Los estudios que se concentran en el análisis de los discursos suelen dedicarse a categorizar, ideológica, política y teóricamente al autor o los autores de ese discurso, en tanto universo lógicamente estabilizado. Son objeto de ese tipo de análisis los programas educativos, los discursos políticos referentes a las políticas públicas y los relevamientos de opinión, que terminan trabajando sobre una relación endogámica y extremadamente teledirigida: el discurso dice esto y lo ubicamos en este lugar, juntamos votos (por el lado de la política) y obtenemos prestigio académico, respectivamente (por el lado de la academia “paperista”).
Se suma a esto que la academia tiene una realidad endogámica, así como la política; suele tender, por más democrática que se proclame, a procedimientos cupulares, dejando por fuera la posibilidad de poner en discusión a la política, la ciencia y la vida.
Por ello este trabajo se propone, a partir de la convocatoria que tiene como fundamento el artículo 2 de la ley orgánica de la Universidad de la República, trabajar con la idea de discursividad, es decir, esa prolongación del discurso que impacta en otros campos y genera estabilidades y tensiones, discute endogamias y reproducciones estabilizadas, desata injusticias, derechos, seguridades y convivencia. Es que nos interesa tanto el discurso hegemónico como la producción científica y la reflexión de la gente al respecto, es decir, cómo impactan estos discursos y decisiones en las preocupaciones de la gente, y cómo generan otros discursos -y prácticas-, aunque no sean objeto de relevamiento preciso de este trabajo. Se trata de tender puentes entre la producción de conocimiento y “lo que pasa en la cancha”, para no quedarnos solo con el producir para reflexionar sino también poner en juego (y ponernos a jugar) el saber con el hacer.
En este trabajo el lector encontrará resultados de investigación, incitación teórica y propuestas, como un aporte a la relación universidad – sociedad, ya que tomar el tema ´violencia en el deporte´ como problema social y como excusa teórica, para este equipo, significó y significa meterse inicialmente en dos temas candentes en toda la sociedad que impactan en otras derivas. Por un lado la influencia de los medios de comunicación en la conformación de sentido común, y por otro, las políticas públicas que impactan directamente sobre la vida de la gente, y en este caso, sobre eventos muy arraigados a la cultura popular como son los deportivos.
Los trabajos aquí reunidos abordan el tema de la violencia en el deporte referida casi exclusivamente a la violencia en los espectáculos deportivos de fútbol, ya que es el espectáculo de masas por excelencia, tanto por su hiper-mediatización como por contar con la mayor cantidad de víctimas -algunas lamentablemente fatales-, sirviendo como ejemplo y base para otras discusiones que construyen nuestro quehacer deportivo.
Sin duda que el producto teórico más importante emerge del informe sobre el trabajo del grupo y los debates sucedidos en territorio, donde se configuraron las categorías de discusión. En eso consiste el trabajo de Rafael Bayce e Ignacio De Boni, que ponen en fuerte tensión a los polos discursivos a partir de los ocho temas catalizadores de la discusión, mostrando los antagonismos que surgen en las afirmaciones sobre la cantidad de violencia (mucha, poca, creciente), el grado de peligrosidad para la gente, el espectáculo y el espacio físico, la procedencia de la violencia, las posibilidades de eliminarla o disminuirla. Esta discusión de postulados y argumentos tiene un fuerte anclaje en datos de la realidad uruguaya, logrados mediante la recolección de datos secundarios durante el período 2006 – 2016, que dio como resultado un corpus empírico compuesto por los discursos de los medios de comunicación, el sistema político, la opinión pública, las empresas de seguridad y los clubes deportivos (Polo A), que fue contrastado con la tradición académica sobre el tema y estudios conexos (Polo B), idea central de la investigación y de la posterior discusión territorial.
Volviendo a la investigación principal, previo a la llegada a territorio a instalar el debate, se estimó conveniente realizar una breve encuesta auto-administrada con el objetivo de promover el ejercicio de pensar el tema y tener una primera impresión sobre el estado de la opinión pública, de modo de comparar su grado de proximidad respecto a los polos discursivos propuestos en el trabajo. En ese sentido, Cristian Maneiro obtuvo un producto que sirve como descriptor inicial de dichas percepciones sociales, actuando como insumo disparador para posteriores análisis.
También fue necesario, como aporte a la producción sobre el tema de la violencia en el deporte, y principalmente como parte del contenido del Polo A, incluir el análisis que realiza Juan Cristiano a la normativa jurídica sobre seguridad dispuesta para los partidos de fútbol profesional uruguayo. A partir de la sociología del derecho, se organiza una presentación de las normas jurídicas de instituciones deportivas supranacionales y nacionales, así como las emitidas por el estado uruguayo, estas últimas claramente enfocadas en expulsar a las personas violentas de los espectáculos deportivos, planteando así la posibilidad de erradicar la violencia de los estadios.
