Esta ponencia tiene dos objetivos principales. El primero es ilustrar una crítica profunda que el pensador Frantz Fanon estableció frente a la filosofía histórica del pensamiento colonial, sobre todo en referencia al modelo de historia hegeliano. El segundo propósito es analizar cierta vía, planteada por Fanon, para romper con la opresión de ese discurso occidental. Mientras se ha identificado a Fanon con una visión en la que la violencia tiene un papel central en el despertar de la conciencia del colonizado, esta ponencia busca destacar que, para el pensador de Martinica, la violencia no era una senda aislada en el despertar de la conciencia y el proceso de emancipación. La poesía y otras formas de manifestación artística fueron reconocidas por Fanon como un recurso fundamental para romper con la opresión colonial. Este trabajo busca explicar dicha visión y establecerla no como un punto secundario en Fanon, sino como un punto central en su pensamiento.
La idea colonial de la historia es una concepción que considera que la historia tiene un fin determinado y una trayectoria que está proyectada hacia ese fin. En esta narrativa, la dominación, explotación y despojo colonial se justificó moralmente argumentando que la libertad y el progreso serían legítimamente alcanzables. Este discurso fue impuesto a los sujetos colonizados, haciéndolos partícipes, solo como actores secundarios, de una historia que no les era propia, sino ajena e invasiva.
Uno de los autores cuyo pensamiento expresa esta concepción general de la historia es Hegel. Una de las características de la visión dialéctica de la historia hegeliana, es que supone la existencia de dos tipos de conciencia: la del maestro y la del esclavo. Para Hegel, dichas conciencias son realizables en la medida en que la otra existe. Es decir, sólo en la mirada del opuesto uno reconoce su propia conciencia y puede superarla llegando a una conciliación en donde ninguna de las dos conciencias tienen cabida, es decir, se alcanza un completo estado de libertad. Esta visión arraigada en una filosofía ilustrada occidental, tuvo, de acuerdo con el pensador Frantz Fanon, repercusiones importantes en la concepción del sujeto colonizado y de su historia.
Fanon, haciendo una crítica profunda a la idea de la historia hegeliana afirmaba que esa dialéctica sencillamente no existía en el mundo de la colonización. Fanon aseguraba que el sujeto colonizado se enfrentaba a un antagonismo en donde la conciliación y superación no eran factibles. Entre otras cosas, Fanon argumentaba que el sujeto colonizado, se encontraba en un estado de “petrificación” y en este sentido “el otro”, el colonizador, no le permitía revelar su propia conciencia, o para decirlo de otro modo, en la mirada del otro no encontraba la posibilidad de superar su propia condición. La famosa dialéctica que caminaba hacia la libertad en Hegel no funcionaba en el mundo colonial. En todo caso, de acuerdo con Fanon, la narrativa histórica del colonialismo se vuelve una historia que excluye y petrifica la condición del colonizado.
Aunado a ello, Marriot (1) afirma que en el discurso colonizador, lo que se distingue como “diferente”, basado en el color de la piel, es excluido y expulsado como “prehumano” y en la historia occidental, lo prehumano no tiene cabida. Si la razón ilustrada se vuelve legítima como un discurso progresista y civilizatorio, ¿qué tipo de historia, qué tipo de narrativa queda para el sujeto colonizado? Si la historia colonial lo determina como prehumano, como diferente, como no civilizado, ¿qué posibilidades tiene ese sujeto para ingresar en el discurso histórico del hombre blanco?
La respuesta que Fanon alumbra frente a estas preguntas apunta a que una absoluta deconstrucción de la conciencia histórica occidental tiene que ser planteada, ¿pero cómo logramos esto de acuerdo con Fanon? Aquí su respuesta no es del todo clara, a veces pareciera apuntar a que solo una disrupción violenta, parecida a la violencia divina que plantea Walter Benjamin, podría permitir un replanteamiento de la historia colonial. Pero por otro lado, Fanon también otorga una labor central a la poesía como forma de despetrificar al sujeto colonizado, en particular, Fanon habla sobre la importancia de la poesía de Aimé Césaire como uno de los factores fundamentales en el despertar de la conciencia colonizada. Así mismo, en la última parte de “Los condenados de la tierra” Fanon reconoce la importancia del arte en los movimientos de liberación nacional.
Encontramos entonces que Fanon reconoce que una manera de liberarse del peso que la historia colonial estableció sobre el colonizado es mediante distintas expresiones artísticas, las cuales revindicaban la vida, el color de la piel, la visión del mundo que había sido arrancada y catalogada como prehumana por la visión occidental. Podemos entonces ver la poesía como una forma artística-discursiva que permite la ruptura con el discurso clásico occidental, con la razón y la mirada ilustrada; permitiendo la liberación de la conciencia petrificada del sujeto colonizado.
Nota al pie de página
1.David Marriott, “Inventions of Existence: Sylvia Wynter, Frantz Fanon, Sociology of ‘the Damned’” in The new Centennial Review, vol. 11, no.3 Winter 2011.