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Resumen de ponencia
NARRANDO Y RECORDANDO: EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL MEXICANO DE 1968 50 AÑOS DESPUÉS

*Jorge Mendoza García




1968: año del movimiento estudiantil
1968, año de movilizaciones juveniles en varias partes del mundo. 1968, año de las protestas en distintos puntos del orbe. 1968, el eco de la guerra de Vietnam rondando Latinoamérica. 1968, el espectro del Che Guevara impregnando camisetas y mantas e ideologías y movimientos sociales. 1968, año de la fuerte y marcada protesta juvenil y estudiantil en el México contemporáneo. Su eco, cincuenta años después se hace sentir. Lo que derivó en un movimiento de amplio espectro y resonancia nacional, en términos sociales políticos e, importante, en términos culturales, tuvo un inicio que se ha denominado accidentado, aunque bien a bien su origen es incierto. Pues hay que recordar que varias universidades fueron ocupadas por la policía o el ejército cuando se desarrollaban otros movimientos estudiantiles.

Algunas Fechas
Se ha fechado el 22 de julio como el inicio del movimiento, debido a una riña entre dos grupos que luego fueron golpeados por la policía y en medio de la golpiza le toco a algunos estudiantes. Empieza la protesta por dicha acción. Para el día 26 de julio la FNET, grupo estudiantil de derecha, convoca a una marcha; lo mismo hacen grupos de izquierda para conmemorar el aniversario de la Revolución Cubana. En un punto que confluyen, la policía los reprime. Un participante de entonces, denuncia que hay piedras y otros objetos para la agresión en los botes de basura que están a su paso. La protesta se eleva. Para el 30 de julio, la represión se extiende y se le da un bazukazo a la puerta de la preparatoria 1 de la UNAM, que entonces se encontraba en el centro de la ciudad. De hecho, las protestas siguen estando en el centro de la ciudad. El día 31 de julio, Javier Barrios Sierra eleva la voz en protesta por las agresiones a los universitarios y a la UNAM. El 1 de agosto, encabeza una manifestación por el sur de la ciudad. Se calcula que participan unas 80 mil personas. El movimiento comienza a forjarse, y crece en adhesiones.
El día 2 de agosto se conforma el Consejo Nacional de Huelga (CNH), órgano rector del movimiento, y el día 3 se explicita el Pliego Petitorio de los 6 puntos: 1. Libertad a los presos políticos (los detenidos durante el movimiento); 2. Derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal federal (en que se establece la disolución social); 3. Desaparición del cuerpo de granaderos; 4. Destitución de los jefes de la policía (que habían estado al frente de la represión); 5. Indemnización a las víctimas de los actos represivos, y 6. Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en los actos de represión. Importante es aquí señalar que la solución a dicho pliego cruza por el dialogo público, algo no antes visto en el México contemporáneo.
Por su parte, desde Guadalajara, el entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz expresará: “una mano está tendida... Los mexicanos dirán si esa mano se queda tendida en el aire…”. El 13 de Agosto se realiza una manifestación del Casco de Santo Tomás al Zócalo: se calculan unos 200.000 manifestantes en el Zócalo. El 27 de agosto marchan unas 400,000 personas. Llegan al Zócalo donde se iza una bandera rojinegra. La prensa, a tono con el poder, condena el hecho. Al siguiente día, 28 de agosto, acarrean a burócratas del gobierno de la ciudad para un acto de desagravio: los trabajadores se molestan y terminan gritando “beee”, “beee”, “somos borregos”, y al final son desalojados por los granaderos, la policía y el ejército.
Septiembre 1, informe presidencial, Díaz Ordaz denuncia que hay un intento por boicotear los Juegos Olímpicos que se inaugurarán el 12 de octubre de ese año. El día 13, se realiza la manifestación del silencio, se calcula que 250,000 personas acuden al Zócalo. Esta marcha será clave y muy significativa. El 18 de septiembre 18 el ejército ocupa Ciudad Universitaria y el día 24 el ejército toma el Casco de Santo Tomás. El 2 de octubre se planea una marcha que partiría de Tlatelolco al Casco de Santo Tomás, para exigir la salida del ejército del Poli. La movilización al final se quedará como una concentración y mitin, y será atacada por el grupo paramilitar Batallón Olimpia y por el Ejército. A la fecha no se sabe la cantidad de muertos de ese fatídico 2 de octubre

