El presente trabajo tiene por objetivo estudiar y analizar las construcciones socioculturales que los medios de comunicación locales realizan e impulsan acerca del espacio social denominado de Triple Frontera, constituido por las ciudades de Puerto Iguazú (Argentina), Ciudad del Este (Paraguay) y Foz do Iguaçu (Brasil). Para tal efecto se analizará medios externos a la región, asimismo un medio impreso local, el diario Vanguardia de Ciudad del Este.
Gran parte de los estudios e interpretaciones desarrolladas sobre la Triple Frontera, provienen de contenidos de medios internacionales, principalmente norteamericanos y europeos, asimismo de medios impresos de circulación nacional en los países que forman parte de esta región. Desde esta perspectiva la Triple Frontera es construida como un espacio donde reina y se instala el narcotráfico, el tráfico de armas y de personas, siendo una de las principales características de este espacio la de ser lugar de todo tipo de ilícitos y de prácticas ilegales muy alejadas del control de los estados nacionales. Desde inicio de la década de los ’90 del siglo pasado, la Triple Frontera fue construida por los medios de comunicación “externos” a la región bajo estas perspectivas. Inclusive, medios de comunicación localizados en países hegemónicos terminan reproduciendo caracterizaciones basadas en intereses y percepciones de agencias oficiales norteamericanas de seguridad. Tal situación se da con mayor intensidad desde los atentados en 1992 a la embajada de Israel en Buenos Aires, y luego, en 1994 a la sede de la Asociación Mutual Israelita, también ubicada en Buenos Aires. Esto se profundiza tras el atentado a las Torres Gemelas en New York, en el año 2001.
Por otro lado, y desde los medios de comunicación locales, siempre se ha dado una resistencia y postura distinta a aquellas expresadas por los grandes medios hegemónicos internacionales, asimismo a los de circulación nacional en los países que conforman la Triple Frontera. Desde esta perspectiva, lo local termina cuestionando tanto las representaciones construidas por los medios hegemónicos internacionales, asimismo aquellas desarrolladas por los medios nacionales. Esta constatación empírica, nos lleva a pensar y desarrollar modelos interpretativos por un lado – y bajo una misma matriz teórico-cultural-, o a perspectivas diferentes – desde una episteme diferente -, acerca de las construcciones socioculturales y representaciones impulsadas por los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales, como espacio de disputa de significados y de representaciones, asociadas también a disputas sobre diversos aspectos relacionados al poder, sea éste local, nacional o internacional. Pero no solo disputas relacionadas al poder; también disputas epistémicas, opciones que colocan el conocimiento y la subjetividad del propio ser, en una centralidad distinta a aquella impulsada por la modernidad eurocéntrica.
Es posible observar un cambio en la construcción discursiva del medio impreso de Ciudad del Este analizado entre los dos eventos investigados. En setiembre de 2001, en los textos analizados, el énfasis estaba colocado en la propuesta de construir una tradición distinta a aquella que los medios internacionales e, inclusive, nacionales pasaban en relación a ciertos temas de las tres fronteras como terrorismo y presencia de grupos islámicos radicalizados, a partir de los atentados a las torres gemelas en New York. Vanguardia desarrolla una estrategia para contraponer esta construcción narrativa a otra, asociada no a la presencia de terroristas y grupos islámicos radicalizados, sino más bien al escaso control del Estado paraguayo sobre los espacios de frontera. En este sentido, la narrativa se orienta a destacar la corrupción que atraviesa las diversas instituciones del Estado paraguayo, inclusive aquella incrustada en las propias fuerzas antiterroristas de la policía nacional. Cuestiona a las fuerzas de seguridad – policía y ejército -, que en nada contribuyen a construir un imaginario de ciudad segura donde todos se dedican pacíficamente a sus negocios y al turismo. Para el diario Vanguardia de Ciudad del Este, la ilegalidad y la corrupción están asociadas a la débil presencia de las autoridades paraguayas en la región, es decir, a la debilidad del estado-nación. Es por esta razón que ciertos comercios funcionan en la ilegalidad, y también la fuerza de trabajo brasileña trabaja al margen de la legislación laboral paraguaya. Para el medio impreso existe una situación de corrupción e ilegalidad en la zona de frontera paraguaya, pero no existen terroristas. Es decir, los medios de comunicación internacionales construyen un espacio social al exterior del entendimiento de la región, y esto afecta, finalmente al comercio trifronterizo y a las personas que lo habitan.
