En Epistemología del Sur, Boaventura de De Sousa formula la tesis de que el pensamiento eurocentrista ha concebido un modo especifico de concebir el mundo (marco epistemológico) que ha invisibilizado el resto de concepciones de mundo y que, a través de ello, ha impuesto cánones para la ciencia, la alta cultura y la política. Apoyado en lo anterior, De Sousa plantea la necesidad de nuevos “procesos de producción y de valoración de conocimientos válidos, científicos y no científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento” (De Sousa, 2011:35). De Sousa define este tipo de conocimiento como constitutivo de un nuevo marco epistemológico, el Sur, en el que tienen cabida “las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y las discriminaciones causadas por el capitalismo y por el colonialismo” (De Sousa, 2011:35). Desde el punto de vista de De Sousa, el marco epistemológico hegemónico, el Norte, ha concebido un modelo de comprensión del mundo que pretende ser de carácter universal pero que, en realidad, es tributario de una particularidad: la occidental europea. En lo fundamental, la epistemología del Sur descansa en dos pilares. De un lado, descansa en una comprensión del mundo no occidental, que supone que las fórmulas de solución a los problemas humanos no necesariamente deben pasar por las soluciones típicamente occidentales, eurocéntricas. En materia política, esto implica que la pregunta por la superación definitiva del conflicto puede y debe ser abordada por medio de parámetros, presupuestos, conceptos y categorías no únicamente eurocentristas (entiéndase paradigma liberal). Y del otro, descansa en una asunción radical como un escenario diverso en el que confluyen formas “ser, pensar y sentir, de concebir el tiempo, la relación entre seres humanos y entre humanos y no humanos, de mirar el pasado y el futuro, de organizar colectivamente la vida, la producción de bienes y servicios y el ocio” (De Sousa, 2011:35). Un rasgo distintivo de la epistemología del sur es que está concebida para dar respuesta a las problemáticas de los países que, sin importar si se ubican en el norte y en el sur geográficos, padecen el capitalismo y el colonialismo. Por tal razón, es “un Sur anticapitalista, anticolonial y anti-imperialista. Es un Sur que existe también en el Norte global, en la forma de poblaciones excluidas, silenciadas y marginadas” (De Sousa, 2011:35).
Conforme esto, la perspectiva decolonial es una respuesta desde el sur al eurocentrismo, al sometimiento material y epistemológico perpetrado por Europa a la periferia. Aunque reconoce que la colonia en tanto acontecimiento histórico de implicaciones materiales ya finalizó, la perspectiva decolonial considera que la dependencia ideológica y epistemológica todavía persiste en forma de teorías científicas, modelos políticos o cánones estéticos. En contra de esta dependencia, la perspectiva decolonial desarrolla una crítica que cuestiona las estrategias de dominación del colonialismo, los fundamentos de la epistemología del norte y la validez de sus
(a saber, la política, la ciencia y la alta cultura) (Sousa:2011). En lo que respecta a la política, la epistemología del norte plantea que la mejor forma de organización política es el liberalismo político y que éste busca asegurar la paz social mediante el establecimiento del poder político y el mantenimiento de éste mediante mecanismos de coerción y limitación individual (paradigma liberal de la paz) (Bouthros-Ghali:1992). En la medida en que los modelos más relevantes de construcción de paz están permeados por la lógica colonial, sólo un proceso de construcción de paz (que enfatice en los poderes autonómicos del pueblo, en la revisión constante y crítica del legado colonial y en la reconstrucción de las condiciones que determinaron e influenciaron sus cosmovisiones actuales) podrá contribuir a superaciones efectivas de los conflictos. Así, el concepto decolonial de la paz excede la categorización liberal y, en esa medida, implica la revisión de presupuestos intelectuales del marco epistemológico del norte (liberalismo) y el empoderamiento del acervo del marco epistemológico del sur. Además implica, en línea con la crítica postcolonial, la integración reflexiva 1-) de las causas estructurales de los conflictos, 2-) de las dinámicas de las relaciones sociales y 3-) del rol de las terceras partes (las mediaciones, arbitrajes). En contra del paradigma liberal, que transporta indistintamente diagnósticos y soluciones estándar a los territorios en conflicto, la perspectiva decolonial le apuesta a procesos de construcción de paz dinamizados desde las lógicas cosmovisivas de las comunidades en orden a crear las condiciones de inclusión de los excluidos y de las víctimas. Entendiendo que el colonialismo es un fenómeno persistente, trato aquí de exponer los fundamentos teóricos de la perspectiva decolonial y, sobre esta base, de analizar la manera como esta perspectiva puede servir de fundamento para adelantar una crítica a la concepción liberal de la paz (que, de acuerdo con Paris, implica 1-) la instauración de una familia de instituciones políticas y jurídicas (statebuilding) y 2-) la liberalización del mercado (Paris:1997).) Así, insistiendo en el carácter homogeneizador de la paz liberal, conforme sostiene la perspectiva postcolonial, pero insistiendo en el carácter aún no superado del colonialismo, la presente propuesta de investigación busca desarrollar una crítica de la paz liberal no tributaria del marco epistemológico (eurocentrista) del norte ni de la concepción liberal de la política (Dussel:2008).