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Resumen de ponencia
En busca de claves feministas para pensar emancipación desde el sur

Grupo de Trabajo CLACSO: Filosofía política

*Alejandra Ciriza



Avergonzada, deshonrada, nadando en sangre y chorreando mugre: así vemos a la sociedad capitalista. No como la vemos siempre, desempeñando papeles de paz y rectitud, orden, filosofía, ética, sino como bestia vociferante, orgía de anarquía, vaho pestilente, devastadora de la cultura y la humanidad: así se nos aparece en toda su horrorosa crudeza.
Rosa Luxemburg, Junius

alejandra ciriza
CONICET- CCT Mendoza
FCPyS- UN Cuyo
 Bajo la conjetura de que las personas encarnadas dibujamos las expectativas de emancipación sobre la base de un cierto horizonte histórico, este trabajo indaga por los límites y las presiones que las actuales condiciones de existencia imprimen sobre la imaginación política. Lo hago desde una perspectiva que involucra herramientas procedentes de un feminismo ubicado al sur del continente llamado americano, inscripto en la tradición marxista y descolonial,
La violenta regresión producida por la actual crisis del capitalismo pone en cuestión las condiciones de reproducción de la vida en el planeta (la de la naturaleza y la de la especie humana) a la vez que ubica ante la necesidad de pensar horizontes emancipatorios a partir de las determinaciones que el actual proceso de expansión capitalista impone.
Bajo estas condiciones la reedición de políticas neoliberales en el subcontinente nos ubica ante un panorama de extorsión extrema de la naturaleza y despojo de los sectores subalternos y les sujetos que el capitalismo descarta en razón de la clase, la racialización, la explotación y dominación patriarcal y heterosexista.
Los signos de esta crisis capitalista, que por otra parte son recurrentes y en alguna medida comunes a las crisis cíclicas del capitalismo, asolan nuestro continente: un proceso de mercantilización creciente que parece no hallar barrera alguna lo transforma todo en mercancía, desde el agua a las semillas; desde los cuerpos humanos a sus partes, devenidas terreno de valorización del capital; desde la tierra al gas y los metales. Mercantilización y privatización se han imbricado profundamente. Nada de cuanto era común parece posible hoy: cercamiento de los espacios públicos y de los territorios, privatización del agua y del subsuelo en manos del capital con sus efectos: expulsión de quienes habitan esos territorios desde hace siglos, o procuran por la recuperación de tierras ancestrales que les habían sido arrancadas por la vía del genocidio perpetrado en distintos momentos históricos en el proceso de colonización del continente, concesión de los ríos para su explotación por parte de empresas.
La violencia de este proceso de explotación extrema de la naturaleza y de expulsión de miles de seres humanos, de privatización y mercantilización cobra vidas de diversas maneras: a través del ejercicio directo de la fuerza en un espiral de violencia que parece confirmar a diario las previsiones de Rosa Luxemburg respecto de la articulación profunda entre las crisis del capitalismo y la expansión de la barbarie. Sin embargo no sólo se trata de la asociación entre capitalismo y guerra, sino de una barbarie que día a día corre los límites de lo tolerable, degrada la tierra, el agua, el aire; extorsiona y expulsa a les trabajadores generando un interminable ejército de reserva; racializa a miles de seres humanes; canibaliza el trabajo de las mujeres a través de un proceso de privatización que (como supieron ver las feministas de los 70) genera un producto que ellas mismas no pueden vender, pero que el mercado de trabajo compra a precio vil: la fuerza de trabajo; extorsiona sus cuerpos, las despoja de su tiempo y de su vida, pues el deterioro de las condiciones de vida existencia deposita en sus manos, educadas durante siglos en la responsabilidad del cuidado, la lucha por la supervivencia de los y las más vulnerables (niñes y viejes). Al mismo tiempo se produce un rebasamiento de los límites del orden denominado democrático que hace del asesinato y judicialización de activistas una realidad cotidiana, mientras la violencia en su insidiosa versión individual, ya sea bajo la forma de muertes por abortos inseguros o por violencia sexista arrasa con las vidas de las mujeres en Brasil, Colombia, México y Argentina.
La pregunta es ¿qué de específico sucede en esta coyuntura histórica en relación a los cuerpos humanos, a las mujeres, tan frecuentemente asociadas a la naturaleza, ubicadas en tiempos y espacios tradicionalmente desmercantilizados, y privatizados desde hace al menos dos siglos? ¿qué formas de emancipación es posible pensar en un momento histórico en el cual las mujeres y los feminismos en sus versiones más disímiles ocupan en espacio público? ¿qué desafíos y paradojas depara esta peculiar coyuntura, en orden a pensar las posibilidades de emancipación?
La resistencia que opone a estos procesos el movimiento de mujeres y feministas a nivel nacional, continental e internacional ubica ante el desafío de pensar la noción de emancipación poniendo en cuestión sus sesgos andro y eurocéntricos.
Si una de las paradojas a desmenuzar es la incorporación de demandas feministas, incluso muy radicalizadas, como el derecho al aborto legal, en agendas políticas claramente orientadas en un sentido neoliberal, desde la perspectiva que procuro sostener una de las vías posibles para la iluminación de sentidos emancipatorios para las luchas feministas en esta coyuntura es la de recuperar genealogías políticas que permitan avizorar la profunda conexión que hay, en nuestros territorios, entre las luchas por la defensa de los bienes comunes y la emancipación de las mujeres y las comunidades; indagar en una dirección que amplíe los horizontes hacia formas no individualistas y no eurocéntricas de comprender los sentidos de la emancipación.




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* Ciriza
Secretaría de Investigación y Publicación Científica. Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Cuyo - SIPUC/FCPyS - UNCUYO. Mendoza, Argentina