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Resumen de ponencia
El continente y la política entre la potente nueva oleada feminista y la restauración conservadora.

Grupo de Trabajo CLACSO: Feminismos, resistencias y procesos emancipatorios

*María Magdalena Valdivieso Ide



Una nueva ola feminista sacude al mundo, y ante ella se levanta con fuerza la respuesta retrógrada alineada detrás de la denuncia de la “ideología de género. La revitalización de las manifestaciones contra la violencia de género en América Latina y el Caribe con la campaña “Ni Una Menos”, la fuerte reacción de los medios a las acusaciones de abuso sexual y violación contra figuras prominentes de la política y la industria cinematográfica; las marchas de mujeres tras la llegada de Trump a la Casa Blanca, los movimientos #metoo y #timesup, la marcha de las mujeres que se inició al día siguiente de la asunción de Trump en EE UU y que se ha sostenido, muestran la fuerza de esta ola. La conmemoración del 8 de marzo con concentraciones multitudinarias y llamado a paro. En diferentes países se están debatiendo temas de igualdad de derechos en sus parlamentos y en otros se han aprobado recientemente nuevas legislaciones; en Argentina se está debatiendo sobre legalización del aborto, tema que ha mantenido alta adhesión pública, en Ecuador se aprobó en marzo de este año el reglamento de la Ley Orgánica Integral de Prevención y Erradicación de la Violencia contra las mujeres, vigente desde 2017.En Colombia, además de haber una candidata feminista a la vicepresidencia, destaca la iniciativa del ejecutivo, vía decreto de una Política Pública Nacional LGBT y la propuesta de legislar sobre violencia obstétrica. En Costa Rica, se han producido avances significativos en representación política de las mujeres: 14 ministras de entre 24 Ministerios, 26 mujeres fueron electas diputadas de la república (en el período anterior el número de diputadas fue de 19), primera vicepresidenta afrodescendiente y la asamblea legislativa tiene como presidenta una mujer. El “mayo feminista” protagonizado por las estudiantas en Chile, ha sido y es una manifestación potente que impulsa cambios en la educación y en el país. Ante ella el gobierno respondió con una histórica cadena nacional presidencial, en la que expresó: "No hemos sido justos con las mujeres de nuestro país” y anunció varias medidas entre las que destaca una reforma constitucional para promover y garantizar la igualdad de derechos, deberes y dignidad de las mujeres. En medio de estos procesos, América latina y el Caribe sigue marcada como la región del mundo con mayores índices de violencia contra las mujeres; “cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer” registra el Informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y de Amnistía Internacional.
Por otra parte y al mismo tiempo el instrumental teórico y conceptual del feminismo se ha renovado para responder a las nuevas necesidades que las diferencias evidencian y las nuevas identidades reclaman. En efecto los feminismos decoloniales, comunitarios, se extienden en acciones y contribuciones al pensamiento crítico.
No menor en magnitud y poder es la reacción articulada de los sectores fundamentalistas, conservadores y sus aliados. A la ya tradicionales postura e influencia política de la Iglesia católica en nuestros países, que no han asumido la laicidad del Estado, se ha sumado la fuerza de las Iglesias evangélicas que en las últimas décadas ha dado un salto significativo en crecimiento, especialmente en su versión pentecostal y fortalecido su capacidad de influencia en la agenda pública a través de partidos evangélicos y mediante asociaciones pro-vida y pro-familia, que se han sostenido una pertinaz lucha en especial contra la despenalización del aborto y el matrimonio igualitario. En la ponencia se analiza esta disputa entre actores y movimientos que empujan transformaciones para avanzar en derechos y las fuerzas opuestas, en el que el Estado una vez más está en el centro de la disputa. Se proponen varias lecturas explicativas del momento, se analiza el hecho que las nuevas generaciones se enfrentan a las promesas incumplidas de igualdad y ven que persisten brechas y discriminaciones ante las cuales se rebelan, que por otra parte, se mantiene el conservadurismo en las costumbres sexuales, que en el “sentido común dominante” aún se desprecia la igualdad femenina. Se destaca la actoría del activismo LGBTQI como factor de potenciación y radicalidad en la denuncia patriarcal y exigencia de cambio cultural y por último que los cauces del feminismo han sido desbordados por nuevas actorías y demandas. Se describen las múltiples manifestaciones que se amalgaman detrás de “contrarios a la ideología de género”, se recuerda que la oposición al término “género” fue inicialmente propagada por el Vaticano, y desplegada por los países aliados en todas las conferencias internacionales, como parte de su rechazo a los avances logrados por el feminismo de la segunda ola. Se sostiene y analiza la confrontación que se está desarrollando como una disputa por el dominio de la conceptualización y ejercicio de los derechos humanos, que debe ser desafiada como violación de los principios de los derechos humanos.




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* Valdivieso Ide
Núcleo de Ciencias Sociales y Humanidades - Universidad de la Frontera - CISOH. Temuco, Chile