Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Documental participativo y experiencia colectiva.

Grupo de Trabajo CLACSO: Tecnopolítica, cultura digital y ciudadanía

*Jacobo Sucari



Resumen.
Desde que la Red global de Internet hizo posible el contacto entre millones de usuarios en un contacto múltiple y a la vez punto a punto, el paradigma de un conocimiento colaborativo configuró herramientas y formas de trabajo específicas que muchos intuyeron como la última y definitiva transición en las relaciones de producción del capitalismo avanzado.
De alguna manera, se intuía que este conocimiento colaborativo a partir de su implementación en todas las esferas de la producción y la creación, sería susceptible de alterar el mapa de la herencia de las últimas revoluciones industriales, abriendo posibilidades a una utopía de un mundo sustentable, y a nuevas propuestas económicas que, como el decrecimiento, harían factible la implementación de nuevas arquitecturas en la relación entre producción y naturaleza.
Estas crónicas de lo posible, surgieron en el corto lapso de una década donde la irrupción de la comunicación digital propiciaba grandes transformaciones en las relaciones materiales, temporales y espaciales a las que estábamos acostumbrados.
De golpe, aquello colaborativo, la comunidad, lo participativo, se aupaba nuevamente en el centro del discurso económico y político, en busca de alternativas a los procesos destructivos del statu-quo neoliberal. Sin embargo, a manera de un contrapunto sincrónico, el capital financiero que se expande en las redes digitales de la bolsa y la banca internacional, mantienen y reafirman su poder político, social y económico, en base a la fascinación y el consumo del individuo hiper-conectado que Internet hace posible. Las redes implementan así complejas asimetrías y relaciones de poder paradójicas.

La investigación y acción participativa en el audiovisual.
En nuestra disciplina, vinculada a la construcción de imagen (y de imaginarios colectivos), lo colaborativo fue una pauta laboral básica en la expansión industrial del cine. A diferencia del artista pintor, escultor, músico, enmarcado en su estudio y atravesado por la imaginería romántica del genio expresivo singular, el cine se manifestó desde sus comienzos, como un medio sinfónico con una gran luminosidad en la combinatoria de distintas artes y disciplinas. Sin embargo, esta industria productiva destruyó la potencialidad creativa de sus individuos, y pronto surgieron caminos alternativos de propuestas personales, enmarcadas en el cine experimental, el cine de autor, o a partir de nuevos modos colaborativos grupales, fuera de la lógica y las formas de la propia industria del cine.
Hoy, lo participativo retorna para buscar una nueva alternativa a la barbarie de los procesos de producción corporativos y su homogéneo control mediático en prensa, cine, y TV. Retorna también el movimiento cooperativo, la investigación y acción participativa (IAP), el desarrollo de comunidades de aprendizaje; modelos de ruptura surgidos en los años 50 en el ámbito de un mundo de pos-guerra, cuando se propone una pedagogía alternativa a la programación institucional. Modos alternativos que hoy ocupan el centro del debate de cara a la constitución de metodologías de trabajo renovadas.
Pero no hemos sido educados en un ámbito colaborativo, y el desarrollo de lo común requiere un ámbito de experimentación permanente. La dimensión de lo participativo no supone tener un camino trazado, sino que puede constituirse como la fuerza en desarrollo de un proceso en marcha. Estado de transformación permanente que choca con las relaciones de producción jerárquicas y conservadoras dominantes en el trabajo convencional y en las burocracias instituidas.
Una metodología participativa supone una disposición a compartir el conocimiento y las plusvalías de la producción, y por lo tanto a distribuir el poder que otorga el manejo de herramientas técnicas a una élite especializada. Lo participativo necesita profundizar en la construcción de narrativas audiovisuales ya que estas tienen una enorme fuerza en la construcción de imaginarios sociales, pero que por su propia génesis en lo colectivo, se enfrenta a fricciones y límites en la capacidad de creación conjunta, en el relato de una experiencia colectiva.
En este sentido, hemos considerado en este artículo buscar las huellas de conexión entre ciencia y comunicación, técnica y política, entre antropología y arte, conexiones que muchas veces se tejen como oposiciones de intereses y metodologías, pero que pueden configurar desde una óptica conjunta, nuevas metodologías de un saber compartido, de un saber que muchas veces es poder en su impulso creativo, de un saber democrático horizontal, un saber abierto a la crítica y a la transformación de su propio corpus.




......................

* Sucari
Universidad de Barcelona UB. barcelona, España