Introducción
El estatus es un elemento central en la vida social del adolescente en la escuela. Este estudio tuvo como objetivo analizar las representaciones del estatus en estudiantes de último año de educación secundaria con un desarrollado pensamiento crítico, en un colegio privado de Lima Metropolitana.
Marco Conceptual
Estatus
Entre los múltiples enfoques que abordan el estatus, se utilizó la teoría de dominancia-prestigio, que define al estatus como el grado de deferencia, influencia, atención social y acceso a recursos valorados que recibe un individuo de manera relativamente incuestionada (Cheng et al. 2013). El estatus se obtiene, bajo este modelo, a través de la dominancia y el prestigio (Henrich & Gil-White, 2001).
La dominancia alude a la inducción del miedo a través de la intimidación y la coerción, mientras que el prestigio, por su parte, se refiere al rango social adquirido por individuos reconocidos y valorados por sus habilidades, éxitos o conocimientos (Henrich y Gil-White, 2001). El prestigio es una vía exclusiva de la especie humana, que resulta de la evolución de la capacidad cultural, que configuro un ambiente de selección que favorece a los individuos con habilidades de transmisión de información social de calidad, estable y confiable (Cheng et al. 2013). Ambas rutas son estrategias psicológicas que pueden coexistir simultáneamente en el mismo sujeto. Su despliegue depende de la situación y de los resultados que la orientan.
En la escuela, la agresión es un mecanismo de ascenso en la mayoría de adolescentes (Faris & Felmlee, 2009), con excepción de los extremos de la jerarquía social, pues quienes están en la cima no necesitan usarla y los que están en los niveles más bajos no tienen los recursos para hacerlo (Faris & Felmlee, 2011).
Representaciones
Las representaciones son objetos mentales con propiedades semánticas (Pitt, 2017), que se almacenan en esquemas. Los esquemas son estructuras dinámicas organizadas que existen en la memoria, que agrupan a los conceptos relacionados en redes semánticas, que se forman a partir de nuestras experiencias y que sirven para procesar e interpretar nuevos conocimientos.
La información social es codificada de manera automática: no pensamos todo el día en las creencias, sino las practicamos; ya sabemos qué pensar, sentir y hacer (Searle, 1995). Para esto, es necesario que los seres humanos tengamos habilidades particulares. Searle (1995) define estas habilidades, Background Abilities, como el conjunto de capacidades no-intencionales/pre-intencionales que permiten y explican la conducta social del individuo. Funcionan de manera generalizada, estructuran la conciencia, nos permiten la interpretación abstracta, socialmente construida, que implica un conocimiento del funcionamiento del mundo. Además, son tendencias motivacionales, pues condicionan nuestras experiencias.
Las Background Abilities han sido abordadas desde el habitus en Bordieu y desde el realismo corporal en Shiling (Henry, 2013). Además, son los mecanismos que caracterizan al S1 de Kahneman (2013), encargado de los procesos y actividades automáticas. El principio WYSIATI: What you see is all there is, “Lo que ves es todo lo que hay” explica todos los sesgos que extraen conclusiones solo con la información disponible.
Método
Este estudio fue una investigación cualitativa, de nivel exploratorio-descriptivo. Participaron diez estudiantes de quinto año de secundaria de un colegio privado de Lima Metropolitana, destacados por su desarrollado pensamiento critico, según profesores y la comunidad educativa. Se aplicaron entrevistas a profundidad y una entrevista de grupo focal.
Resultados
Los participantes del estudio afirman que ambas rutas, tanto la dominancia como el prestigio, son utilizadas para lograr estatus en el grupo de promoción escolar. La mayoría de ellos concuerda en que la distribución del estatus está en proceso de transición; de tener una cima única, conformada por un solo grupo de referencia de estudiantes dominantes, a varias cimas, compuestas por grupos con habilidades diversas. Esto quiere decir que el prestigio ha ido ganando efectividad como estrategia de ascenso en la jerarquía social.
