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Resumen de ponencia
Fidel Castro Ruz: Filosofía de la Educación en el proyecto socialista cubano

*Felipe Pérez Cruz




“Es para gloria de los pedagogos cubanos, que yo llamo pedagogo al doctor Castro, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario. Y lo llamo así no para hacer una frase, ni un elogio sin profundidad. Le llamamos así porque el Colegio de Maestros estudió muy bien sus planteamientos educacionales, tenemos muy bien clasificados y hemos visto toda la idea matriz que mueve sus iniciativas educacionales”.

Raúl Ferrer: Sexto ciclo Universidad Popular, “Educación y Revolución”, La Habana, abril 30, 1961, pág. 42.


El papel de la personalidad histórica de Fidel en la Revolución Educacional Cubana revela su constante ocupación e impulso político al sistema nacional de educación. Quizás lo más extraordinario y poco conocido es que Fidel en este campo ha desarrollado una extraordinaria obra creativa desde el punto de vista teórico, en búsqueda constante de viejas y nuevas contradicciones, en el ejercicio de la más incisiva crítica y autocrítica. Se trata del ejercicio de una praxis de construcción revolucionaria, sólidamente asumida, desarrollada y dialécticamente superada, sobre la que resulta sumamente interesante reflexionar.

Las Ciencias de la Educación en Cuba tienen frente a la obra de Fidel un importante campo de estudios y sistematizaciones, de urgencia en su realización si se trata de aportar al diseño y realización de las actuales políticas educacionales del socialismo cubano. La tarea a realizar resulta compleja en el orden filosófico, historiográfico y metodológico. Estamos ante un colosal universo de ideas y realizaciones en constante movimiento. En una evaluación de 1990 sobre lo alcanzado en la educación Fidel afirma: “Si comparamos las ideas que teníamos antes del triunfo de la Revolución con las que tenemos ahora, hay un abismo, porque se fueron desarrollando nuevas y nuevas ideas en este campo, que es lo que hoy constituye la suma de todas nuestras instituciones y programas educacionales .

Para quienes se encaminen a estudiar el ámbito educacional de Fidel Castro, puede serles de utilidad poseer una propuesta inicial de sistematización de sus principales ideas filosóficas en materia educacional y pedagógica, propósito que desarrollo en la presente ponencia .

La personalidad en la Historia

El golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 ejecutado por el dictador de Fulgencio Batista y Zaldívar (1901-1973) fracturó el curso neocolonial de la democracia burguesa en Cuba. A nivel hemisférico respondía a la estrategia hegemónica y anticomunista para la región latinoamericana y caribeña de la llamada Guerra Fría, impuesta a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) por los Estados Unidos, como valladar al avance del socialismo y el movimiento de liberación nacional tras el aporte decisivo de la URSS en la victoria contra la Alemania nazi y el eje fascista en la II Guerra Mundial.

En las circunstancias cubanas la dictadura pro imperialista (1952-1958), se constituyó en el último episodio del régimen capitalista en el país. La Guerra de Liberación fue el hecho cultural y pedagógico más trascendental de la vida de la nación cubana, al garantizar las condiciones para la definitiva desenajenación del ser social nacional. La cohesión de las más amplias masas trabajadoras tras los postulados del Programa del Moncada, la participación de los obreros, campesinos y sectores populares en el Ejército Rebelde, en las organizaciones y células revolucionarias, en el movimiento de resistencia cívica, en los sindicatos y en la gran huelga general de enero de 1959, constituyeron factores dinámicos del movimiento de reafirmación patriótica que se desato tras el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959 y en sus jornadas sucesivas.

Con el pensamiento del Héroe Nacional José Martí Pérez (1853-1895) por estandarte, el joven Fidel Castro Ruz (1926-2016) había iniciado desde mediados del pasado siglo XX su propio proyecto de lucha popular y antimperialista frente a la conducción antinacional y corrupción de la política burguesa. La propia praxis revolucionaria en el vórtice de los acontecimientos, le permiten madurar como pensador revolucionario, diseñar y poner en ejecución un audaz proyecto educativo cultural revolucionario, que forjó en su seno las fuerzas populares que pusieron fin al capitalismo en Cuba.

Tras el golpe de Estado el movimiento de rechazo sufre por la crisis de la partidocracia reformista, la desunión y el anticomunismo prevaleciente entre las fuerzas anti dictatoriales, y el aislamiento y desacierto estratégico del Partido Comunista; en este escenario Fidel Castro Ruz supo colocarse en la vanguardia de la nueva etapa revolucionaria de la nación cubana, porque entendió la necesidad histórica y actuó en consecuencia para adelantar las soluciones. Circunstancias, movimiento social y líder coincidirían en el parto de la Revolución Cubana.