La narración y la memoria colectiva
Las cosas fundamentales y significativas de la vida suelen cobrar la forma de relatos, de narraciones, cuando se nos interroga al respecto. Al querer comunicar ciertas situaciones sobre nuestras propias vidas o sobre acontecimientos en que hemos estado o vivenciado, solemos recurrir a las narraciones para hacer comprensible lo que queremos decir, es decir, lo que comunicamos cobra la forma de relato. Cuando se nos pregunta que hicimos en navidad, el día de nuestro cumpleaños o en vacaciones, contamos una pequeña historia.
Pero ¿qué son las narrativas? Narrar es “relatar”, “contar”, “referir” lo cual debe tener algún sentido, cierto significado, para quien narra y para quien escucha o para quien lee. Narración remite, etimológicamente, a “saber de un modo”, esto es, un modo de conocer y de comunicar. Remite, de algún modo a lo conocido, a hacer cercano o familiar lo dicho. Es contar una historia como si fuera un cuento. Como, por ejemplo, lo hace Eduardo Galeano.
La narración da cuenta de lo humano: la narración es parte de la vida humana y, asimismo, va configurando a las personas. Le da forma a su YO, a sus experiencias y, por supuesto, a la memoria.
La memoria es narrativa. En la vida cotidiana la gente no se enfrenta al mundo acontecimiento por acontecimiento, como tampoco se lee palabra por palabra o frase por frase como ha dicho el psicólogo cultural Jerome Bruner. Tanto acontecimientos como frases se enmarcan en algo más amplio, en estructuras mayores, esquemas, planes, marcos de la memoria: "puede hablarse de memoria colectiva cuando evocamos un acontecimiento que ocupa un lugar en la vida de nuestro grupo y que hemos traído a la memoria, que lo hacemos presente en el momento en el que lo recordamos desde el punto de vista de ese grupo", la memoria es colectiva porque es de grupo, porque se comparten significados de la vida social, porque se inscribe en marcos sociales, porque se almacena en artefactos y porque, muy relevante esto, se comunica sobre todo con lenguaje. Más específicamente: se narra. La memoria colectiva es un proceso social de reconstrucción de un pasado vivido o significado por un grupo, sociedad o colectividad.
Ese arte de la memoria que inició con los griegos hace 25 siglo, ahora se procesa mediante fechas y lugares, donde se inscribe el pasado significativo. Quizá por ello existen frases cotidianas que nos llegan: “todo pasado fue mejor”, o “los lugares traen recuerdos”, que resultan frases significativas en la sociedad actual. Por cierto, recordar proviene del latín “re-cordis”, volver a sentir, volver a pasar por el corazón. Como ocurre cuando narramos algo significativo de nuestra pasado, como cuando narramos nuestra infancia y terminamos por poner expresión de niño o como cuando narramos nuestras tragedias y vuelven a dolernos. Y es que la memoria no trata sólo de lo grato de la vida, sino también de nuestras tragedias, como la del 2 de octubre de 1968 o la del 10 de junio de 1971.


Con quiénes se trabajó para esta investigación
i) eventos públicos realizados recientemente, como mesas, foros, coloquios, conferencias, presentaciones de libros, entre otros; ii) entrevistas recientes a distintos personajes: a) dirigentes y participantes del movimiento; b) testigos del movimiento; c) jóvenes que participan en alguna actividad relacionada con la conmemoración del movimiento, esto es, aquellos que se sienten herederos del 68.

Reconstruyendo narrativamente la memoria de 1968
A 50 años del movimiento que concluyó en una matanza, sus participantes, testigos o los así considerados herederos de dicha gesta, narran, dan cuenta de ese evento, reconstruyen lo ocurrido, significando así dicha experiencia. La narración reconstruye, mediante la memoria se hace presente lo sucedido: las narraciones son recursos convencionales, construcciones abiertas a la re-elaboración continuada a medida que la interacción discursiva progresa, las personas no consultan un guion interno, sino que recurren a un instrumento lingüístico incrustado en las secuencias convencionales de acción y es empleado en las relaciones con los otros, de tal suerte que lo que se dice hace presente el evento relatado
Para esta exposición organicé las narrativas en cuatro ejes o temas. El primero es:
Qué pasó el 2 de octubre de 1968
En este eje se indaga cómo narran y recuerdan lo ocurrido en esa fecha, el día de la masacre estudiantil en la Plaza de Tlatelolco. Los distintos entrevistados, dan cuenta, desde distintos ángulos, de lo sucedido.
“El dos de octubre hay una concentración en Tlatelolco, se dan las condiciones para la represión, tiene lugar, digamos, este acto ya muy bien planeado, orquestado, pero al final el Estado no, no se hace cargo de esto, él lo manifiesta como un enfrentamiento, hubo bajas, las bajas no solamente fueron estudiantes, repito, hubo personas de la sociedad civil que también digamos fueron alcanzadas por las balas del Batallón Olimpia” (Martín, actualmente estudiante, 2 de octubre de 2016).
Este estudiante va narrando lo que significa de ese 2 de octubre, que otros le han narrado. Narración de reconstrucción similar puede encontrarse en otra entrevistada, ella joven de 19 años y participante de marchas:
“Fue el ataque contra los estudiantes, aquí en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Fue una masacre por parte del gobierno, quería reprimir a los estudiantes, los quería callar y no encontró otra forma” (Estudiante normalista, comunicación personal de Chihuahua, 2 de octubre de 2016).
Estos fragmentos de entrevista dan cuen




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* Mendoza García
Universidad Pedagógica Nacional UPN. Ciudad de México, México