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Resumen de ponencia
Autorepresentación artística como escenario material de subjetividad política. Caso: Adolescentes quiteños autoidentificados como artistas

*Wallis Paz Y Miño



La juventud es una construcción cultural que, según Vommaro (2014), es una experiencia vital y categoría sociohistórica situada de experimentación que permite seleccionar formas diversas de construirse como adulto. A esta idea, para esta propuesta, por las edades de los participantes y consciente de sus límites y complejidades teóricas, sumo la noción adolescencia desde su definición normativa incluida en el Código de la Niñez y Adolescencia del Ecuador (2003): “Adolescente es la persona de ambos sexos entre doce y dieciocho años de edad” y lo hago porque considero a los adolescentes jóvenes con especificidades propias de su edad y porque no es tema de esta propuesta discutir la noción adolescencia. Los protagonistas de esta historia (Shoel, Sexse, Andrómeda, JEGA y WSCU, seudónimos usados por motivos legales) son adolescentes de 14 a 18 años considerados agentes sociales en el sentido relacional planteado por Gell ([1998] 2016, 48) pues “hacen que los sucesos ocurran”, por lo tanto, este estudio considera que son perfectamente capaces de autoidentificarse y escoger las formas en las que desean convertirse en adultos.
Estos adolescentes quiteños asistentes en un promedio de seis años a proyectos de formación artística que la Fundación FACES, decidieron autoidentificarse como artistas. La Fundación FACES es una entidad sin fines de lucro con sede en Quito que entrega becas artísticas a personas menores de edad consideradas en situación de vulnerabilidad. Los ingresos de las familias de estos adolescentes no alcanzan el salario mínimo vital y tres de las cinco familias están lideradas por madres solteras. Por la ubicación geográfica de sus viviendas, por las instituciones educativas en las que estudian y por los ingresos económicos familiares están fuera de los tradicionales circuitos quiteños de circulación de las artes. Habitan, tanto física como simbólicamente, sectores periféricos. La Fundación les ha dado una formación artística colaborativa-afectiva y horizontal centrada en sus intereses, deseos y preocupaciones. Su finalidad es alcanzar consenso y garantizar la toma de decisiones horizontales y una colaboración efectiva no adultocéntrica. Las principales estrategias metodológicas utilizadas han sido asambleas y la creación de producciones artísticas inéditas. Los involucrados, tanto adultos como personas menores de edad, se sienten co-partícipes y co-constructoras de la experiencia.
Shoel, Sexse, Andrómeda, JEGA y WSCU escogieron, entre la amplia gama de posibles estrategias artísticas que tienen para presentarse al mundo como artistas, la autorepresentación. En este contexto, me pregunto ¿Qué significa esta decisión? Sus producciones artísticas autorepresentacionales muestran sus formas diversas de ver y verse en el mundo superando la valoración estética institucionalizada, la estigmatización de su edad y de que sean simples expresiones subjetivas deslindadas de su contexto. Entonces, cabría la pregunta ¿Qué es la autorepresentación para estos adolescentes? “es demostrar cómo somos nosotros, ósea nuestro punto de vista de nuestra persona […] como me muestro al mundo y siento ante todo lo que me rodea […] Como yo opino sobre las ideas de los demás” (grupo focal, 19 de noviembre de 2017). Contrastando estas ideas con las propuestas teóricas de Hall (2010) y de Spinggay, Irwin y Wilson (2005), para este estudio, la autorepresentación es una forma de representación vinculada al contexto social, histórico y cultural donde es producida. Es comprendida como espacio teórico producido en el conocimiento compartido, en un sentido relacional, supera el prejuicio de ser una expresión individual y se posesiona en la interacción social. Por tanto, es una estrategia, situada y relacional escogida por agentes sociales para representarse públicamente.
Para desarrollar esta ponencia, teóricamente recojo la noción de Andrea Bonvillani (2012) de “subjetividad política”. La autora la construye reconociendo que “toda subjetividad es entendida en sí misma como una operatoria política” y que la política es constitutiva y generadora de subjetividad. Plantea que, las producciones subjetivas muestran las complejas tensiones y tramas, cognitivas y afectivas, que existe entre prácticas, huellas, (re)creaciones y (re)significaciones de las distintas estrategias escogidas por los sujetos. De ahí que, se construye como una “dinámica procesual” en constante transformación que puede ser entendida como un modo de habitar el mundo con la disposición y vocación de dar sentido a las experiencias. La entiende como “piel emocional-cognitiva que vive la experiencia de encuentro/desencuentro con los otros que plantea la vida en común”, por lo tanto, según mi análisis, también, en la interacción social. Propongo que, la “subjetividad política” de Bonvillani nombra al puente entre lo subjetivo y lo político construido simbólicamente por estos adolescentes mediante la autorepresentación artística y devela su dimensión “subjetividad-política-emoción”, articulación planteada por la misma autora. En este caso, la autorepresentación es performada, desde un locus de enunciación de artistas, como impugnación personal y social que permite la creación y negociación de significados mediados por el arte, que podrían ser considerados contra-hegemónicos pues no se alinean a otras visiones juveniles ya estudiadas.