En junio de 2012, en función al golpe parlamentario que aparta al entonces presidente Fernando Lugo, el medio impreso en estudio, tiene un discurso narrativo diferente. Se centra en las relaciones comerciales, en la problemática que presenta la región en función a la “injusta” suspensión de Paraguay del Mercosur y de UNASUR. En ningún momento destaca o insinúa posibilidades de corrupción o de trabajos en “situación” de ilegalidad. El discurso sobre el terrorismo internacional, no está en ningún momento presente en los textos analizados durante este corte temporal. Es decir, una construcción narrativa distinta a la desarrollada por este medio poco más de diez años atrás. Sin duda alguna, la realidad cambió, y esto se observa también en las páginas del medio.
Lo señalado más arriba me lleva a pensar que, al cambiar y transformarse los contextos en los cuales se insertan la narrativa periodística, esta también cambia y se adapta a lo nuevo. Hasta aquí lo apuntado sería una verificación obvia. Pero, considero que aquello que está realmente en discusión en los procesos estudiados es, hasta qué punto y sobre todo el alcance que tiene el medio en el desarrollo de una nueva tradición asociada a Ciudad del Este. No aquella relacionada al terrorismo, no aquella relacionada a grupos islámicos radicalizados, sino a otra que es posible “administrar”, pues involucra al Estado paraguayo: el combate a la corrupción y a la ilegalidad en esta región. Pero, esto también cambia y se transforma. De una crítica a la corrupción y a la ilegalidad, Vanguardia pasa a una narrativa que se aleja de estos constructos, introduciendo otro nuevo, relacionado a la necesidad que las fuerzas productivas sean las que definan y construyan las relaciones bilaterales e internacionales en el país. Son los brasiguayos, pero no cualquier brasiguayo, mas aquel gran productor inserto en el agronegocio que estructura nuevas relaciones sociales en la región. Todos deben compactarse para defender la ciudad, para defender los negocios, para que las relaciones comerciales y los intercambios se desarrollen de la forma y manera esperadas, es decir, que continúen produciendo el lucro esperado. Al final de cuentas, este aspecto constituye una de las representaciones de Ciudad del Este, construida a lo largo de los últimos años en este medio de comunicación.
Esto lleva a destacar que los conocimientos creados, manufacturados y desarrollados en países del Norte, no son, como tampoco pueden ser, universales. Sin embargo, para los medios de comunicación de estos países, la narrativa impulsada desde los mismos – al igual que la ciencia impulsada desde países del Norte – es universal, y deben imponerse como modelo a seguir por parte de países del Sur global. Lo que emerge en este sentido, es que existen conocimientos locales, conocimientos totalmente ignorados, subaltenizados y destacados como inferiores por países hegemónicos, que tienen otra dinámica y otra lógica en su desarrollo. Y los medios de comunicación constituyen un buen ejemplo de cómo y de qué manera subaltenización se manifiesta en la práctica.
De esta manera, el giro narrativo, giro en cuanto a la diferencia colonial, debe ser planteado y desarrollado en el contexto de una hegemonía discursiva del momento: el juicio político a Fernando Lugo, y las reacciones que este procedimiento suscitó en el país, asimismo en la región. Brasil y Argentina (Tres Fronteras) fueron los países más firmes en las sanciones a Paraguay, suspensión del Mercosur y de Unasur. La narrativa del medio Vanguardia de Ciudad del Este, gira en torno a los aspectos políticos de las relaciones Paraguay-Brasil, y cómo y de qué manera esto afecta a los negocios, al comercio, en la región. Y esto introduce la cuestión del estado-nación que se conforma y construye en América Latina – y en Paraguay – pos colonial. Una independencia política de las élites criollas para que éstas ejerzan la intermediación con las élites del imperio. Y este estado nación fue construido excluyendo a poblaciones indígenas, mujeres, afro descendientes, grupos con identidades sexuales diferentes a la heterosexual. Es lo que el periódico Vanguardia expresa en sus textos en el segundo corte temporal, al afirma que son los productores – es decir, los grandes propietarios de tierra asociados al agronegocio – quienes deben orientar las relaciones y la política en el país.
La colonialidad de los textos y narrativas producidas en países hegemónicos en el cual destacan las inferioridades de las poblaciones de países fuera de dicho eje, y que deben ser civilizados por las ideas y prácticas europeas y norteamericanas, están sumamente presente en medios analizados. De esta manera la Triple Frontera es construida a partir de esta diferencia colonial. Es necesario entonces, una nueva narrativa, una nueva opción desde lo local, desde este locus de enunciación narrativa.