Un parte de la discusión sobre legislación en torno a la violencia deportiva en los últimos tres años en Uruguay, ha sido sobre las penalizaciones a las hinchadas por cánticos ofensivos y utilización de palabras obscenas, ya que desde el discurso punitivista hegemónico se argumenta que estas acciones van en detrimento del espectáculo público y generan una escalada hacia la violencia física. Por eso los aportes de Juan Cristiano desde su proceso de doctorado son muy valiosos, ya que esboza ciertas hipótesis que permiten orientar su recolección empírica y componer un conjunto de indicadores que, transformados en códigos analíticos (barrio, apodos, verbos, sentimientos, amenazas, autoelogio, insultos y burlas, victoria, droga, alcohol), sirven para ordenar temáticamente las transcripciones de los cantos de las hinchadas de fútbol y básquetbol, y las inscripciones de sus banderas en el campeonato uruguayo de fútbol de primera división 2011-2012 y en la liga uruguaya de básquetbol 2011-2012, dejando de lado los campeonatos de segunda división profesional tanto de fútbol como de básquetbol.
El otro gran tema que ocupó la agenda mediática y política uruguaya en los últimos dos años, gracias a las repercusiones de feminicidios y las correspondientes manifestaciones populares de organizaciones, fue la violencia de género. Este tema está muy presente en varias investigaciones sobre violencia en el deporte, donde se afirma consistentemente (no somos los únicos) que el deporte no es “el fiel reflejo de la sociedad” sino que es la sociedad misma pero en un entramado particular, como lo pueden ser otras manifestaciones o prácticas culturales como las religiosas, artísticas, y/o políticas, que en el medio social no actúan por separado. Esto lo muestra fielmente el trabajo de Rafael Bruno, Marcelo Rossal y Natalia Vernazza: de Vernazza, sobre la hinchada del Club Atlético Peñarol; de Bruno, sobre la del Racing Club de Montevideo; con reflexiones antropológicas a cargo de Rossal. Se resaltan las categorías de masculinidad y solidaridad.
Por su parte, decidimos englobar en esta publicación aportes regionales que consisten en reflexiones comparativas sobre las investigaciones que se vienen dando sobre el tema. Un importante grupo con el que comenzamos a relacionarnos a partir de algunos proyectos, ha venido desarrollando numerosas investigaciones que abordan el fenómeno de la violencia en el deporte, y que han cambiado los ejes que articulaban su discusión. En ese sentido, José Garriga, Nicolás Cabrera y Diego Murzi presentan las principales líneas interpretativas que permitieron comprender el fenómeno, permitiendo visualizar los cambios que están modificando la situación de la violencia en el deporte en Argentina, donde aparecen la privatización de la violencia, la hiper-tecnologización absurda de la seguridad, las organizaciones de hinchas, o el lugar de la familia en el espectáculo.
Finalmente Bruno Mora Pereyra esquematiza el proceso de trabajo interdisciplinario del grupo de investigación a partir del tratamiento del tema de la Violencia en el Deporte, que no sólo comprendió la investigación principal, sino también actividades de extensión – territoriales, y cursos de Educación Permanente para egresados y para estudiantes de grado, ambas propuestas de alcance nacional. La riqueza de la investigación no solo estuvo en los resultados alcanzados, en tanto producción de conocimiento técnico sobre el tema, sino también en la discusión territorial generada gracias al acercamiento de autoridades, especialistas y vecinos. La investigación desembocó en la creación del Grupo de Estudios Sociales y Culturales sobre Deporte, donde ya se nuclean y se siguen pensando iniciativas interdisciplinarias e integrales (enseñanza – investigación – extensión), desde las ciencias humanas y sociales.
El “bonus track” del libro lo aporta Rafael Bayce, quien además de haber articulado las teorías e investigaciones académicas del Polo B, presenta un artículo sobre Carlos Solé, personaje mítico y fundante del relato y la comunicación deportiva uruguaya, en el que desarrolla un punto que nos interesa resaltar: el trabajo periodístico, al tener al relato como parte iconolatrada de la tarea, refleja culturas medias y subculturas específicas, y genera expresiones nuevas, progresivamente abarcativas en el universo social y con un importante poder estructurador.
Serán presentados entonces los ejes estructuradores del libro, en un formato que permita identificar y reflexionar sobre sus desafíos e impactos en el campo de los estudios sociales y culturales sobre el deporte