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Resumen de ponencia
Estudiantes reivindicando la investigación crítica y el derecho a la ciudad. El caso de la Alianza Tryspaces-México

*Adriana Alejandra Avila Farfán
*Laura Andrea Ferro Higuera



La Alianza Estudiantil Tryspaces México se conformó en 2017 y está compuesta por 14 estudiantes de diferentes universidades mexicanas, de licenciatura y posgrado, en programas de ciencias sociales: sociología, ciencia política, antropología, geografía, comunicación y estudios urbanos. Somos jóvenes que hemos creado una red de trabajo a partir de nuestra colaboración en los diferentes estudios de caso de la Ciudad de México del proyecto Tryspaces. Somos asistentes de investigación en la recolección y construcción empírica de los datos de las investigaciones, haciendo uso de herramientas etnográficas.
A partir de nuestra experiencia hemos identificado una serie de reflexiones de la cual nace esta ponencia. Nuestro argumento es que las y los jóvenes investigando desde el trabajo etnográfico en la Ciudad de México, hemos reclamado nuestro derecho a la ciudad y resignificado espacios y prácticas cotidianas. El trabajo colaborativo con comunidades juveniles y nuestros recorridos e interacciones, contribuyen a construir jóvenes investigadores comprometidos y dispuestos a tomar postura de sus realidades urbanas, lo que redunda en la interpelación crítica a la construcción del conocimiento de las ciencias sociales. La construcción del argumento se soporta bajo una metodología cualitativa que hace uso de entrevistas semiestructuradas y grupos focales con las y los jóvenes de la Alianza Estudiantil.
El proyecto Tryspaces es un proyecto de investigación académico desarrollado en cuatro ciudades: Ciudad de México, México; Hanói, Vietnam; Montreal, Canadá; y París, Francia. Cada ciudad posee diferentes estudios de caso, sus ejes de análisis son espacio público, transgresión y juventud. Tryspaces parte de un enfoque colaborativo, por lo cual propone el intercambio entre la academia y la sociedad. Además, los resultados de las investigaciones buscan ser devueltos a la comunidad y construir colectivamente productos que sean relevantes para los sujetos con quienes trabaja.
La ciudad de México tiene cuatro estudios de caso. El primero aborda el Tianguis Cultural del Chopo, la apropiación del espacio público y construcción de un espacio cultural alternativo. El segundo indaga la informalidad, transgresión y regulación en el sistema de transporte público concesionado en la Ciudad de México a partir de las prácticas de los conductores de autobuses. El tercero investiga el trabajo sexual masculino en la Zona Rosa de la ciudad. Y, el cuarto aborda a jóvenes consumidores de mariguana en espacios públicos. Los estudios comparten el trabajo con jóvenes en contextos de exclusión de diferentes órdenes: sexuales, de clase, culturales y jurídicos.
En estos meses de trabajo etnográfico hemos podido conocer nuevos espacios y realidades de la ciudad de México, y adaptamos nuestra cotidianidad a otras trayectorias y recorridos por esta gran urbe. Esto nos ha permitido conocer mundos distintos y ha transformado la forma como percibimos espacios concretos de la ciudad: la zona rosa, los parques en donde nos encontramos con los chicos que consumen mariguana, el barrio en el que se instala el tianguis cultural del chopo, las rutas de los autobuses, sus paraderos y los mismos autobuses.
Nuestra percepción y forma de habitar esos espacios se ha transformado en dos sentidos. En primer lugar, hemos reflexionado de forma crítica sobre contextos particulares de exclusión, hemos aprendido cómo los jóvenes reinventan diferentes formas de trasgresión a los órdenes adultocénticos, sexuales, de género, y de clase. Esto nos ha ido involucrando en una especie de compromiso político que vivimos de formas diversas, pues va desde la curiosidad académica crítica; hasta el deseo de transformación de los órdenes imperantes.

En segundo lugar, e íntimamente ligado con el anterior, la etnografía nos ha interpelado subjetivamente, la confianza que hemos creado con quienes investigamos va más allá de los tiempos y objetivos de los estudios de caso, pues hemos construido vínculos afectivos. Nos involucramos emocionalmente en este trabajo, porque las reivindicaciones de los jóvenes frente al espacio público y sus formas de trasgresión, coinciden con nuestras reivindicaciones personales. Además, hemos vivido situaciones de violencia y discriminación en nuestros cuerpos, ante las cuales generamos formas de protección y autocuidado para seguir investigando.
Es decir, en este proceso académico los nuevos recorridos, experiencias, realidades, y sentires, nos han interpelado personalmente y nos han posicionado en la ciudad. Nuestro posicionamiento como estudiantes no solo es político, ni está limitado a la agenda de los investigadores que financian nuestro trabajo. La experiencia etnográfica nos ha posicionado emocional y corporalmente a reclamar una ciudad distinta para el uso y disfrute de la diversidad de jóvenes que la habitamos. Esta experiencia también nos ha llevado a reclamar que los órdenes institucionales se construyan participativamente, y a garantizar nuestro derecho a la ciudad y el de todas las personas con quienes investigamos.
Para nosotras el derecho a la ciudad consiste en garantizar el “buen vivir” en la ciudad de México, por lo que se requiere que sea un espacio de encuentro, en el que sea posible la construcción de formas vida colectiva diversas y justas. A nuestro juicio, y de acuerdo a los aprendizajes de este proceso de investigación, el derecho a la ciudad implica el reconocimiento de nuestras diferencias culturales, condiciones materiales justas, y la posibilidad de participar en la constante transformación de la ciudad para que responda a las necesidades e intereses de las y los jóvenes que aquí habitamos.
Reflexionar sobre nuestro posicionamiento y compromiso político del derecho a la ciudad, ha sido posible gracias a la Alianza estudiantil de Tryspaces. Pues se trata de una red de encuentro e intercambio de experiencias en la que hemos podido compartir reflexiones teórico-metodológicas, y también nuestros temores, frustraciones, y expectativas de vida. Consideramos que compartir esta experiencia como Alianza estudiantil, nos permite recordar que asociarnos, encontrarnos y tejer redes de trabajo, es fundamental para consolidar espacios académicos críticos. Pues para seguir reivindicando nuestro derecho a la ciudad y la producción de pensamiento crítico, necesitamos superar los vicios de la competencia individualista a la que nos ha llevado actual contexto académico.




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* Avila Farfán
Universidad Nacional Autónoma de México- UNAM. Ciudad de México, México

* Ferro Higuera
Universidad Nacional Autónoma de México- UNAM. Ciudad de México, México