Formación histórico-filosófica

A nivel histórico-filosófico Fidel parte del interés de los revolucionarios cubanos de una y otra generación, de uno u otra filiación ideológica, de convertir la educación popular en vehículo de desenajenación, y en arma de lucha por la liberación nacional. Encuentra en el inconcluso proyecto educativo cultural revolucionario martiano -parte sustantiva de la idea de nación y república del Apóstol-, las claves para plantearse la transformar la sociedad neocolonial, la escuela y la educación cubana a mediados del siglo XX.

Fidel estudia lo más progresivo del positivismo latinoamericano, en Enrique José Varona y José Ingenieros. El humanismo y el conocimiento serán los puntos focales de partida de la concepción que Fidel Castro desarrolla del hombre en sus nexos dialécticos con la naturaleza, la sociedad y sus semejantes .

El marxismo ya con un camino recorrido en la cultura y la política cubana, completa y dispara la perspectiva filosófica y política de Fidel. Por el camino que ya había transitado el joven comunista Julio Antonio Mella (1903-1929), fundador del socialismo martiano, marxista y leninista cubano, Fidel muy joven también, logra una enriquecedora síntesis dialéctica del legado martiano y la tradición democrática, popular y revolucionaria, y en búsqueda consecuente arriba a una fértil articulación dialéctica con la revolución del pensamiento que iniciaron Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895) fundadores del marxismo, con los aportes trascendentes de Vladimir Ilich Lenin (1870-1924) y sus más genuinos seguidores en el movimiento revolucionario comunista latinoamericano y mundial.

La concepción antropológica de Martí precisamente si situó en un momento de tránsito que se aproxima y comparte la visión marxista de hombre, y esta confluencia constituye uno de los ejes de articulación que Fidel percibe y desarrolla. Así la antropología educativa en el pensamiento filosófico de Fidel parte de una concepción del hombre resumida en:

• Amor infinito hacia los seres humanos, que se manifiesta en su entrega total a la causa justa de los humildes por la dignificación, la igualdad y la justicia social.
• Confianza en la educabilidad del hombre y la mujer, en sus potencialidades para ser educado y educar.
• Concepción de la educación y la cultura como medio de riqueza espiritual, realización y reproducción social de los individuos y la sociedad.
• Ocupación constante por la elevación y crecimiento del hombre y la mujer mediante el trabajo honrado y la lucha revolucionaria .

Tampoco pasó inadvertida para Fidel la coincidencia de los conceptos martianos y marxistas de cultura y educación unidos a la acción práctica revolucionaria, por transformar la realidad, se vinculan estrechamente al progreso social, al desarrollo y a la emancipación lo que caracterizan de modo sustancial la visión revolucionaria de ambas perspectivas.

La cosmovisión martiana con la que Fidel se acercó al marxismo, el énfasis en la eticidad y la moralidad que están presente en Martí y en toda la tradición del pensamiento revolucionario cubano, que él reivindica desde sus primeras acciones como líder del estudiantado universitario y de la juventud cubana, le posibilitan arribar al socialismo científico desde un fuerte sustrato axiológico, y le permiten sustraerse de las vulgarizaciones economicistas y dogmatizantes del marxismo y el leninismo, que predominaban en la teoría y la práctica de la URSS y de los partidos comunistas a mediados del siglo XX.

Fidel crece en el clima político de la Universidad de La Habana, donde para finales de la década del cuarenta del pasado siglo afloraban aún todas las contradicciones y excresencias que habían sucedido a la pérdida de la Revolución nacional liberadora en 1934. Fidel en tal escenario se nutrió del pensamiento anti dogmático de Mella, y también de la agudeza revolucionaria de Antonio Guiteras Holmes (1906-1935), quienes le anteceden en pensar y pelear la Revolución socialista . Fidel retoma de Mella y Guiteras la necesidad de la defensa de los principios revolucionarios en continuidad y ruptura creadora; claridad praxiológica y valorativa, que le ratifican la certeza martiana de buscar todo lo progresivo, sin asunciones miméticas, en crecimiento del tronco robusto del ser nacional, de su historia y circunstancias particulares. Esta posición lo enfrentaría a la ortodoxia del llamado marxismo-leninismo de matriz soviético estalinista.

Lejos del anticomunismo y de los sectarismos que envenenaban la unidad de los y las patriotas de la época, el joven líder vio en los comunistas sus émulos y aliados potenciales en la batalla liberadora, y con todas las fuerzas y elementos sanos del país se propuso retomar el programa martiano y cambiar la historia. Más que entramparse en debates doctrinales, se ocupó en tejer consensos, forjar unidad y hacer Revolución.

La Historia me absolverá

La concepción filosófica martiana y marxista del hombre y la mujer de la nueva época y los




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* Pérez Cruz
Sociedad Económica de Amigos del País. La Habana, Cuba