Las características más valoradas por la promoción de estudiantes son la vida social activa con personas del sexo opuesto, la competencia deportiva, el éxito académico y la amabilidad con los demás. Estos factores son los principales vehículos para obtener prestigio, siendo la vida social activa con el sexo opuesto la más valorada. Un elemento secundario pero importante es el nivel socioeconómico y el estatus sociocultural: la vida social activa con personas del sexo opuesto de escuelas con un nivel socioeconómico alto tiene un estatus muy superior a un estudiante que se relaciona con personas del sexo opuesto de nivel socioeconómico medio.
Sin embargo, el grupo dominante mantiene la cúspide del estatus, nutriéndolo con las habilidades más valoradas que otorgan prestigio, como la vida social activa con estudiantes del sexo opuesto de NSE alto. Este grupo, conformado por trece estudiantes, que tiene nombre propio autoasignado (H200), mantiene el estatus más alto. Los estudiantes únicamente dominantes son, dentro del grupo, los que menos estatus tienen. Este subgrupo exclusivamente dominante es identificado por su carácter intimidante y, en su mayoría, está conformado por estudiantes deportistas que practican fútbol en el equipo de la escuela.
Como parte del proceso transición en la promoción, H200 ha perdido cohesión interna, pues muchos de sus integrantes no tienen más de una característica requerida para tener prestigio. Uno de sus líderes, como parte de su proceso de madurez luego de un viaje, cuestionó críticamente la utilidad y beneficio de los vínculos del grupo para su vida futura. Sin embargo, el miedo de los demás resguarda el estatus grupal.
Asimismo, se encontró una naciente pugna entre dos grupos. El primero es el dominante, mientras que el segundo es un grupo de estudiantes que fue convocado por el colegio a un curso de liderazgo, caracterizado por las cualidades que otorgan prestigio, con excepción de la vida social activa. Integrantes de ambos grupos afirman que los miembros del otro grupo se autoasignan un estatus que no tienen, que nadie les ha reconocido.
Los estudiantes intelectuales, por su parte, tienen también un alto estatus, pero no mayor al grupo dominante. Su elevado pensamiento lógico es motivo de respeto, incluido de los dominantes, pues en un intercambio de palabras o discusión, los últimos temen quedar públicamente ridiculizados por los primeros.
La dominancia prima en los momentos de toma de decisión grupal. La intimidación a los demás, que silencia opiniones, es una estrategia efectiva de influencia. Por ejemplo, un estudiante puede tener un estatus por prestigio, como ser primer puesto, pero tiene influencia social reducida siempre que se enfrenta al grupo dominante en ámbitos ajenos al académico.
La parte más baja del estatus en la promoción, según los participantes, la conforman aquellos estudiantes que no tienen influencia ni atención social. Son solitarios, no tienen grupos y son recordados por bromas relacionadas a su falta de notoriedad.
La orientación sexual afecta el estatus, particularmente por ser el caso de un colegio de hombres, pues masculinidad hegemónica es necesariamente heterosexual. Sin embargo, el homosexual puede “masculinizarse” en tanto asuma expresiones de género consideradas como masculinas. “Todo normal porque se viste como hombre (…) como si le gustaran las mujeres, pero le gustan los hombres”. En este sentido, mientras el estudiante homosexual se aleje del rol de género masculino estereotipado, y su expresión de género tienda a lo catalogado como femenino, la devaluación será mayor.
Por último, tener un problema de salud mental que no presente signos físicos lapida socialmente al estudiante. El estigma se combina con la ignorancia. Sobre un caso de Asperger, un estudiante comentó que “si tienes algún síndrome que no sea síndrome de Down, no te van a respetar”. Uno de los participantes manifestó que “no le creía porque parece normal”.
Conclusión
En suma, el estatus en la escuela estudiada está en proceso de transición. La dominancia y el prestigio son efectivas para ganar estatus en la escuela. Sin embargo, ambas estrategias tienen diferentes alcances. El grupo dominante cuenta con el estatus más alto y la intimidación funciona para mantenerlo. Además, la dominancia proporciona influencia y atención social en casi todos los dominios de la vida escolar. El prestigio, por el contrario, brinda influencia en áreas especificas según las habilidades de los sujetos. Las posiciones más bajas son ocupadas por sujetos que sufren discriminación por orientación sexual asociada a una expresión de género femenina, así como por el estigma ante problemas de salud mental.