Esta propuesta es parte de una investigación cualitativa más amplia que entrecruza la Antropología Visual y el arte, denominada “Nosotros, los artistas”. Identificación, autorepresentación y prácticas artísticas de adolescentes. Esta busca, sin pretender llegar a absolutos y consciente de la trampa desplegada por el análisis microsocial descontextualizado, rastrear las estrategias artísticas que adolescentes autoidentificados como artistas escogen para representarse públicamente y comprender los significados que otorgan al ser artista y a sus producciones, al momento de entablar relaciones con los otros y con la sociedad. Esta reflexión se limita a los significados otorgados a la autorepresentación al momento presentarse públicamente y se desprende del trabajo final para el seminario Movilización social, activismo y acción colectiva juvenil en Iberoamérica y el Caribe de la Especialización Internacional de Infancias y Juventudes.
La ponencia incluye una breve descripción de la metodología colaborativa-creativa-abierta en constante co-construcción in situ creada para la experiencia vital denominada “campo”. La metodología fue generada a partir de la Investigación Basada en la Artes IBA y su finalidad fue transformar producciones artísticas en datos de investigación. La IBA es un tipo de investigación cualitativa que busca mostrar la multidimensionalidad del conocimiento, sumando al análisis, el conocimiento sensible creado a partir de las artes. Para alcanzar los objetivos metodológicos amplié la noción de etnograficidad de Elisenda Ardévol (1996) entendida como una construcción teórica que encuentra en la rigurosidad metodológica del proceso y del contexto de producción la garantía etnográfica de realizaciones audiovisuales y (re)signifiqué el interaprendizaje de Rosana Podestá (2007) entendido es una actitud científica que propicia el dialogo entre pares con la finalidad de co-construir significados e inferir sentidos compartidos. Incluí grupos focales que se construyeron como espacios de interaprendizaje y de “interpretación colectiva” propuesta en la antropología colaborativa de Johanne Rappaport (2007). De esta manera, creé una metodología anclada en el proceso que buscó, en lo colaborativo, su validez científica. Finalmente, para respaldar los significados otorgados por los adolescentes a la autorepresentación propongo describir brevemente la categoría inferida de a partir de las producciones artísticas obtenidas con la metodología propuesta, denominada “uno mismo”.
Hasta el momento, los resultados han evidenciado que, para estos adolescentes, la autorepresentación artística es, a la vez, expresión creativa-sensible del “uno mismo” e impugnación afirmativa, autoreferencial y política de las preocupaciones, deseos e intereses sociales del “uno mismo” expresadas como demandas a la sociedad. Por tanto, aparece como puente simbólico donde dialogan lo privado y lo público, la subjetividad y la política, en otras palabras, es escenario material y artístico de “subjetividad política”.
Bibliografía
Ardévol, E. (1996). Representación y cine etnográfico. Quaderns de I´ICA, 125-165.
Bonvillani, A. (2012). Hacia la construcción de la categoría subjetividad política: una posible caja de herramientas y algunas líneas de significación emergentes. En P. Vommaro, Á. Díaz Gómez, & C. Piedrahita Echandía (Edits.), Subjetividades políticas : desafíos y debates latinoamericanos (págs. 191-202). Bogotá: CLACSO Coediciones.
Consejo Nacional de la Igualdad. (2003). Código de la Niñez y Adolescencia. Quito: Registro Oficial 737.
Gell, A. ([1998] 2016). Arte y agencia. Una teoría antropológica. (R. Cabrera, Trad.) Buenos Aires: Editorial SB.
Hall, S. (2010). Sin garantías: Trayectorias y problemáticas en estudios culturales. (E. Restrepo, C. Walsh, & V. Vich, Edits.) Quito: Universidad Andina Simón Bolívar Sede Ecuador.
Podestá et al. (2007). Encuentro de Miradas. El territorio visto por diversos autores. México: Secretaría de Educación Pública.
Rappaport, J. (2007). Más allá de la escritura: la epistemología de la etnografía en colaboración. Revista colombiana de antropología(43 (enero-diciembre)), 197-229.
Springgay, S., Irwin, R., & Wilson, S. (2005). A/r/tography as Living Inquiry. Trhrough Art and Text. Qualitative Inquiry(6 (11)), 897-912.
Vommaro, P. (2014). La disputa por lo público en América Latina. Las juventudes en las protestas y en la construcción de lo común. Nueva Sociedad, 264 (mayo-junio), 55-69.




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* Paz Y Miño
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Ecuador - FLACSO. Quito, Ecuador