o grupo social, sino porque permiten el diálogo interdisciplinar, regional y local, a la vez, ampliando el panorama sobre el cual se investiga.

Bibliografía
De Sousa Santos, B (2009). Una epistemología del sur: la reinvención del conocimiento y la emancipación social. México: Siglo XXI Editores / Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.
González, E &Vives, M & González, M. (Eds.) (2016). Smart Town. Talento e innovación aplicada al territorio. Bogotá: Javegraf.
Sachs, W. (Ed.) (1996). Diccionario del Desarrollo: Una Guía del Conocimiento como Poder. Bogotá: PRATEC, Proyecto Andino de Tecnologías Campesinas.




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* Jaramillo Monroy
Universidad de los Andes (UNIANDES). Bogotá, Colombia

* Pardo Mojica
Pontificia Universidad Javeriana - PUJ. Bogotá, Colombia