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Resumen de ponencia
Entre el “oro de los Andes” y una “especie plaga”, manejo de camélidos silvestres en Argentina

Grupo de Trabajo CLACSO: Bienes comunes y acceso abierto

*Gabriela Lichtenstein



Los recursos naturales son objeto de tensión y disputa entre diversos actores y agendas desde la escala local a la internacional. El desarrollo de sistemas de gobernanza capaces de favorecer la conservación y el uso sostenido de los recursos naturales, plantea retos radicales tanto a los paradigmas vigentes en los campos de la ecología y agronomía, como a las ciencias sociales. También lleva a cuestionar los supuestos más frecuentes en que se basan actualmente la mayor parte de las políticas tanto de producción como de conservación. El desarrollo de sistemas de gestión sostenible de la biodiversidad implica incorporar el carácter dinámico y complejo de la interacción entre los recursos naturales y las sociedades y reconocer la naturaleza de los bienes comunes para su mejor gestión. Las explicaciones generadas a partir de los paradigmas vigentes, resultan muchas veces parciales y reduccionistas, consecuentemente las propuestas de políticas que derivan de estos planteamientos, son las más de las veces inviables al aplicarse a problemas y contextos particulares.
En el presente trabajo se utiliza el manejo de dos especies de camélidos silvestres para ilustrar las oportunidades y desafíos que presenta la gestión de la fauna silvestre desde la perspectiva de bienes comunes, y la importancia que reviste la participación local y la acción colectiva en el diseño e implementación de políticas públicas para garantizar el uso sustentable.
Los guanacos (Lama guanicoe) y vicuñas (Vicugna vicugna) son camélidos silvestres de amplia distribución en los países andinos y ofrecen un modelo único de uso sustentable que permite esquilar animales en vivo para obtener su valiosa fibra, uniendo de esta manera la conservación de especies silvestres con la generación de beneficios económicos para los pobladores locales. Ambas especies fueron de fundamental importancia para los pobladores locales desde la época de los cazadores-recolectores y fueron utilizadas en forma racional hasta la Conquista. En época incaica, la captura de vicuñas estaba severamente reglamentada y existían instituciones que regulaban su uso. Luego de la Conquista, la caza indiscriminada con armas de fuego provocó una disminución drástica de las poblaciones que al ser utilizadas como un recurso de acceso abierto fueron diezmadas, y sus pieles y cueros exportados a Europa en grandes cantidades.
En el caso del guanaco, también tuvo importancia clave para la vida de los pueblos originarios de Patagonia austral. El modelo de utilización local de baja escala entró en crisis con la colonización de Patagonia y la introducción masiva de ganado ovino. A finales del siglo XIX comienzo la “Conquista del Desierto”, que resultó en el exterminio de grupos indígenas y la apropiación de tierras que rápidamente pasaron a manos particulares. La introducción de millones de cabezas de ganado y la diseminación de prácticas tradicionales europeas condujeron a procesos de desertificación severa del hábitat y declinación de especies silvestres así como la compartimentalización del terreno con cercos y alambrados.
Luego de una etapa de protección a nivel nacional e internacional, ambas especies comenzaron a ser utilizadas bajo el paradigma de uso sustentable. Ejemplos a lo largo del mundo muestran que existen conflictos de intereses entre las necesidades de las especies silvestres y las necesidades humanas, especialmente en ecosistemas de pastoreo. Ante esta situación, el manejo sostenible de fauna silvestre se ofrece como una opción de producción alternativa o complementaria a las producciones agropecuarias tradicionales, que permitiría reconciliar la necesidad de mejorar la calidad de vida de los productores rurales con el mantenimiento de los recursos naturales y el hábitat. La valoración económica de la fauna por parte de la población rural proveería incentivos para su conservación.
En el caso de Argentina, los proyectos de manejo de guanaco se desarrollaron en los años 90´ mayoritariamente en campos privados de Rio Negro, Chubut, Santa Cruz y Neuquén, siguiendo la lógica de la producción de ganado doméstico. Las unidades de producción eran estancias individuales y cada productor siempre negoció la venta de la fibra en forma individual con los mismos dos grandes acopiadores que históricamente les compraron lana de oveja. En los últimos años comenzó a acentuarse la percepción negativa de los productores ganaderos hacia el guanaco debido a la competencia por el recurso forrajero y el agua sumada al bajo precio obtenido por la venta de fibra. La situación se encuentra actualmente agravada especialmente en la provincia de Santa Cruz, lo que trajo desde el Estado la propuesta de un plan de saca para bajar las cargas de guanacos en campos privados de modo de seguir alentando la ganadería ovina.
En el caso de la vicuña, los países andinos desarrollaron distintas modalidades de manejo de acuerdo a sus características particulares como organización social, idiosincrasia, sistemas de producción, sistema de tenencia de la tierra y de los recursos naturales, y legislación. El manejo en Argentina fue inicialmente en cautiverio pero a lo largo de los años fue reemplazado por experiencias de manejo comunitario en la provincia de Jujuy. Cada vez son más las comunidades interesadas en participar de las experiencias de manejo de la especie en las cuales se recrean costumbres ancestrales y se ponen en juego cuestiones identitarias y territoriales. Mientras que las vicuñas son consideradas como “el oro de los Andes”, al guanaco es denominado “especie plaga”. La comparación de las experiencias con especial atención a su génesis, actores involucrados y modelo de gobernanza del recurso nos permitirá entender esta diferencia.




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* Lichtenstein
Instituto Nacional de Antropologia y Pensamiento Latinoamericano INAPL. Buenos Aires, Argentina