Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
La información ambiental y su aplicabilidad en la actual crisis del conocimiento. Especificaciones para un Sistema de Información para la gobernanza ambiental.

*Daniel Ernesto Lanson



Desde la revolución industrial el hombre ha aumentado su capacidad productiva persiguiendo la maximización de las ganancias y el aumento del capital y del consumo como medidas de progreso. Este modelo de producción (capitalista en sus diferentes fases) ha producido importantes avances tecnológicos que proveyeron las bases productivas a ese desarrollo, pero acompañados de un proceso de deterioro del ambiente, los recursos naturales y la calidad de vida de la población (Leff, 1994, 1998). A partir de la segunda mitad del siglo XX, comenzó a vislumbrarse que ese deterioro de la calidad de vida de los habitantes se relaciona con el deterioro de su entorno provocado por el estilo asumido por el mismo desarrollo desde la lógica del crecimiento de la sociedad capitalista; reconociéndose esta problemática como una problemática social y cultural.
Siguiendo el pensamiento de autores como Enrique Leff, Francisco González Ladrón de Guevara y Edgar Morin, las características de esta problemática destacan la pertinencia de entender al ambiente como el emergente de la interacción sociedad-naturaleza. Interacción que esta culturalmente organizada según las prácticas sociales de los grupos en sus territorios, sus respectivos elementos cognoscitivos y simbólicos, las características de su sistema técnico y de sus procesos de producción y reproducción. Así entendido, se reconoce pertinente su conceptualización desde los sistemas complejos auto-eco-organizados que define Morin en su Introducción a la Complejidad (1990) y su abordaje a partir de prácticas de “ciencia con la gente” (FUNTOWICZ y RAVETZ, 1993) que permitan la integración de la información en la toma de decisiones. Una integración que no supedite el conocimiento a los intereses sectoriales sino que permita, mediante la apertura al diálogo de saberes (LEFF, 1994), en el marco de comunidades ampliadas de pares (FUNTOWICZ y RAVETZ, 1993), la generación de un conocimiento usable (CLARK, 2016) para la gestión ambiental pública. Es decir, un conocimiento que se reconozca relativo a un sistema complejo y adaptativo (el ambiente), en un contexto de constante innovación, e inmerso en un sistema político; un conocimiento que se reconozca situado socio-espacio-temporalmente y epistemológicamente (HARAWAY, 1991), tanto en su contexto como en la parcialidad y localización de su generación, permitiendo su integración con otros conocimientos (científicos y saberes) para una aproximación a la complejidad ambiental.
En este marco, la ponencia presenta la especificación técnico-metodológica de un Sistema de Información Ambiental diseñado para su uso como herramienta en la gobernanza ambiental. Tales especificaciones se fundamentan en la referida conceptualización de la actual crisis ambiental (que es una crisis del conocimiento según reconoce Enroque Leff) y las posibilidades de su abordaje con prácticas de ciencia con la gente (ciencia posnormal) -sobre los que se basa la herramienta desarrollada en la tesis doctoral de quien suscribe-; que son releídos en este trabajo desde el pensamiento de referentes académicos, políticos y sociales como Boeaventura de Sousa Santos, Rene Ramírez, el Papa Francisco, Peter Gluckman, Fernando Huanacuni Mamani y Álvaro Linera.
Tales bases conceptuales, en su orientación al desarrollo de herramientas para la gobernanza ambiental, señalan que la generación de conocimiento destinado a la misma, en el descrito contexto, requiere reconsiderar el modelo moderno de una ciencia que aporta información para ser aplicada mediante políticas públicas y orientarse hacia modelos participativos de co-construcción del conocimiento que reconozcan la imperfección y la condición irreductible de la incertidumbre de los sistemas complejos (MORIN, 1990; LEFF, 2004 y 2006; FUNTOWICZ y STRAND, 2007; FRANCISCO, 2015). En este sentido, además de reconocer la crisis del sistema científico señalada por Saltelli y Funtowicz (2017), se entiende necesario un movimiento desde un “decir verdades al poder” que habla en nombre de la ciencia, hacia un “trabajando deliberadamente dentro de imperfecciones”, entendido como un paso adelante hacia la democratización de la experiencia y la producción de conocimiento; es decir, el reconocimiento de la diversidad de experiencias en una comunidad ampliada de pares frente a la restricción de la experticia académica. Esto invita a considerar a los materiales científicos introducidos no como “representaciones de hechos” sino como “evidencias” cuya relevancia puede ser rebatida (RAVETZ, 2007), pudiendo reconocerlas como inciertas a determinados niveles de significación o escalas; por lo que quedan sujetas a interpretaciones legitimantes. En tal sentido, la comunidad extendida de pares no se encarga de las incertidumbres del sistema sino de la complejidad del mismo; y en cuanto a los científicos, al desvincular la incertidumbre con una baja calidad de la información, se liberan de realizar manejos de dicha incertidumbre; al tiempo que, al incluir la “contradicción” en la concepción de los problemas, reconocen la participación de intereses, la existencia de necesidades de supervivencia y la posible corrupción en el sistema académico.
Este enfoque sobre la problemática ambiental localiza el debate de lo científico en el ámbito político y señala a la gestión pública como autoridad emergente de la voluntad popular en una democracia participativa; motivo por lo que la herramienta especificada está orientada a ella. Así, los gobiernos municipales en su gestión ambiental resultan un actor territorial central en la gobernanza ambiental, particularmente en la escala local; realidad surgida de un reconocimiento atributivo de carácter jurídico, cuya la representación institucional es la municipalidad (IGLESIAS y MARTÍNEZ, 2005). Además, es en el municipio donde suelen plantearse las demandas sociales y ambientales. Y en un contexto de interpretación de la realidad que no escapa a la llamada “post-verdad”, la cuestión no es qué “realidad” es verdad desde el punto de vista científico (modelo moderno de ciencia) sino cual “realidad” que guía a la acción política es válida para “orientar” la investigación científica en el marco de crisis de la ciencia y del ejercicio social de tal post verdad; lo que implica una discusión crítica sobre lo relevante del conocimiento científico para su aprovechamiento eficiente por parte de la sociedad en el camino hacia el buen vivir de la sociedad, entendido como el equilibrio natural y espiritual, interno y externo de una comunidad que implica primero saber y luego, saber relacionarse o convivir con todas las formas de existencia (HUANACUNI MAMANI, 2010).




......................

* Lanson
Universidad Nacional de Luján UNLu. Luján, Argentina